El Poder

El Poder

Josep Cobo. [La modificación] El hombre es fácilmente seducido por el poder. El poder doblega. El poder puede. El poder es fascinante. El poder es, en definitiva, divino. De ahí que los hombres deseen estar del lado del poder. Pero de ahí también que la filosofía sea esencialmente atea. Pues desde sus orígenes el filósofo es aquel que no reconoce el poder del dios, el poder que sin solución de continuidad se transfiere al tirano. El filósofo ha aprendido al liberarse del temor y, por tanto, de la tiranía. El tirano podrá doblegar el cuerpo de Sócrates, pero no su alma. Lo extraño y desconcertante para el filósofo fue que apareciera un Dios que estuviera del lado del débil, un Dios cuyo poder se revelase en la debilidad, un Dios paradójico. Ahí se hizo posible el espejismo de una filosofía que hubiera de tener en cuenta a Dios. Ahí Dios cogió al filósofo con el pie cruzado. Fue necesario el esfuerzo de los siglos, para que el último teólogo dijera aquello de que un Dios que muere en la Cruz no podía revelar otra cosa que a Dios como la máscara del Silencio, como el encubridor de la nada. O, por decirlo con otras palabras, que un Dios que se deja humillar de tal modo no puede ser en verdad un Dios.

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Imagen extraída de: Emboscado

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