Tere IribarrenDos chicos, los hermanos Hassani, huyen de la guerra y de la pobreza. El camino es largo. Cuatro años hasta llegar a Holanda donde fueron acogidos. Un juguete con el que jugaban cuando eran pequeños mientras sorteaban minas en el desierto de Kabul les hace mayores. Recordando aquel juguete han creado un artefacto que sirve para desactivar minas antipersona.

Hoy estudian diseño en la Universidad de Eindhoven. Y quieren dedicar su carrera a ayudar a cientos de niños afganos que mueren cada año víctimas de las minas antipersona.

Emociona una narración así. No es un cuento para niños, es una historia de compromiso y solidaridad.

Ojalá tengamos en el corazón este mensaje de esperanza y en cada niño que educamos o acogemos veamos un posible hacedor de paz.

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Religiosa del Sagrado Corazón. Licenciada en teología. Coordinadora de los cursos y actos de Cristianismo y Justicia. Miembro del patronato de la Fundación Lluís Espinal – Cristianismo y Justicia.
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