Cristianisme i JustíciaVíctor Codina, jesuita, estudió filosofía y teología en Sant Cugat, en Innsbruck y en Roma. Doctor en Teología, ha vivido 36 años en Bolivia, donde ha trabajado con sectores populares y en la formación de laicos en Oruro y Santa Cruz. Ha sido profesor de teología en la Universidad Católica Bolivia de Cochabamba alternando con el trabajo pastoral en barrios populares.

Víctor Codina estuvo invitado como experto en el Sínodo de la Amazonia. Tuvimos la posibilidad de charlar con él y profundizar en algunas cuestiones de este sínodo fundamental. Hablamos del trato del sínodo en los medios de comunicación, del papel protagonista de los pueblos amazónicos, especialmente mujeres, de la metodología del «ver» y «escuchar» y de su vínculo con la teología de la liberación.

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6 Comentarios

  1. No sé, pero me da la impresión que este sinodo solo es un parche a los graves problemas ya no solo de la Iglesia, si no de toda la sociedad. Pienso que más bien se deberia pensar en un cocilio donde poder afrontar toda la tematica que al mundo de hoy nos afecta

  2. Una excelente entrevista, que pone en evidencia el trabajo que viene realizando el Papá Francisco, habrá críticas lo que demuestra que se está trabajando y avanzando. Sigamos adelante oremos por la Amazonia que es una muestra de lo que está pasando en la humanidad. Solo unidos podemos mejorar por algo se empieza.

  3. Magnífica entrevista, una muestra más de la trayectoria de compromiso de Víctor Codina y del impulso del Papa a un cristianismo digno de tal nombre. En todo caso creo que como el propio Papa viene apuntando el cambio fundamental no depende tanto de haya sacerdotes que sean hombres casados o mujeres como que el clero no sea una casta (clericalismo) y el sacerdocio sea una función entre otras dentro de comunidades (véanse los Hechos de los Apóstoles) que podrían estar lideradas por mujeres u hombres, tanto casados como solteros. Y la función principal de los sacerdotes o curas tendría que ser ayudar en ese sentido, asumiendo como papel principal el enlace entre comunidades y derivadamente con la Iglesia universal. Ese fue el papel principal de los apóstoles y los discípulos más comprometidos. El mayor error y peligro sería que surgiesen comunidades que se convirtiesen en guetos o sectas y ahí es donde el clero actual, no clerical, tendría que jugar con discreción y humildad un papel fundamental. Lo que tampoco podemos esperar es que sea el Papa el que cambie todo desde arriba. Su misión, como la de cualquier líder verdadero, es más abrir caminos que proponer y menos aún imponer propuestas cerradas e indiscutibles. Lo contrario sería convertirse en un líder autoritario, un autócrata o dictador. Todos los que nos decimos creyentes, miembros de la Iglesia tenemos una responsabilidad, mayor aún si cabe cuando se abren cauces como los que el Papa y distintos movimientos sociales están abriendo.

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