Lucia Montobbio. Por lo visto el miedo a conducir no es sólo de unos pocos. Cada día hay más que apuntan a esta fobia. O eso dicen. Mi nombre podría salir en esta lista. Conducir sí sé pero no me hace ninguna gracia. El «Preferiría no hacerlo» de Bartleby sería mi respuesta en casi todos los casos.

El santuario de Puiggraciós se encuentra en L’Ametlla del Vallès. Griselda Cos, monja benedictina de allí, me envía las indicaciones para llegar vía e-mail. Una vez leídas descubro la fatalidad: sólo se puede llegar en coche.

A punto como estaba de dejarlo estar, revisé notas que tengo guardadas sobre el diálogo interreligioso. Sin querer recuperé frases de tradiciones religiosas diferentes que se dice que ante la adversidad siempre se puede sacar algo positivo, o incluso que una situación en apariencia negativa puede convertirse en positiva. Me lo tomo como una indirecta.

Lo que hice para solucionar esta escena fue añadir actores. Contactar con amigos que conducían y que tenían coche. No estaba muy convencida de ello. Las personas, aunque sean amigas, van cortas de tiempo, la gasolina ha subido, y no sabía si eso de ir a un santuario los seduciría demasiado. Sin embargo enseguida tuve tres voluntarios. Mariona me acompañó.

Griselda Cos es una monja benedictina del monasterio Sant Pere de Puel·les, además fue la responsable de la región Ibérica del DIM (Diálogo Interreligioso Monástico), por eso quería ir a visitarla y que me explicara un poco cómo funcionaba todo en la montaña del Vallés.

Con Mariona y su Peugeot 207 condujimos «arriba» y «arriba» por los caminos de tierra, en subida y en curvas, cambiando de primera a segunda, y de segunda a primera. Aparcamos al lado del santuario y cuando estábamos a punto de llamar al timbre, Griselda bajó corriendo las escaleras. «Por suerte he llegado a tiempo, esta es la hora de descanso, y María Antonia y Rosa (las otras monjas benedictinas que están en el santuario) están durmiendo la siesta, las habrías despertado al tocar el timbre».

Nos sentamos fuera, en un banco que hay bajo un árbol que nos da sombra en un día caluroso de finales de verano. Mariona nos dice que ella se va a pasear, que va hacia la torre (al lado del monasterio hay una torre). Así, mientras las compañeras de Griselda duermen la siesta, y Mariona contempla, nosotras dos nos disponemos a hablar del DIM.

Me cuenta que todo empezó hace tiempo con nombres como el de Thomas Merton o Henri Lessieaux. Personas que estaban interesadas en conocer y relacionarse con otras religiones. El papa Pablo VI vio que esto era muy importante entre los monges, les permitía compartir experiencia espiritual entre ellos, y quiso promover el diálogo interreligioso en la vida monástica. Ante esto benedictinos y cistercienses se organizaron y surgió el DIM.

El DIM está formado por un conjunto de comisiones pertenecientes a diferentes continentes y países, con la función de promover el diálogo interreligioso. Griselda Cos fue responsable y representante de la comisión Ibérica formada por España y Portugal, «tengo experiencia de encuentro europeo, nos reunimos los responsables de cada país cada año en una ciudad diferente para hablar sobre el diálogo interreligioso y sobre cómo sensibilizar a nuestros monjes y monjas en la materia «.

Griselda me dice que es complicado encontrar a personas puente dentro de las comunidades, personas que ayuden a transmitir la importancia del diálogo interreligioso: «Debe ser alguien sólido consigo mismo, con su comunidad, con tiempo para formarse, y con interés por conocer a los demás, es importante ir turbando a personas nuevas, relevos que estén interesados ​​en continuar el trabajo iniciado «.

Ella fue la impulsora del grupo de diálogo interreligioso que se encuentra en Cataluña. Griselda habló con Raimon Panikker, y él les aconsejó encontrarse cada tres meses y a jornada completa. «De eso hará unos 14 años, conseguí hacer un pequeño grupo que somos los que ahora seguimos, somos ocho: dos musulmanes, dos budistas, un hindú, y tres cristianos».

Recuerda que al principio los encuentros eran más difíciles por falta de confianza y por desconocimiento del vocabulario que utilizaban unos y otros. Poco a poco comenzaron a compartir hechos fundamentales, como por ejemplo «cómo vivían su fe y como habían escuchado su llamada», hasta ahora que sobre todo comparten «silencio, textos de diferentes tradiciones religiosas, comidas, y sobre todo estimación».

Le pregunto también si todo eso que ellos han logrado como grupo se transforma después en acción social. Por el momento «todos hacen algo a nivel individual en su ámbito, y espero que tarde o temprano este grupo encuentre su acción conjunta. Podríamos hacer, por ejemplo, cartas o manifiestos de denuncia ante actos que van contra la libertad religiosa o contra los derechos humanos, hoy por ejemplo, me gustaría hacer algo con todo esto que está pasando en Siria «.

Nos apartamos del tema de la entrevista, y con cara triste hablamos del misterio del mal, que es muy difícil de entender, y parece imposible erradicarlo. Que si ya es complicado hacer-le frente en tu propia casa, más aún a nivel mundial: «Dios está al lado de quien sufre».

Nos levantamos con este misterio aún dentro, y Griselda me enseña el hospedaje por si algún día quisiera venir a hacer un receso. Tienen dos habitaciones. Y también me muestra el comedor, la cocina, la biblioteca y una capilla que está arriba, una mansarda cálida y recogida.

Mariona baja de la torre, contenta de haber podido descansar, me despido de Griselda y de las otras dos monjas benedictinas, después de descansar toca reunirse. Y a nosotras volver a la realidad ruidosa barcelonesa.

Imagen extraída de: Flickr – Josep Echaburu

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Estudió Periodismo (UAB), Cultura de Paz y Gestión de Conflictos (UAB) y Mediación profesional (UPF). Ha trabajado en diferentes departamentos de comunicación dentro del tercer sector: Fundació Arrels, Cristianismo y Justicia, Co-operation Ireland, Migra Studium, la Fundación Social de Hijas de la Caridad. Desde 2006 colabora con la redacción de El Ciervo donde se elaboran las revistas de Foc Nou y El Ciervo, primero como redactora, luego como jefa de redacción y ahora en el consejo de dirección. Actualmente, es responsable de comunicación en el Instituto de Ciencias Religiosas de Barcelona y es mediadora de conflictos familiares en Weidemann BCN. Colabora con varios medios, entre ellos, Catalunya Religió.
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3 Comentarios

  1. Apreciada y respetada Hermana Griselda Cos.

    He podido leer la entrevista que mantuvo con Lucia Montobbio sobre dialogo interrreligioso o DIM y, confieso que me ha gustado que exista ese grupo.

    Soy una mujer de 58 años y budista desde hace mas de 20; no por ello, deje´ de lado mi fe cristiana, mas bien al contrario, la meditacion, el estudio, el conocimiento de la mente y el creciente amor incondicional y compasion por todos los seres sintientes, que con detallado esmero de los porques se explica en dicha filosofia, me ayudo´ a entender mejor la religion de mi infancia y la que seguio´ mi madre hasta su fallecimiento.

    Os he encontrado porque busco un tipo de vida alejado de lo mundanal, con silencios y colaboracion en las tareas que me sean posibles…pero que no puedo seguir en los monasterios budistas de España porque al no tener ayudas, precisan cobrar la estancia ademas de trabajar seas o no monja (algo que aun no puedo hacer aunque estoy en la tarea de solventar el asunto economico, ya que hace ya un tiempo que me ayuda mi hija mayor y no puedo perpetuar esa carga para ella.

    Al igual que a Lucia, tambien tengo cierta fobia a conducir, ya que he sufrido dos accidentes viajando de copiloto, aunque, si Vosotras me ofrecieseis estancia puntual o estable dependiendo de nuestros acuerdos y/o adaptaciones mutuas, el llegar hasta el Monasterio no seria mayor problema.

    Me resulta dificil, explicar y mas resumiendo, como me es posible orar en una u otra religion o incluso convinar ejercicios segun lo mas apropiado a la situacion, ya que cada dia y a pesar de los obstaculos que me pone el destino, mi espiritu se va esclareciendo y creciendo incluso a causa de las adversidades…sobre todo, me es dificil porque no soy muy docta en ninguna de las religiones que practico (principalmente dos) o de las que me documento…ruego humildemente disculpas y que perdone la osadia de esta torpe aprendiz que soy.

    Muy agradecida por su atencion prestada, quedo a la espera de alguna respuesta suya si no le causa mucha molestia.

    Feliz de haber sabido de vuestra existencia, os mando a Todas un tierno abrazo de hermandad.
    Bene

    PD: Lamento las confusiones que le pueda ocasionar la ausencia de tildes, no me funcionan en este teclado chino que me han regalado.

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