¿Comunicación o manipulación? El problema de los medios de comunicación

¿Comunicación o manipulación? El problema de los medios de comunicación

J. I. González FausEn el 2016 un conocido periodista publicó una especie de memorias (José Martí Gómez, El oficio más hermoso del mundo. Una desordenada crónica personal). El libro se cerraba (págs. 348-380) con una conversación del autor con Javier del Pino, Jordi Évole y Josep Ramoneda, que van planteando los principales problemas y críticas que suscitan hoy los medios de comunicación.

Temo que el libro no haya tenido la repercusión que merecía. Por eso seleccionaré algunos párrafos de aquella conversación, omitiendo el autor de cada frase. Mi proyecto es publicar más adelante unas tesis sobre los medios de comunicación, que ojalá sean discutidas y completadas por otros. Porque ese enorme poder mediático necesita hoy un examen y una autocrítica seria que quizá solo puede hacerse desde plataformas como este portal. (Los subtítulos y clasificación son míos).

Incomodidad de muchos profesionales de los media

“Cada vez me encuentro con más profesionales que llevan toda una vida en un medio de comunicación…, y que no quieren tener ya ninguna vinculación con este medio. Creo que sí que existe un sentimiento colectivo de traición.

La idea de periodismo en la que he creído y he seguido creyendo ha empezado a sentirse incómoda…”

¿”La voz de su amo”?

“Desde entonces [cuando la privatización de las televisiones] lo que era un periodismo de… grupos bastante reducidos en torno a un proyecto o un producto, se convierte en magnos grupos mediáticos cargadísimos de intereses y que forman directamente parte del establishment político-económico-oligárquico, o como quieras decirle.

Todos estamos trabajando gratis para diez servidores mundiales que acumulan todo lo que soltamos en la Red, y lo utilizan extraordinariamente para decidir dónde vamos a comprar, para confrontarnos, para hacernos ir de vacaciones de un sitio a otro, etcétera, etcétera”.

Exceso de información

“La información antes era un bien escaso y en este momento es un bien excesivo… Cuando hay excesiva información todo se hace mucho más confuso. En los momentos de inundación lo más difícil es encontrar agua potable… Nuestra responsabilidad no pasa por llenar nuestros programas o nuestros periódicos de informaciones que estén totalmente sujetas a unos intereses que, a veces, no detectamos demasiado bien.

Continuamos acudiendo de una manera borreguil, como un ganado, a las ruedas de prensa… donde no sucede nada más que, a lo mejor, una contrarréplica de un político a otro o de un líder a otro, pero no se aporta nada… Eso es consecuencia de la sustitución de los directores de periódico por consejeros delegados.

Cada noche es una noche histórica: cada noche pasa algo definitivo. Y al cabo de tres minutos ya nadie se acuerda. ¡Y era definitivo! [Recordemos por ejemplo cuántos cientos de “partidos del siglo” hay cada año].

Yo no sé si está habiendo tanto periodismo como a veces parece. Pero el periodista sigue siendo imprescindible porque es la única garantía que puedes tener: si confías en él puedes creer que la información es creíble; si no puedes confiar en él, no puedes confiar en cualquiera”.

Información interesada

“Creo que lo que está habiendo es mucha opinión. Eso que antes estaba en los editoriales y era legítimo, ahora se transmite a la información… Es el momento en que las informaciones están ya redactadas en función del editorial del periódico.

El lunes (pasado), a las 9 de la noche ya tenían la portada hecha (“Soraya ganadora del debate”). Y el debate empezaba a las 10″.

Televisión superficial

“Me horroriza la capacidad banalizadora de la televisión, a base de acumular cadáveres a la hora de comer en el telediario, un cadáver acaba siendo la cosa más normal del mundo… Después se pide más y la Red acaba poblándose de cosas cada vez más agresivas, más mórbidas…

Después de la prensa, la radio es el único medio que todavía socializa, mientras que la televisión y las redes sociales más bien individualizan, más bien aíslan…”.

Internet

“¿Qué ha aportado internet a la información? Ese segundo elemento: la retransmisión de cualquier acontecimiento segundo a segundo. Pero no creo que eso sea periodismo… Intenté seguir las manifestaciones de El Cairo a través de las redes sociales y abandoné al cabo de unas pocas horas porque era imposible saber qué era verdad de lo que te contaban… Pero detrás de nosotros vendrán generaciones que con eso les basta: un fenómeno muy importante de aceleración y desvalorización que cuenta mucho”.

Conclusión final

“La gran incógnita es ver hacia dónde evoluciona el medio que va camino de imponerse, que es el medio digital. Y aquí sí se me hace difícil imaginar hacia donde evoluciona esto.

Sí que hay buenos periodistas (pero) faltan empresas que quieran hacer buen periodismo.

Tengo un muy buen amigo en Estados Unidos que ahora es el corresponsal senior de la Casa Blanca para el The New York Times … Estaba yo suscrito al The New York Times, lo recibía cada mañana… De cuando en cuando le decía “oye, no te leo nunca”. Y me decía “es que estoy haciendo algo sobre la industria farmacéutica”. Un mes después le decía: “Oye, tío, no das palo al agua, sigo sin leerte”… Y al cabo de seis meses el tío sacaba una doble página de TNYT, veinte columnas casi: había viajado a cinco países, había hablado con 120 personas y estaba perfectamente documentado. Ese es el otro tipo de periodismo que me gustaría aspirar a hacer algún día… Y que cada vez parece más improbable”.

 P.D. personal: Albert Camus (que fue un tiempo director de “Combat”) tuvo un famoso discípulo, J. Daniel, fundador de “Le nouvel observateur” y que escribió un libro sobre él, Camus a contracorriente, decía literalmente: “la capacidad de hacer el mal que tiene el periodismo es devastadora”. Eso a mediados del siglo pasado…

Parece pues que hay razones para pensar sobre este tema. A ver si puedo seguir otro día.

Imagen de Niek Verlaan en Pixabay 

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