Pepa Torres - Teología en las periferias

Teología en las periferias

9788428559362

El barrio de Lavapies, territorio sagrado para la teóloga Pepa Torres, es el escenario en que se le ha revelado el rostro de Dios. Desde esa profunda experiencia de misterio, la autora ha tejido una teología de las periferias que describe a un Dios que no es milagrero, ni castigador, sino que es aliento de vida y manantial de resiliencia, un Dios que sostiene, inspira, moviliza a la solidaridad y la creatividad. Un Dios que nos empuja a rebuscar hasta encontrar, entre las cenizas del sufrimiento, la esperanza, y nos hace experimentar que solo en la projimidad y en el asombroso poder de los encuentros y los abrazos podemos ser plenamente humanos.

Autor: Pepa Torres Pérez

Fecha: 2020

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Leer un libro de la Pepa Torres siempre me trae un regusto a vida, me hace sentir un frenesí de actividad, me conduce a una profundidad que se traduce en la acción. Y es que su última obra, Teología en las periferias. De amor político y cuidados en tiempos de incertidumbre, nos traslada a las fronteras en las que vive, a los territorios físicos y espirituales donde encuentra a sus hermanos y hermanas…, y nos abre a brechas por la que intuirlos, incluirlos en nuestra oración, y dejarnos interpelar como si fueran detectores de la propia instalación.

Por si no conocéis a Pepa, ella se presenta en las primeras páginas del libro. Brevemente, una mujer que hace años que milita por el Reino con diversas concreciones: religiosa Apostólica del Corazón de Jesús, de espiritualidad ignaciana, sabiéndose y agradeciendo ser mujer, feminista, teóloga, educadora, acompañante de personas y sus procesos, vecina de Lavapiés (Madrid) donde lucha con el vecindario en todo tipo de relaciones inter (interraciales, interculturales, interreligiosas…) y donde reside en una comunidad intercongregacional (compañeras de diferentes congregaciones y una laica)… Una mujer que está alerta, a quien la vida le mueve por dentro y que desde la experiencia hace teología, que vive la acogida, la amistad, la relación, el activismo, el discernimiento…

Y el libro nos permite recorrer esa manera suya de vivir, a la que el Evangelio le ha conducido… A hacer que vida y oración vayan de la mano. ¿Podría ser más evidente su espiritualidad ignaciana? Y las páginas se llenan de nombres de personas y colectivos: teólogas y teólogos que le han sido sus guías, mujeres amigas de todos los orígenes y condiciones, vecinos y vecinas, pero también grupos en los que descubrir a Dios encarnado (luchas vecinales, los manteros, Territorio Doméstico, la Red Miriam, la Revuelta de las Mujeres, la vida religiosa…).

El primer capítulo nos acerca a Pepa, a su historia y a sus ejes. La palabra es un don suyo y que le permite incluso crear expresiones que se llenan de fuerza cuando nos presenta los nombres e imágenes del que es para ella el misterio: Dios compañera que se identifica y recrea los anhelos de las mujeres, la Sophia que nos habita, un Dios que adopta denominaciones de otras religiones y hasta de luchas laicas por la dignidad humana… Un Dios todocuidadoso. Un Dios presente en todo ser humano y especialmente en los más desvalidos. En ellos y ellas, Dios tiene rostros. Unos rostros que mueven a comprometerse y a amar. Un Dios relación, un Dios que se encuentra desde dentro, desde abajo, en el silencio y en la acción.

Y es esta presencia viva de Dios que la lleva a las periferias, a las fronteras, al amor político. Sí, porque Pepa ha vivenciado que, como dice el feminismo, todo lo que es personal es político… Y si nos importan las personas, si las quieres, también te comprometes en el cuidado de los cuerpos, de la comunidad, de la polis…

Las periferias y las fronteras las veremos, podremos acercarnos a ellas, si cambiamos la mirada, si la educamos. Cómo ayuda contemplar cómo miraba Jesús, cómo observa hoy Jesús nuestro mundo, el sufrimiento, la injusticia… pero también las rendijas de luz, solidaridad y compromiso. Y el libro nos da pistas para abrir nuestros párpados, para coger impulso y arriesgarnos para ir hacia los márgenes, para no evitar el camino donde hacernos cargo, cargar y encargarnos de quien va cayendo malherido, vulnerado, explotado y violentado. La misericordia y la acogida como rasgos que nos han de caracterizar a quienes decimos seguir a nuestro hermano Jesús… Ojos limpios, horizontes amplios, vislumbrando lo más pequeño, abiertos a la esperanza…

Como decíamos, Pepa es religiosa y dedica el tercer capítulo a la vida religiosa. Interpeladora, llama a la profecía que siempre ha supuesto la vida consagrada, pidiendo arriesgarse y recuperar sensibilidad y praxis… Una vida religiosa implicada en la realidad, a la que nada humano le es ajeno, como le sucedía a Jesús… Una vida religiosa “en salida”, tal como el papa Francisco nos invita a vivir a todas las comunidades cristianas y a todos los creyentes. Algunos de los puntos que plantea pueden servirnos para hacer un chequeo de la situación de nuestros grupos, comunidades, vidas personales, seamos o no religiosos.

Hace un análisis de las personas cristianas que están sin Iglesia, que se han alejado de ella y hace propuestas de reencuentro. Todos conocemos algunas de ellas, quizás algunos de los propios lectores y lectoras de este blog… Hay que hacer camino y recorrerlo con espíritu de encuentro, de aprendizaje mutuo, de humildad por todos lados…

El cuarto capítulo nos abre a la deuda pendiente que tiene la Iglesia con las mujeres. Nos habla de una revolución de los cuidados: ahora que hablamos tanto de la necesidad de que los cuidados sean una tarea de todos, más allá de su feminización, porque poner la vida en el centro es un elemento indispensablemente humano, al que la economía y el patriarcado han reducido al ámbito femenino.

Preciosa la lectura que Pepa hace del pasaje de Agar y Sara, haciendo de la primera imagen de la mujer esclava y migrante que es sujeto de liberación. A lo largo del libro, la autora nos había ido dibujando otros textos bíblicos para ella importantes: Puá y Sifrá, la hemorroísa, la samaritana, el ciego Bartimeo, la parábola del buen samaritano… Se nota cómo han ido desvelándose dimensiones desde la contemplación de los fragmentos en oración.

Se visibiliza un profundo amor a la Iglesia, que le hace reclamar que sea más comensalidad, mesa servida y abierta, espíritu crítico, que no deje a nadie a la puerta, que iguale a todo el mundo, hombres y mujeres, con los mismos roles, derechos y deberes.

Como siempre, las páginas de Pepa Torres dejan traslucir una vida sentida y arraigada en el Evangelio y en Jesús, que corre riesgos, que se embarra por el Reino en luchas plurales, que está llena de rostros…

Y una vez más no puede dejarnos indiferentes a quienes nos acercamos a sus palabras, a sus interpelaciones, desde la humildad del testimonio de una manera comprometida, vecinal, horizontal, de buscar y encontrar a Jesús, de hacer camino con Él.

Si estás dispuesto/a a entrar en una lectura que puede cambiar las perspectivas, conducirte a las periferias, cuestionar las propias instalaciones y ensanchar la mirada,este puede ser un libro para ti. No nos deja indiferentes. Ojalá nos impulse a ir más adentro, más afuera, más hacia los márgenes.

¡Gracias, Pepa!

Imagen de justraveling en Pixabay 

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2 Comentarios

  1. Gracias por este articulo sobre el libro de Pepa Torres, que llega en el momento indicado en que necesitamos oir una voz diferente que nos hable de esperanza, porque hablar de esperanza es hablar de vida, humanismo y dignidad.

    Tratare de conseguir el libro, aunque para tenerlo, tengo que pedirlo a Espana.

    Saludos desde Canada,
    Rebeca Mendoza

  2. Sugiero a la revista una vigilancia epistemológica de las publicaciones que promociona. Esta obra está atravesada por una visión «ideológica» de la problemática de género, inscripta dentro de la teología del pueblo que a su vez se deriva de la teología filomarxista de la liberación. Creo que lejos de aportar luz y actualidad, confunde.

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