Cuidadanía: Del contrato social al pacto de cuidados

ISBN: 978-84-288-3676-0

Estas páginas pretenden justificar las razones de un necesario tránsito de la ciudadanía a la cuidadanía. En ellas se propone construir un nuevo contrato social cimentado sobre nuestra interdependencia constitutiva; un «pacto de cuidados» que dirima nuestra convivencia no con testosterónicos duelos al sol, sino desde la articulación política de relaciones de cuidado. Esa es la propuesta de la cuidadanía, un nuevo paradigma civilizatorio que quiere cimentarse sobre verdades esenciales que habíamos decidido ignorar: nuestra común vulnerabilidad y nuestra necesidad de cuidados.

Autor: José Laguna

Fecha: 22 de marzo de 2021

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[Este desafiante libro no plantea parches ni reformas, sino que llama a la urgente y necesaria revolución de los cuidados]

La lectura de este libro, tal y como se señala en el prólogo, es sólo apta para quienes están dispuestos y dispuestas a atreverse a pensar desde un lugar incómodo. Para quienes somos asiduas lectoras de José Laguna esto no nos resulta sorprendente, sino retante. Estamos ante un libro valiente y atrevido que no plantea parches ni reformas, sino que urge a lo que sin duda es hoy uno de los nuevos signos de los tiempos, la urgente y necesaria revolución de los cuidados. Un libro que se teje con mimbres poco comunes y fronterizos:  las aportaciones imprescindibles de los feminismos, entrecruzadas magistralmente con referentes teológicos, filosóficos, éticos, políticos de gran altura y profundidad. Un libro que aspira a la deconstrucción del imaginario occidental de la autosuficiencia como ideal humano y pilar desde el que se ha construido el concepto de la ciudadanía, hoy probadamente excluyente. En su lugar se propone como paradigma alternativo: la ciudadanía. Con tal categoría se designa un modelo explicativo, relacional, convivencial y político que tiene en el centro el cuidado, la inter y la ecodependencia como la esencia de lo humano. 

La estructura del libro resulta muy pedagógica pues parte de la clarificación del concepto de ciudadanía y sus fronteras conceptuales. Analiza con gran lucidez el fracaso del mismo, ya que ha derivado en un proyecto colonizador y excluyente construido sobre los pilares de la ideología liberal, centrada en la defensa de los derechos privados de una minoría privilegiada y negando el derecho a tener derechos de grandes mayorías. Un segundo planteamiento muy interesante al que nos lleva el autor es a la deconstrucción de la ciudadanía, interrogándose por su opción antropológica y el ideal de lo humano que postula: un ser humano (varón) y autosuficiente que tiene como prototipo cinematográfico al héroe de las películas de cowboys. Un ideal de persona autónoma, que se vale por sí mismo, sin más necesidad que sus pistolas y su caballo y que niega la verdad más honda de su humanidad: nuestra esencial vulnerabilidad y necesidad de los otros y otras. Este planteamiento de la autosuficiencia como meta corre parejo al del desarrollo científico-técnico y una universalidad incorpórea que termina por abstraer la realidad en vez de atenerse a ella y que acaba por diferenciar vidas: las que cuentan y las que no, invisibilizando a las últimas. No en vano el pensamiento occidental se ha construido de espaldas al sufrimiento, al dolor, a la finitud y a la muerte, de espaldas. En definitiva a la vulnerabilidad.

Junto a la desconstrucción el libro expone y profundiza también una propuesta concreta, la del pacto de cuidados. Para ello en un primer momento desarrolla el concepto de ciudadanía y sus fundamentos antropológicos: el binomio vulnerabilidad-corporalidad. Las referencias a filosofas feministas son obligadas: “El ser humano vive no solo a partir de aquello que lo constituye, sino también de aquello a lo que está expuesto”. Ser humano es vivir por tanto la herida de la fragilidad (dimensión antropológica) a la vez que también la posibilidad de vulnerar a otros y otras (dimensión social). En este aspecto resulta muy lucida la definición del ser humano que plantea como vulnerable y potencialmente vulnerador. Las conexiones con Judith Butler son recurrentes, así como la diferenciación entre vulnerabilidad y precariedad. La primera alude a una condición antropológica universal y la segunda a una distribución política desigual de la vulnerabilidad (Butler, 2007) se trata por tanto de una vulnerabilidad patógena, es decir de una precarización inducida por las políticas neoliberales que imponen explotación, inseguridad económica, social y vital de forma selectiva en base a la clase, al género y a la raza y entre otras características.

Tirando del hilo de este planteamiento el autor nos introduce en uno de los temas centrales del libro: la necesaria politización de los cuidados y la somatopolitica. Un nuevo concepto para significar el cuerpo como territorio ciudadano a partir de los vínculos de reconocimiento y pertenencia que se establecen entre cuerpos vulnerables. Es desde ahí desde donde se hace urgente la propuesta de la cuidadanía como el reto de construir un nuevo espacio de pertenencias ciudadanas cimentadas sobre el territorio de cuerpos vulnerables vinculados por cadenas de cuidados.

La conclusión y el consecuente reto planteado por el libro lo encontramos en las últimas páginas del mismo: el criterio último para afirmar la ciudadanía viene determinado por la existencia o no de una comunidad política proveedora de cuidados. Por tanto, una sociedad que no posee la infraestructura de cuidados que permite el ejercicio libre de proyectos personales en el horizonte el bien común niega la ciudadanía real de sus miembros.

Ante la crisis económica y sanitaria que nos atraviesa y el desafío de una normalidad alternativa que hemos de construir entre todos y todas, sin que ninguna especie quede fuera, incluida la humana, este libro es lectura obligada.

[Esta reseña se publicó originalmente en la revista Vida Nueva/Imagen de silviarita en Pixabay]

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Religiosa, teóloga y educadora social. Activista en diversos movimientos sociales vinculados especialmente al feminismo y al trabajo por los derechos de las personas migrantes. Es miembro de la Red de Apoyo Interlavapiés y de la Red Myriam de espiritualidad ignaciana femenina, entre otras asociaciones.
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