Tiempo de cuidados

ISBN: 978-84-17623-82-1

L'ètica de la cura s'ha convertit en un tema central i peremptori arran de la pandèmia de la Covid-19. Un virus ens ha obligat a acceptar limitacions que mai no hauríem imaginat, ens ha fet una mica menys arrogants i segurs de nosaltres mateixos. En l'àmbit de la teoria, aquesta presa de consciència hauria de conduir a un canvi de paradigma o de marc mental, capaç d'equilibrar raó i sentiment, en l'exercici de la tan grapellada «intel·ligència emocional», les aportacions pràctiques de la qual no sempre són evidents. Cal reconèixer que hi ha un dret a ser cuidat i un deure de cuidar que no admet excepcions, que afecta tothom i la responsabilitat del qual ha de ser assumida individualment i col·lectivament. <i>Tiempo de cuidados</i> es proposa fer callar les veus que encara es resisteixen a col·locar la cura en un lloc prominent, contraposant-ho a la justícia. Tots dos són valors complementaris, ja que les categories annexes a cura trenquen la concepció binària del gènere que el feminisme encara no ha aconseguit substituir. Privilegiar categories masculines —jo, raó, ment— en detriment d'altres considerades femenines —les emocions, el cos, les reciprocitats— o mantenir aquesta divisió binària que distribueix les funcions de cada gènere implica mantenir el patriarcat i debilitar la democràcia. Com diu Carol Gilligan: «En un context patriarcal, la cura és una ètica femenina; en un context democràtic, la cura és una ètica humana». (Arpa Editores)

Autor: Victoria Camps

Fecha: Abril de 2021

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Tiempo de cuidados es el título del último libro de Victoria Camps, catedrática emérita de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona. El subtítulo Otra forma de estar en el mundo, señala que se trata de un tema central para la vida humana y la sociedad, que la pandemia de la covid-19 ha puesto de relieve.

No pretendo hacer una recensión del libro, ni sustituir su lectura, sino solo señalar algunos aspectos que me han resultado más innovadores.

Según el Diccionario de la RAE, cuidar tiene relación con diligencia, atención, solicitud, asistencia. Cuidar es atender y preocuparse por quien necesita ayuda. Hasta hace poco, el tema del cuidado no era objeto de reflexión y se daba por supuesto que el cuidado era algo emocional, ligado a la mujer, que se realizaba por amor y sin sueldo, muy diferente del trabajo productivo del varón que era quien aportaba dinero a casa.

Hoy comprendemos que la dualidad mujer/casa y varón/polis es irreal e injusta. La pandemia nos ha revelado la fragilidad y vulnerabilidad de todos los seres humanos, desde la infancia a la vejez y que el cuidado tiene una dimensión esencialmente social, pública y política, ya que afecta a todos: niños, discapacitados, enfermos y mayores: “En un contexto patriarcal, el cuidado es una ética femenina; en un contexto democrático, el cuidado es una ética humana”, afirma Carol Gilligan. Y la economista Katrine Marçal escribió un libro titulado ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? -para que él pudiera escribir La riqueza de las naciones-.

Todos necesitamos ayuda, cercanía, afecto, respuesta a nuestra situación concreta. Pero así como la escuela ha ayudado a las familias a educar y cuidar a sus hijos y los hospitales cuidan enfermos, la vejez no tiene espacios adecuados fuera de las residencias geriátricas donde muchas veces los ancianos quedan abandonados y son solo ocasión de lucro. Al prolongarse la vida, aumenta la necesidad de ayuda para los mayores con dependencia. Son cuidadores y, sobre todo, cuidadoras, muchas veces migrantes latinoamericanas, a veces mal pagadas y sin contrato, quienes ordinariamente cuidan a las personas mayores.

La vejez y, sobre todo, la muerte, desbordan las perspectivas científicas y médicas. Los médicos no tienen palabras para el último momento de la vida, no saben cómo ayudar a morir. La pandemia ha generado traumas en médicos, enfermeras y sanitarios que han visto morir a la gente en soledad y sin una mano amiga que les acompañase hasta el final.

Victoria Camps extiende el cuidado a la casa común, superando así una ética antropocéntrica radical y muestra que no basta afirmar la regla universal “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo”, sino que hay que añadir: “Obra de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida auténtica en la Tierra” (Hans Jonas).

También es necesario el cuidado de sí mismo, la épimeleia, la cura sui, entendido no de forma egoísta, sino como auténtica libertad personal para poder ayudar a los demás.

El libro finaliza con una referencia a la encíclica de Francisco, Fratelli tutti cuyo icono básico es la parábola del buen samaritano que tiene compasión del hombre herido. Al amor, escribe el papa “no le importa si el ser humano es de aquí o de allá”.

La filosofía moral, desde su propio estatuto racional, no posee una palabra propia para más allá de la muerte. Son las religiones quienes siempre han ofrecido ayuda para dar sentido a la vida, al sufrimiento y a la muerte. Para la fe cristiana, el misterio Pascual de Jesús, muerto y resucitado, se convierte en fuente de sentido, consuelo y esperanza pascual.

Que la pandemia no nos haga volver a “la normalidad de antes”, sino que nos abra al cuidado, cercanía y compañía hacia todos los que necesitan ayuda, pues todos somos vulnerables e interdependientes. Que el año nuevo sea un tiempo de cuidados y constituya otra forma de estar en el mundo.

[Imagen de eliola en Pixabay]

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Jesuita. Estudió filosofía y teología en Sant Cugat, en Innsbruck y en Roma. Doctor en Teología, fue profesor de teología en Sant Cugat viviendo en L'Hospitalet y Terrassa. Desde 1982 hasta 2018 residió en Bolivia donde ha ejercido de profesor de teología en la Universidad Católica Bolivia de Cochabamba alternando con el trabajo pastoral en barrios populares Ha publicado con Cristianisme i Justícia L. Espinal, un catalán mártir de la justicia (Cuaderno nº 2, enero 1984), Acoger o rechazar el clamor del explotado (Cuaderno nº 23, abril 1988), Luis Espinal, gastar la vida por los otros (Cuaderno nº 64, marzo 1995).
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