Rompiendo el silencio

Rompiendo el silencio

Juanjo Peris. «Rompiendo el silencio» es el tema de este año del día contra la homofobia, bifobia, transfobia que se conmemora hoy, 17 de mayo. Con la ayuda del cine me gustaría reflexionar sobre aportaciones que desde los movimientos sociales, en general, y desde la comunidad LGTBI+, en particular, nos pudieran ayudar en tiempos de cambio.

Moffie (Sudáfrica/Reino Unido, 2019) es una película que cuenta la historia de un joven gay blanco que esconde su sexualidad durante servicio militar obligatorio en de la Sudáfrica del Apartheid. Moffie («Maricón» en lengua afrikáans) está basada en los diarios de campo durante su servicio militar en la frontera con Angola y posterior novela autobiográfica de Andre Carl van der Merwe. La película, que combina belleza y ternura con violencia y homofobia da para mucho, pero una de las cosas que más me impactó es como el discurso homofóbico (y en este caso utilizando la palabra de «Dios» para justificarlo) acaba convirtiéndose en una ideología totalitaria y dominante que reprime y castiga al diferente.

La comunidad LGTBI+ ha tenido que convivir con el estigma, la vergüenza, la perdida frecuente de seres queridos y los discursos de odio. Posiblemente muchos hayamos visto Mi nombre es Harvey Milk (EE.UU., 2008) una película sobre el primer representante electo abiertamente gay en San Francisco. Una cosa que me gusta de la película, aparte de tener acceso a documentos interesantes de la época, es ver una comunidad estigmatizada que se organiza y pasa de la indignación y la rabia a la acción. Cleve Jones, uno de los jóvenes del grupo de Harvey Milk, contará en su libro años más tarde como su participación en este movimiento literalmente salvó su vida.

Otra película que he podido ver recientemente es 120 pulsaciones por minuto (Francia, 2017) sobre el grupo activista Act Up que se enfrentan a la industria farmacéutica en Francia durante la pandemia del VIH. En una sociedad que les estigmatiza hacen frente al miedo y rechazo. La película también nos recuerda como «silencio es igual a muerte» y que no podemos apartar la mirada de las situaciones que son injustas, provocan exclusión social o generan víctimas. Movilizarnos nos lleva a tejer vínculos con otros para hacer frente a una causa común. Pride (Reino Unido, 2014), película que se proyectó en el Ciclo de cine Ignasi Salvat de Cristianisme i Justícia en 2016, es un buen ejemplo de encuentro y colaboración entre colectivos que a priori no tendrían nada que ver.

La visibilidad es importante para romper el estigma, generar discursos y promover aceptación. En este sentido, me viene a la cabeza la película documental Who’s gonna love me now? (¿Quién me va a querer ahora?) (Reino Unido, 2016) donde vemos a Saar, un gay israelí expatriado en Londres tras su salida del armario. La película explora las dificultades de aceptación de su familia y de la vida que se ha construido como miembro del London Gay Men’s Chorus (LGMC). En una conversación su padre le pregunta porque tienen que decir en el nombre del coro que son gays y no basta con decir que son un coro de voces masculinas.

Precisamente porque sigue habiendo homofobia, discursos de odio y, en muchas partes del mundo, personas son perseguidas, encarceladas y ejecutadas por ser lo que son o amar a quien desean, la visibilidad es importante. Una de las misiones fundamentales del LGMC es expandir un mensaje de diversidad, tolerancia y aceptación. Además de en teatros actuamos también en sinagogas, colegios e iglesias.

Rompamos el silencio. No es lo mismo rezar «por los perseguidos» en general que rezar por los «cristianos perseguidos en tal región del mundo». No es lo mismo rezar por «las víctimas de odio» que rezar por «las personas homosexuales, o transexuales… que han sido asesinadas en tal país». Nos ayuda a tomar consciencia.

Tejer vínculos, sentirnos comunidad, expresar solidaridad y seguir extendiendo un mensaje de diversidad, aceptación y tolerancia sigue siendo vital parta nosotros. Reconocernos y aceptarnos como lo que somos genera un movimiento interior que va de la oscuridad a la luz, de la vergüenza a la libertad.

Fotograma del film Mi nombre es Harvey Milk extraído de Screenmusings.