Me duele España

Me duele España

José Ignacio González Faus. La Vanguardia. Mal anda la política: de ser “la forma más noble de caridad”, pasa al último puesto en la escala de aprecio de los ciudadanos. Quisiera proponer un diagnóstico global en doce tesis, al que añadiré un estrambote judicial y un sueño bien humorado.

I.- 1. En una sociedad sin valores, la corrupción y la bajeza moral no quitan votos, más bien generan envidia e ilusión por participar en ellas.

2. La crisis económica no ha sido generada por el gobierno, pero sí mal gestionada desde un ingenuo optimismo progresista.

3. Los “mercados”, como sujeto económico, no existen. Pero sí existen unas manos invisibles casi omnipotentes que pueden orientarlos hacia el máximo beneficio de unos pocos.

4. Las agencias de calificación no son instrumentos neutrales de información, sino agentes interesados de presión.

5. La reforma del mercado de trabajo no genera más empleo digno y justo, sino sólo más migajas de empleo y más opresión del obrero.

6. Los sindicatos debieron utilizar su fuerza en los momentos en que, pese a la bonanza económica, seguían creciendo las diferencias entre quienes ganaban más y quienes ganaban menos. Por no saber hacerlo, se ven ahora abocados a un pataleo inútil: como el enfermo del pulmón que antaño no supo dejar de fumar y ahora se niega a ser operado.

7. El retraso de la jubilación hasta los 67 años es medida razonable dada la mejora de la salud que mantiene las capacidades laborales y aumenta la cantidad de personas que llegan a esa edad.

8. De la crisis actual sólo saldrá un mundo más injusto, mayor concentración de la riqueza y una subida notable de lo que eufemísticamente se llama “tasa natural de paro”.

9. El poder político, sin el poder económico sirve para muy poco y convierte la democracia en un cadáver o un enfermo tísico.

10. Cuando se trata de un vertido de petróleo en las costas de USA se ponen  en marcha remedios imposibles y desesperados, aunque fracasen. Cuando se trata de una inundación de hambre y miseria en medio mundo, se rehuye intentar esos remedios (tasa Tobin, gravar duramente las rentas más altas, acabar con paraísos fiscales…) alegando simplemente que “son cosas muy difíciles”.

11. La denostada Doctrina Social de la Iglesia, no era ningún modelo de progresismo, pero tendría hoy cosas muy serias que decir. Ya en 1891, León XIII afirmó que obligar al obrero a aceptar un contrato injusto, porque no le queda otra salida es una forma de “violencia”. Y en 1931 Pío XI diagnosticó que nuestra economía “está gravemente enferma”.

12. Un pensador medieval, llamado Gerson según unos y Tomás de Kempis según otros, escribió que “las ocasiones no hacen a los hombres, pero sí demuestran lo que son”.

Mirando a casa: da cierta náusea esa bajeza moral que, cuando viene el lobo, se sube a un árbol y desde allí insulta al pobre que lucha con la fiera: “¡impostura, infamia, incapacidad total!”; que esgrime una concepción talibana del diálogo (“dialogaré sólo si hace usted lo que yo diga”), y considera que todos los medios son lícitos con tal de llegar al poder. También da cierta pena la chapucería de quien, confiado en su buena estrella, cree que puede negar los hechos sólo por sus buenas intenciones progresistas, y acaba haciendo lo contrario de lo que prometía.

II.- Ante la chapucería bien intencionada poco apta para gobernar, y la bajeza moral nada deseable en unos gobernantes, cabe cantar, parodiando a los serenos de La Verbena de la Paloma: “¡cómo está la política!”; -“Pues… ¡y la judicatura!”. La justicia aparece ciega, no por su imparcialidad sino cegada por intereses políticos. Si Kant escribiera hoy una crítica de la razón, le bastaría venir a España y estudiar a nuestros jueces, para desarrollar su “analítica trascendental” (así llamada no por “importante”, sino porque el sujeto “se trasciende”: se proyecta a sí mismo en el objeto, en lugar de dejar que el objeto se haga presente en él). De ello tienen culpa, otra vez, PP y PSOE.

III.- ¿Qué nos queda? Soñar con un poco de humor como Luther King. Por ejemplo: “llegaron las elecciones y nos molieron a palos; que dios castiga ilusiones en los progres y en los malos”… Es decir: la próxima contienda arroja un gran descenso de los dos partidos mayoritarios, que posibilita un gobierno de coalición de todos los demás (IU, UPD, nacionalismos varios…). Imaginen Uds: Durán i Lleida presidente, Llamazares ministro de hacienda, Erkoreka de interior, Rosa Díez de educación, Ridao de trabajo… ¿Y Carod? ¡De exteriores naturalmente! Vaya quimera. Duraría poco, pero ¡a lo mejor sacábamos una reforma de la ley electoral! O nos divertíamos un poco. Y entretanto, los dos grandes partidos ponen un “cerrado por reformas”, y se someten a alguna forma de “ejercicios espirituales”…

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