Cristianisme i Justícia. Ésta es la tercera y última parte de la profunda entrevista que mantuvimos hace algunas semanas con el jesuita Fernando López, aprovechando su visita a Barcelona.

Hace 28 años que Fernando López, jesuita de origen canario, decidió entregar su vida a los que sufren en América Latina, defendiendo los derechos de los pueblos indígenas frente a las grandes corporaciones internacionales que amenazan continuamente la existencia de los pueblos originarios y de su modo de vida.

En esta ocasión Fernando López nos acerca a ese modo de vida y la espiritualidad de los pueblos indígenas: ¿qué podemos aprender de ellos en Occidente?, ¿en qué contradicciones ha caído nuestro modelo de sociedad?, ¿qué relaciones articulamos entre nosotros?, ¿qué lógicas podemos y debemos desaprender?

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.
Artículo anteriorEntrevista a Teresa Forcades (II): “Activar la subjetividad política”
Artículo siguienteEntrevista a Teresa Forcades (III): “No debemos permitir que se consolide un modelo antidemocrático en Europa”

8 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo que nuestra visión del mundo (worldview) es miope pero ¿cómo se puede deconstruir la Basílica de San Pedro, metafóricamente hablando de la curia y del episcopado y de las propias misiones? ¿Para qué pudiera ser necesario transmitir a estos pueblos indígenas nuestra miopía? ¿Qué pudiera justificar (no explicar) el llevar el desastre de injusticia social que Occidente y el mundo civilizado han construido?

  2. Como en el camino de Emaús, Jesús mandó de regreso a los caminantes y cuando llegaron a Jerusalén con la noticia ya la noticia había llegado de otra manera… Se repite la historia de que los pobres evangelizan a quienes creen que deban evangelizarles porque desconozcan a Jesús… El Espíritu obviamente no cesa de actuar… Y de hacerlo cómo, cuándo y dónde quiere…

  3. Durante la entrevista hubo un rato de conversación más informal que no quedó registrado en este vídeo, pero que grabé con el móvil.
    No se oye demasiado pero me parece que no tiene desperdicio, y es una buena síntesis sobre ecología y espiritualidad.
    Está aquí:

  4. Es muy interesante, en efecto. Mi pregunta es ¿los indígenas no hicieron “resistencia” al encontrarse con él, no mostraron expectativas con respecto a su presencia ante ellos? Estas relaciones entre Fernando y los indígenas ¿no ha sido mirarse cada uno desde su propia casa hasta conectarse rompiendo alguna pared?

    Es extraordinario que Fernando parezca no percatarse de que cada vez que alguien mira a “su espacio” (introspección o como se le quiera llamar) solamente lo puede mirar desde dentro del mismo. El misterio no está encajonado en una visión. Frente al Misterio solamente puede ocurrir el intolerable silencio. Cada puesta en palabras es otra vez apropiarse del misterio y cada apropiación del misterio reduce al Misterio a ídolo de alguna clase, lo realiza, lo materializa o representa, lo confunde o lo re-emplaza por un símbolo.

    En la traducción del prólogo al evangelio Juan que hizo Juan Mateos, al final, en el verso 18 escribió: «A la divinidad nadie la ha visto nunca; Un Hijo único, Dios, el que está de cara al Padre, él ha sido la explicación» y lo que salva a esta versión es que repite que la divinidad no sea visible afirmando que su explicación es invisible “es el Hijo que está de cara al Padre”.

    Como decir el misterio es Misterio y este Misterio es Misterio, por medio de lo cual perpetua, en un círculo, el silencio sobre qué sea la divinidad y sin embargo en conjunto no pudo escapar de definir la divinidad al afirmar que nadie la ha visto y confirmar con el «nunca» que sigue. Al hacerlo le atribuye la invisibilidad y eso rompe el silencio, lo hiere y reduce la divinidad de todas formas a una categoría inteligible: Lo invisible (Hebreos 11, 27).

    Me parece comprender que Fernando en realidad habla del silencio que el siente como el espacio ilimitado, silencioso, lleno pero no audible, y al explicar “qué”, no puede evitar las categorías de casa grande, o de estar cortados, etc.

    Los mismos indígenas si son humanos “no pueden poder” dejar de «utilizar», reducir la noción del entorno como lo diferente de ellos. Por eso tendrán su propia cosmovisión y la articulan de modo que Fernando la reciba no solamente al observar y compartir el vivir la vida cotidiana, sino en y al hablar con/de ellos. Occidente no ha hecho otra cosa, ningún grupo humano puede escapar a la posibilidad del mensaje y de la reducción de la comunicación.

    McLuhan trató de liberar el mensaje reduciéndolo a su vez al afirmar que el mensaje sea el medio, pero de cualquier modo lo materializó porque es inevitable, es el producto de ser transcendental, de estar orientados hacia afuera, a la búsqueda de…

    La carcajada de los Franciscanos es otra vez lo mismo, teología desde abajo, desde el silencio frente al Misterio en una categoría sonora que reduce el misterio a algo material, la carcajada.

    Las religiones no pueden evitar el reduccionismo para poder conversar y al conversar es imposible no idolatrar en alguna medida y ser humano demanda conversar.

    No es muy posible hoy día simplemente dejar de hacer proselitismo porque hay proselitismo dañino (los fundamentalismos de cualquier clase, el machismo, las ideologías autoproclamadas verdaderas de cualquier color, forma, marca), está el consumismo y la cultura del desecho como cultos, como prácticas rituales (ir, dejarse deslumbrar o seducir, sacar la tarjeta de crédito o el efectivo, cargar con el producto, aburrirse de esta versión e inmediatamente salir de nuevo a por la nueva versión: iPhone, iPhone 4, iPhone 4S, iPhone 5, iPhone 6… ¡Un culto pagano pero religioso de todas formas!)

    Jesús rompe con la religión, le matan, introduce por primera vez y única vez en la jurisprudencia humanan el perdón como derecho de la víctima y demanda que quien se acerque al Mundo, se acerque no para dominarlo sino para agradecerlo y hacerlo desde el misterio de la gratuidad en la compasión (“compasión gratuita” diría Tony Catalá SJ y desde que se lo escuché decir no puedo olvidarlo. No es la compasión interesada de Buda que busque mi propio mejoramiento, mi iluminación, sino la compasión gratuita de Jesús que sale al otro y no espera dividendos. En suma, mirarse como si se fuera un otro (Ricoeur) y mirar a cada otro como lo que es un «otro» misterioso, mirarle en silencio, desde la posición de Ignacio definida como: «En todo amar y servir», sin esperar algo a cambio…

    Como la fe-esperanza, que no es certidumbre ni la busca, que interpela a la intelección pero acepta la insuficiencia de la respuesta que se da ella misma, la inteligencia, porque el Misterio deslumbra, impacta quizás, pero no es aprehensible, no puede ser apropiado, sobrecogido, dominado… Como de la divinidad según la versión de Juan Mateos: Al Misterio nadie le ha visto y se dice esto de no haber sido visto «nunca» porque hay que decir algo (el evangelio es un anuncio) pero en referencia a lo inefable para expresarse de alguna manera a su respecto

  5. […] Buscando información tuve la oportunidad de asistir a un debate on-line sobre Salud Planetaria que recomiendo por su alta calidad (COVID-19: un repte de salut planetaria, disponible en YouTube). Uno de los ponentes, el Dr. Serra, epidemiólogo, hablaba no solo de la presente pandemia de la Covid-19 si no también del aumento previsible de pandemias en el futuro, sobre todo por el aumento de la probabilidad de que nos lleguen patógenos por zoonosis. Y ponía diversos ejemplos. Pensemos en el Amazonas, una de las mayores reservas de biodiversidad del mundo, también en cuanto a patógenos. La destrucción desmesurada de sus bosques es una de las causas del cambio climático, tanto porque los bosques actúan como sumideros de dióxido de carbono, como porque cambian las propiedades del suelo. Siendo una zona muy lluviosa, la pérdida de bosques disminuye la retención del agua por el suelo, por lo que las zonas se van empantanando, lo que aumenta las poblaciones de mosquitos, favorecidas, además, por la presencia de residuos de botellas de plástico que constituyen un perfecto hábitat para sus colonias. No solo aumentan los mosquitos sino también los murciélagos vampiro, que habiendo perdido los bosques se acostumbran a vivir en hábitats humanos y, aumentando la ganadería donde antes había bosques, incrementan también su presencia. Tanto los mosquitos como los vampiros actúan como vectores que pueden transportar los patógenos que antes se hallaban en reservas exclusivas en la selva. Esto se agrava porque algunos animales se alimentan de murciélagos, que también forman parte de la dieta de algunas culturas. Un aumento de estos vectores conlleva un aumento de la probabilidad de propagación de cualquier patógeno. Por tanto, el virus es transportado a lo largo de toda la cadena alimentaria que, unido a la extrema conectividad planetaria, puede llegar a cualquier parte del planeta. Y a esto hay que añadir la pérdida de los hábitats naturales de los pueblos indígenas. […]

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario!
Please enter your name here