Aunque se trate de un galicismo evitable, que puede sustituirse por expresiones autóctonas como reapertura, reanudación o reinicio, utilizar la voz francesa es una licencia apta para dar solemnidad a la vuelta de las vacaciones de este verano plagado de sobresaltos. En un entorno tenso, las economías mundiales y nuestra economía nacional en particular pugnan por restaurar el equilibrio dañado por la pandemia.

El Gobierno en su ‘síntesis de indicadores’ adelanta sus previsiones económicas para 2021 que son, sobre todo, sus deseos idealizados. El ejercicio 2021, debería registrar los siguientes porcentajes anuales de cambio: un crecimiento de nuestro indicador central, el PIB, del 6,6% (-10,8% en 2020); un significativo incremento de las altas en la seguridad social que apoyaría una tasa de paro del 15,6% (15,5% en 2020) y una inflación del coste de la vida del 1,8% (-0,3% en 2020); la deuda pública ascendería al 125,3% (119,9% del PIB en 2020), con un déficit del conjunto de las administraciones públicas el 7,9% del PIB.

A falta de un tercio de ejercicio económico, la ejecución de cualquier pronóstico resulta complicada. La información de la coyuntura arroja señales mixtas. Por un lado, los avances en la vacunación en España y otros países de nuestro entorno y la eliminación de las restricciones a la movilidad han traído consigo una reactivación intensa de la economía. La desigual incidencia de las sucesivas olas Covid marcan el contrapunto al optimismo anterior.

El diagnóstico de las llamadas fabricas de ideas ayudará a este empeño. En particular el de la AIREF constituye un pilar para juzgar el grado de realismo del escenario macroeconómico del Gobierno y del cumplimiento de las reglas fiscales, por lo que reviste mayor notoriedad.

Comenzando por el PIB, el 6,6% de crecimiento previsto por el ejecutivo central constituye el primer parámetro avalado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal española, resultante de un PIB nominal del 8,1% y un deflactor del índice general de precios del 1,4%. La demanda nacional supondría el 7,1% de aquel porcentaje, rebajado con un -0,6% del saldo exterior. La consecuencia es que la recuperación de la economía española solo tendrá lugar a lo largo de 2022, si no se dan contratiempos notables, a pesar del empujón que al macro índice prestarán este ejercicio los fondos europeos NextGeneratioEU.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 0,4% en agosto en relación con el mes anterior y situó su tasa interanual en el 3,3%, cuatro décimas por encima de la de julio, según los datos publicados el 30 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística. Esta tasa diverge del 1,8% previsto por el gobierno, y hace difícil su cumplimiento por el alto componente de inflación de costes del índice, derivado de la escalada de precios de los costes energéticos.

En cuanto al déficit de las administraciones públicas (-7,9%) que eleva la deuda al 125,3% del PIB, AIREF sigue constatando la existencia de vulnerabilidades en el entorno que recomiendan el mantenimiento de la cláusula de escape prevista en la LOEPSF, esto es la suspensión de los objetivos de estabilidad y deuda para 2020 y para el periodo 2021-2023, aprobados por el Parlamento en marzo de 2020, que se habían quedado absolutamente desfasados por el impacto de la pandemia. Tal evento confiere una especial debilidad a la sostenibilidad futura de nuestra economía.

En agosto de 2021, tenida en cuenta la estacionalidad negativa, el empleo avanzó en 32.000 personas y el paro descendió en 104.000, según BBVA Research. Los trabajadores con actividad limitada se sitúan ya por debajo de los 500.000, suma de los 272.900 afiliados a los ERTE y 222.700 autónomos con prestación. Aunque el número de cotizantes habría superado los 20.225.000 en agosto, y la población activa muestra una tendencia de disminución, hay que tomar nota de la afiliación record a la seguridad social de trabajadores extranjeros al cierre de julio, alcanzando los 2,22 millones y superando los 2,11 de febrero de 2020. Aun así, parece improbable alcanzar la tasa del 15,6% prevista y habrá que esperar a 2022 o 2023 para recuperar la del 13,78% de 2019, con 3,19MM de parados. Falta recuperar 720.000 empleos para alcanzar la normalidad pre crisis.

En diciembre, lo que sea sonará.

[Imagen de Steve Buissinne en Pixabay]

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Doctor en Ciències Econòmiques. Professor de Fonaments de Macroeconomia a Deusto Business School. Membre del Consell de Govern de la Universitat de Deusto. Autor de nombrosos articles i llibres sobre temes econòmics preferentment relacionats amb la promoció del desenvolupament. Conferenciant, columnista i blocaire. Defensor del lliure mercat, malgrat les seves mancances i imperfeccions.
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