Los Golden Scholars de la American Academy of Universities & Colleges, AAUC, otorga anualmente los galardones a las mejores universidades, seleccionadas —de un modo parecido a los Oscar— entre las que tienen capital estadounidense, tienen su principal sede corporativa en el país o son sus filiales en otros países.

En la gran gala celebrada cada año en Boston —conocida como la Nueva Atenas— por la festividad de Saint Thomas Aquinas se otorga el codiciado Birrete de Oro correspondiente al Best President Golden Scholar al mejor rector, otro que destaca al investigador que ha conseguido más dinero para un solo proyecto de investigación (Best Fundraiser Golden Scholar), un Citation Golden Scholar al artículo que haya logrado más citas o también se distingue al profesor más popular según sus seguidores y reproducciones en el conjunto de redes sociales (Best Professor Golden Scholar). Hay numerosas categorías (Best Library, Scientific Best Seller, Best On-line Course, etc.). El resto de universidades del planeta también tiene su oportunidad en el premio Foreign Golden Scholar. Afortunadamente en los últimos tres años la Academy ha atendido a la diversidad racial y ese último premio ha sido concedido a universidades americanas con filiales en Angola, Libia y Bangladesh.

Las principales críticas han venido de las viejas facultades de humanidades del Viejo Continente y, curiosamente, de las universidades budistas dependientes de la autoridad del Dalai-Lama. Puede que haya quien critique que un solo país —aunque sea Estados Unidos— sea quien establezca el escalafón de cuáles son las mejores universidades del mundo, pero lo cierto es que eso ya sucede en el terreno cinematográfico o musical. Hay quien critica que esta insana y pueril obsesión por la competencia en realidad no refleja el valor, sino el poder. Pero también hay que reconocer que la cultura mundial está medida por los innumerables eventos competitivos estadounidenses que las cadenas televisivas de todo el planeta retransmiten íntegramente —en cambio, solo Francia retransmite Cannes y Alemania la Berlinale—. La cultura mundial está regulada por los Oscar, Golden Globe, Emmy, Grammy, Tony, MTV Awards, Billboard, etc., lo cual se ha emulado por competiciones por todo el mundo en las que los premios se consiguen principalmente gracias a las estrategias y recursos de lobby de las agencias.

El Ministerio de Ciencia, Verdad y Cultura (MCVC) del Gobierno de España ya ha regulado un nuevo Decreto Ley para que las universidades del país deban competir en dichas categorías. La Universidad Emperador Felipe II (UEF2) ha sido la primera en establecer su domicilio corporativo en una ciudad estadounidense (Dover, Delaware). Fuentes ministeriales han criticado a la hora de la tortilla que otra universidad, en este caso una privada murciana, haya también trasladado su sede corporativa a Blackfoot —localidad de la reserva de los Pies Negros en Montana— por la exención regulatoria excepcional que permite a la célebre tribu legislar autónomamente sobre grados, postgrados y doctorados. Aunque algunas praxis no sean muy ortodoxas, lo cierto es que por fin hay universidades españolas destacadas en algunas de las categorías de los Golden Scholars. La prestigiosa Universidad Papa Luna, en este momento filial aragonesa del Will Smith College de Bel-Air, ya ha conseguido un Golden Scholar a Best Campus Fest y la citada universidad murciana en territorio de los Pies Negros ha sido controversialmente distinguida con el Cultural Diversity Golden Scholar.

En todo caso, el Ministerio de CVC no está haciendo nada diferente al Ministerio de Cultura Blanda, Radio y Televisión (MCBRT) cuando estableció que solamente recibirían subvenciones las películas españolas que fueran estrenadas en al menos treinta salas céntricas de capitales estadounidenses. Aunque el MCBRT haya tenido que pagar prácticamente la totalidad de entradas en ciudades como Des Moines o Concord al no haber espectadores, ha sido un cambio radical para el cine español, antes tan nostálgico de resucitar la tradición de las 3B —Buñuel, Berlanga y Bardem—. Ahora es homologable a cualquier producción americana del segundo cuartil. Ya es criterio en Venezia y los César, y parece que lo será inminentemente en los Goya.

Aunque existe unanimidad mundial en que, igual que los blockbusters americanos dominan el cine, los editores de revistas americanas regulan la ciencia, los Golden Scholars no se han visto exentos de polémica. Desde que se ha lanzado la Google WikiUniversity y sus competidoras Amazon Free College, Uniflix —compañía del universo Netflix— y la Universify de Apple, se ha perdido el equilibrio interno de la Academia, antes bien repartida en el panorama institucional estadounidense.

La universidad media americana no pone en cuestión los millones de universitarios que titulan cada año las plataformas, ni el libérrimo sistema que permite que existan tantas carreras como itinerarios vayan trazando entre las decenas de miles de nanocursos. Incluso se ha aceptado ya que cada alumno puede dar él mismo el nombre que quiera a su grado. Lo que se discute es que puedan concursar a los Golden Scholar universidades que no se encuadran en ninguna legislación de la OCDE, sino que tienen su propia ley, por mucho que sea ampliamente reconocida en el mercado.

De acuerdo, los Golden Scholars “todavía” no existen a fecha de marzo de 2023, ni tampoco Unisyflix ni Universfy, pero poco tardarán. Mis disculpas por la fábula, pero la realidad opera como si así fuera a través del aparato de poder editor que ejerce un imperialismo epistemológico desde el Occidente anglosajón al conjunto del planeta y desde las ciencias duras a la gran diversidad de saberes científicos. La ciencia ha perdido libertad. Es menos Ciencia porque ciencia y libertad deben ser inseparables. Hoy en día se hace una ciencia mucho más conservadora que hace cincuenta años porque hay una censura totalitaria de la pluralidad epistemológica de las diferentes disciplinas. Cuando el mundo pierde el sentido intrínseco del valor, recurre al poder para hacerse valer. Eso no hace a una universidad mejor, sino más servil de los poderosos.

[Imagen de robtowne0 en Pixabay]

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Doctor de Sociología, profesor de la Universidad Pontificia Comillas -donde dirige el Instituto Universitario de la Familia- y Research Professor del Boston College. Fundó y fue primer presidente del Global Social Sciences Network de IFCU. Es presidente de la Fundación RAIS, patrono de la Fundación BoscoSocial y patrono de la Fundación FOESSA, de cuyos informes es uno de los coordinadores. Forma parte de CVX y es miembro de su Consejo Ejecutivo Mundial.
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