No sabemos cómo resultará el viaje de Francisco a Irak que, sin duda, es el más difícil y el más arriesgado. Este portal ya se va a encargar de ir informando puntualmente. Lo que hoy (4 de marzo) quisiera decir, de antemano es que, esta vez, lo importante es el hecho de ir, no el resultado del viaje (que ojalá fuera óptimo).

Esta afirmación cobra más relieve porque, casi simultáneamente al anuncio de ese viaje, nos llegaron otras palabras de Francisco: “No pienso volver a Argentina”. Una gran lección de lo que es el patriotismo cristiano: porque Jorge M. Bergoglio podrá tener ese comprensible deseo de volver a ver su tierra y sus paisajes y hasta al San Lorenzo de Almagro… Pero el sucesor de Pedro tiene que recordarnos a todos que la verdadera patria del cristiano son los condenados de la historia. Así cumplirá el encargo, dado por Cristo, de “confirmar nuestra fe” (Lc 22, 32). Y nos recodará lo que dijo un  escrito del s. II sobre los cristianos: “toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como extranjeros” (Carta a Diogneto, 5)

Una tradición piadosa y primitiva cuenta que, cuando el apóstol Pedro temió que iban a apresarlo en Roma, huyó de la ciudad y, por el camino, se encontró con Jesús: “¿A dónde vas Maestro?”. Y la respuesta del Señor fue: “A Roma a ser crucificado por ti”. No será verdad la anécdota pero es muy verdadera su lección: el sucesor de Pedro no puede huir de los calvarios de este mundo horrible, no puede decir “Argentina primero”, como Trump dice “América primero” y nosotros tendemos a decir “primero yo”.

Esta sociedad de la indiferencia y la desinformación interesada desconoce la increíble cantidad de dolor y de amargura y los ríos de lágrimas que anegan Irak, paralelos al Tigris y al Éufrates, desde que el mundo occidental cometió en aquel pueblo un auténtico crimen de lesa humanidad, de esos que no prescriben, alegando la posesión de unas “armas de destrucción masiva” que todo el mundo sabía que no existían (y limitándose luego a decir que “se habían equivocado” en este punto). Con la excusa de liberar a Irak de un dictador, lo destrozaron, lo dejaron en manos de la tiranía mucho más cruel del ISIS, y se volvieron a celebrar su victoria, mientras nuestro pequeño matoncito presumía de ser amigo del matón grande y ponía grotescamente sus pies encima de la mesa de aquel…

Tampoco conoce nuestro mundo los millones de personas inocentes que están muriendo de hambre en Yemen, simplemente porque tres o cuatro mandamases no logran ponerse de acuerdo. (Y entre paréntesis: ya que el lenguaje de nuestras derechas, suele ser “lo hemos hecho todo bien sin posibilidad de autocrítica y las izquierdas la hacen todo mal, sin posibilidad de algún acierto”, me permito desde aquí dar las gracias a Rodríguez Zapatero porque, nada más comenzar su gobierno, nos sacó de aquella criminal guerra de Irak).

Gracias, Francisco, por ir a reparar algo de aquel crimen. Gracias por querer ver de cerca aquellas lágrimas de las que nosotros preferimos no saber. Gracias por hacernos ver que es por ahí por donde debe caminar la Iglesia, aunque le cueste algún azote y, a veces, alguna crucifixión. Gracias aunque todavía aparezcan letreros con ese lenguaje poco cristiano de “Su Santidad” cuando hubiera sido más evangélico algún título como “Su Fraternidad” o algo parecido.

Por eso me atrevo a decirte, en contra de lo que te dirán otros. Yo no deseo que vengas a España (aunque a mi carne y mi sangre quizás le gustaría): ya hemos demostrado bastante que los viajes papales no nos hacen mejores sino que nos sirven para fardar un poco (y hasta hacer algún negocio oscuro como en el caso de Valencia). O en todo caso, Francisco: si quieres venir a España que sea para ir directamente a La Cañada Real y poner todas esas realidades encima de nuestras mesas.

Bueno. Quizá después de La Cañada podrías retirarte un momento a Manresa si es que, como parece, no conoces aquel lugar donde, invirtiendo el célebre rótulo de la habitación de Loyola, podrá escribirse: “Aquí se entregó Dios a Ignacio de Loyola”. Pero nada más.

Y si no, quizás otro destino de un posible viaje papal podría ser…: ¡Haití!

[Imagen de Luis Astudillo C. en Wikimedia Commons]

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Jesuita. Miembro del Área Teológica de Cristianisme i Justícia. Entre sus obras, cabe mencionar La Humanidad nueva. Ensayo de cristología (1975), Acceso a Jesús (1979), Proyecto de hermano. Visión creyente del hombre (1989) o Vicarios de Cristo: los pobres en la teología y espiritualidad cristianas (2004). Sus últimos libros son El rostro humano de Dios,  Otro mundo es posible… desde Jesús y El amor en tiempos de cólera… económica. Escribe habitualmente en el diario La Vanguardia. Autor de numerosos cuadernos de Cristianisme i Justícia.
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