Grietas en el muro XXIX: Senda de Cuidados: salidas dignas en la atención de calidad para mayores

Grietas en el muro XXIX: Senda de Cuidados: salidas dignas en la atención de calidad para mayores

Voces. José Luis Palacios. [Alandar] A pesar de la dureza de los tiempos actuales, hay quien no se resiste a quedarse en su silla esperando a que pase la larga tormenta que nos tiene enfangados. Al abrigo de la solidaridad, confiando en la fuerza de lo colectivo, un grupo variopinto de personas han apostado por crear una alternativa laboral que satisfaga una necesidad tan real como es el cuidado de personas mayores y dependientes.

Se hacen llamar “Senda de Cuidados” y se han organizado como asociación sin ánimo de lucro. Aunque el recorrido comenzó en el barrio madrileño de Lavapiés, convertido hoy, gracias al rico sustrato humano y multicultural que acumula, en manantial de todo tipo de iniciativas asociativas y contraculturales, por el momento han puesto su sede entre Tetuán y Estrecho, donde el MAS les ha cedido un espacio.

Hace dos años, miembros de Redes Cristianas, de Iglesia de Base de Madrid, del Colectivo Sin Papeles, de Territorio Doméstico, de distintos movimientos sociales del barrio y de las comunidades de inmigrantes con ya larga trayectoria de integración y lucha por la supervivencia abrieron un proceso de reflexión para encontrar la mejor manera de garantizar la dignidad que el mercado y la gente con poder acostumbran a negar a las personas con baja empleabilidad, principalmente, por haber llegado de fuera de nuestras fronteras.

“Después de un año de permanente lluvia de ideas y de analizar los mercados posibles, como colectivo, apostamos por el sector de los cuidados. A pesar de ser uno de los sectores que están más a la baja en cuanto a las condiciones de trabajo, parecía mejor que otros como el de las flores, el catering o la animación sociocultural. Además, nos parecía que había grandes posibilidades de mejorar los servicios que se vienen prestando en este terreno”, explica la religiosa y colaboradora de Alandar Pepa Torres, quien reduce su papel en la gestación de esta asociación a simple colaboradora.

Mario Arroyo Alba, trabajador social que hace de coordinador contratado del servicio de mediación y supervisión que ofrece Senda de Cuidados, da otra clave para comprender la elección del sector de atención a personas mayores y dependientes: “muchas de las personas interesadas en este proyecto ya estaban trabajando en este terreno, aunque la mayoría lo hacía de manera informal o estaban haciendo cursos de formación en esta especialidad”.

En el tríptico con el que la asociación, constituida formalmente en la primavera de 2013, se ha dado a conocer lo dicen muy claro: “Pretendemos contribuir a transformar la sociedad y trabajar por el bienestar de las personas. Luchamos por un trabajo y unos cuidados dignos. Queremos que la atención cercana, humana y solidaria sea una realidad. Nos movemos para construir alternativas de vida reales para todas las personas sin que importe su condición”.

Gracias a las donaciones desinteresadas de quienes participan en la asociación, pero también al rico entramado de afinidades, se han podido impartir varios cursos de capacitación laboral o becar a alumnos y alumnas para titularse con otras entidades.
Tan importante como la dignificación de las condiciones de las personas que desarrollan la imprescindible y sensible labor de proveer cuidados a otras personas es asegurar que esos cuidados se realizan en las mejores condiciones por manos expertas y profesionales, insiste Arroyo. Por ello, las retribuciones de las personas empleadas sobrepasan el Salario Mínimo Interprofesional e incluyen, como no podía ser menos, las cuotas correspondientes a la Seguridad Social determinadas para el Régimen Especial de Trabajadores del Hogar. Además, el empleador debe aportar una pequeña cuota de sostenimiento y servicios a la asociación. A cambio, la asociación hace un estudio previo de las necesidades de la persona que requiere la atención, encuentra al candidato más adecuado para cada caso –garantizado el relevo en caso de indisposición del personal–, le adiestra en caso de que existan tareas especiales, facilita el papeleo ante la Seguridad Social y las administraciones responsables de desarrollar la muy mermada Ley de Dependencia y, en última instancia, ofrece su supervisión constante.

A la asociación, han llegado infinidad de consultas, según relata Arroyo, de “personas derivadas de los Servicios Sociales y Centros de Salud que nos han conocido y a las que les parece muy interesante nuestra apuesta por la dignificación del trabajo y de las propias labores de cuidados, pero también personas de nuestro entorno más cercano con una necesidad específica o gente que se ha enterado por el boca a boca”. Desgraciadamente, no todas las conversaciones llegan a buen puerto. Pero Mario Arroyo Alba espera que Senda de Cuidados se abra camino como una asociación con marcada vocación social, en claro contraste con la vergonzante actuación del sector público –muchos ayuntamientos están suprimiendo la ayuda a domicilio, mientras que la Ley de Dependencia se ha vuelto un laberinto inescrutable sin presupuesto que la respalde– y el escaso rigor de muchas de las empresas movidas por el afán de lucro que operan en este sector.

Desde la constitución oficial de la asociación, cuyo funcionamiento recae en una asamblea de unas doce personas que prestan su apoyo incondicional desde el primer momento, se han conseguido cuatro contrataciones que cumplen con todas las de la ley y que ofrecen una atención que satisface los más altos estándares humanos y profesionales aunque, si se tienen en cuenta las intervenciones menos oficiales durante la etapa de constitución de la asociación, el número de personas que han encontrado trabajo la cifra se dispararía.

El reto, en palabras de Mario Arroyo Alba, una persona con experiencia y trayectoria en movimientos sociales de barrio y atención a personas mayores, está “en conjugar la dignificación de un trabajo, mayoritariamente en manos de mujeres inmigrantes con un régimen diferenciado al del resto de asalariados y la mejora de las labores de cuidados tan necesarias en una sociedad como la nuestra”. Sin duda, el camino merece la pena ser recorrido, a pesar de lo resbaladizo que está el suelo en esta época. Solo hace falta la buena compañía, en forma de familiares concienciados de la vital importancia de ofrecer a nuestros mayores la atención de calidad que merecen, para sortear las dificultades de esta atrevida marcha.

Imagen extraída de: Alandar

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