Sorprendida

Sorprendida

Tere Iribarren. No sabía yo que había  7 millones de menores de 15 años en España. Sí que  sé que desde hace  días  están en sus casas sin poder salir y con un montón de deberes.

Llega a mi ordenador el texto de César Rendueles -ensayista, filósofo y profesor de sociología en la UCM- y me hace despertar de ese sueño silencioso y dogmático que impide preguntar.

Voy a comenzar por principios que son no rebatibles  y luego, mi talante de educadora jubilada se despierta por la mañana y se hace algunas preguntas.

Todos tenemos que cumplir las normas que han dado las autoridades sanitarias.

Dicho esto, sí creo que podemos plantear preguntas sobre algunas decisiones, sobre todo cuando afectan al bienestar de colectivos y el niño es un colectivo bien vulnerable…

¿Por qué tanto cuidado con las mascotas y tan poco cuidado o desvelo, porqué ese silencio político que parece que no existen los niños? El Presidente dio cabida en su discurso a cómo había de cuidar el paseo de los perros, que está muy bien… ¿Y cómo especialmente cuidar a los niños sobre todo a los más pequeños?

¿Por qué no se permite, por ejemplo, que los niños salgan a pasear diariamente unos minutos con todas las medidas de seguridad que sean necesarias: de uno en uno, acompañados de cerca por un adulto, en cierta franja horaria, respetando la distancia de seguridad?

Estamos acostumbrados a esperar que los niños sean invisibles, que no molesten, que no hagan ruido y no alteren el mundo “normal”, que entendemos que es el de los adultos. No se entiende cómo dejamos en los  padres la capacidad de ayudar a sus hijos en los deberes  que tienen que hacer… Dan  al padre o a la madre que llegan agotado de  su trabajo, sea en trabajos de centros sanitarios u otros trabajos necesarios  para nuestro poder vivir. Los niños encerrados en casa todo el día están deseando que lleguen sus padres, pero no para trabajar con ellos…

Algunos dicen que es libre que los niños hagan o no los trabajos. ¿De veras que a los 7 años se tiene conciencia de lo que es libertad? Es verdad que las situaciones educativas son muy distintas entre sí. No tiene nada que ver tratar con estudiantes de 16 o 17 años, que son mucho más autónomos que con niños pequeños, de 7 u 8 años.

No es  lo mismo vivir el encierro en una casa amplia con personas de servicio y un largo etc. de comodidades que estar en diminutos pisos interiores sin luz natural y dónde tres o cuatro duermen en una habitación. Y por supuesto sin ningún ordenador que sea el libro de apoyo.

Vivo en el barrio del Besós. He dedicado mi larga vida a educar. Siento y me gustaría que los que han borrado del mapa a un colectivo tan vulnerable como son los niños paseasen por los barrios de Barcelona.

Las condiciones de la educación aumentan la desigualdad de los alumnos. Aquellos estudiantes cuyos padres tienen conocimientos y tiempo para ayudarles a los hijos tienen una ventaja enorme. Habrá niños que avanzarán más que si hubieran ido a clase. Y otros se habrán quedado mucho más descolgados de lo que ya estaban.

Siento que muchos profesores han tomado la decisión con verdadero entusiasmo, creyendo que esto es lo que hay que hacer.

Sueño con los alumnos de “Cartas a una maestra” que llegaron a comprender el arte de educar en tiempos de crisis. ¿Habrá pedagogos que hagan formulaciones más igualitarias y más justas?

Imagen de Arek Socha extraída de Pixabay