A mi pasado envío de análisis del momento actual, le faltaba una conclusión que quiero dejar aquí con tono de despedida: porque ando ahora en manos de médicos y nunca se sabe…
Esa despedida, quisiera dejarla en letras bien grandes, y dice así: ACABAD CON LOS RICOS O ELLOS ACABARÁN CON VOSOTROS.
Acabar con los ricos
El gran fallo de nuestras izquierdas ha sido no apuntar a esa meta de acabar con los ricos. Creyeron que podían conseguir la justicia y la igualdad, dentro de un sistema injusto y antiigualitario. La misma Yolanda Díaz, que pasa por tan radical, se limita dar pequeños pellizcos a los ricos que serán anulados en cuanto cambie el gobierno. Las derechas, en cambio, responden que no se trata de acabar con los ricos sino de que todos sean ricos. Lo cual implica acabar con el planeta, dicen con toda razón los ecologistas.
Déjenme repetir una frase de Jesús de Nazaret que desconocen (o prefieren olvidar) todos los hombres pseudoreligiosos: «es imposible servir a Dios y a la riqueza». Quien dijo eso enseñaba además que el verdadero modo de servir a Dios, al que no vemos, es servir de veras al ser humano a quien sí vemos. Por tanto, la frase de Jesús significa que es imposible servir al hombre y a la riqueza.
Hoy hemos llegado a un momento histórico en que el binomio Trump-Musk está poniendo eso de relieve. Y esto evoca una vez más la intuición de Ignacio Ellacuría: nuestro mundo solo tiene remedio (si es que aún lo tiene) en una civilización de la sobriedad compartida. En vez de eso, unos pocos se hacen cada vez más ricos y bastantes se van haciendo cada vez más pobres; faltan viviendas mientras unos poquitos tienen cada vez más domicilios y cada vez más gentes carecen de techo. Son datos que pueden verse hasta en los periódicos.
¿Acabar con las armas?
Y aquí viene lo curioso: en vez de trabajar en esa dirección, nuestros políticos proclaman con un gran tono de madurez sensata la convicción de que Europa «debe armarse cada vez mejor». Uno preferiría una Europa-Costa Rica porque, si llegamos a la guerra, las armas nos van servir de muy poco dada la ventaja que nos llevan ya los Estados Ufanos: sería como si, cuando llegaron los primeros europeos al territorio norteamericanos, los pieles rojas se hubiesen dicho: «vamos a hacer nuestras flechas con una punta más afilada, o venenosa, para defendernos de los que vienen con armas de fuego».
Pero, en todo caso, si el mundo es ya una aldea global, ha de funcionar como funcionan nuestros estados: las armas no las tiene cada comunidad autónoma o cada Land o cada territorio, sino solo el gobierno central de cada país. Lo que hoy significa: todas las armas habrían de estar hoy solo en manos de la ONU, la cual debería ser una verdadera autoridad mundial, y no ese ente de razón al que los países ricos no acatan nunca, pero lo usan para justificar sus tropelías ante los demás…
Y pronto hemos visto cuál es el verdadero significado de ese armarse mejor: «para poder hacerlo habrá que recortar los gastos sociales». ¡Aaah! Y uno piensa: hombre, si para armarse mejor decidieran poner un impuesto de mil millones a todos los Ortegas y los Botines, a los Del Pinos, Roig, Escofet o Florentinos de cada país, pues pase. Porque esos señores seguirían viviendo igual de bien con mil millones menos; y las que hasta ahora eran las clases medias, no pasarían a vivir peor y a ver que sus hijos vivirán mucho peor que ellos.
Y aquí me permito añadir: amigos de Sumar, si en esto transigís con Sánchez, os hacéis el harakiri. Vale más que se rompa el gobierno y nos gobierne el dúo Feijóo-Abascal una temporadita, porque eso al menos servirá para despertarnos del sueño del «consumo y espectáculos» (el viejo «pan y circo romano»), al hacernos ver que tenemos a Trump en casa…
Para pensar un poco más
Algunas gentes piadosas dicen que esto nos está pasando por habernos olvidado de Dios. Otros responden que creer o servir a un dios falso es peor que no creer en Dios. Sin entrar en esa discusión, prefiero decir que lo que nos pasa en Occidente es que nos hemos olvidado de Marx y de Freud, bien ateos los dos. Freud nos enseñó que muchas de nuestras acciones están movidas no por los motivos que nosotros creemos, sino por otros, muy distintos, que están escondidos en nuestro inconsciente (aunque podemos hacerlos aflorar). Marx vino a enseñar eso mismo, pero no a nivel individual sino social: lo que él llamó «ideología» es una colección de falsos motivos con los que, sin ser conscientes de su falsedad, justificamos un sistema injustificable. Dejando al segundo que tiene mala prensa, permítaseme terminar con una cita un poco larga del primero:
«El hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor que solo se atreve a defenderse si se le ataca. Por el contrario, es un ser entre cuyas disposiciones instintivas hay que incluir también una buena dosis de agresividad. Por tanto, el prójimo no le representa solo un posible colaborador, sino también un motivo para satisfacer en él la propia agresividad, para explotar su capacidad de trabajo sin retribuírsela, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderarse de sus bienes, para humillarlo, para ocasionarle sufrimientos, martirizarlo y matarlo. “El hombre es un lobo para el hombre”: ¿quién se atrevería a refutar esa máxima después de todas las experiencias de la vida y de la historia?» («El malestar en la cultura»; Obras completas, VIII, 3046).
Eso es lo que en Europa hemos olvidado y lo que el amigo Donald encarna tranquilamente como su propio autorretrato. Y para cerrar esta reflexión propongo, a los que quieran, una lectura y comentario en grupo de dos libros sobre los ricos que este servidor quiere leer ahora: el primero es una novela de una norteamericana (y creo que médico): Freida Mc Fadden: La asistenta. Y el segundo es de una socióloga francesa: Alizée Delpierre: Servir los ricos. A ver si hemos llegado a una hora histórica en que o acabamos con los ricos o acabarán ellos con nosotros. La dura acusación de los padres de la Iglesia («el muy rico es ladrón o hijo de ladrón») hoy no impresiona, porque ya en mi infancia había una obra de teatro titulada Los ladrones somos gente honrada…
[Imagen de Gerd Altmann en Pixabay]
Extraordinariamente bueno ese exhaustivo análisis, Por supuesto , yo no tengo ni por asomo las virtudes, conocimientos y certezas de su autor, ni su conocimiento, ni su magnífica forma de describir lo que es en su fundamento el ser humano, pero estoy absolutamente de acuerdo con sus conclusiones
[…] en medios como La Vanguardia, Religión Digital y en Noticias Obreras. Su último artículo Se marchó triste porque era muy rico se ha publicado este mismo jueves en el blog de […]
[…] Digital. En el blog de Cristianisme i Justícia ha sido uno de los autores más activos, y hoy mismo se ha publicado su último artículo, que podéis leer aquí. La foto que hemos compartido es del año 1980 en Nicaragua, durante la […]
Y qué decir? Parece casi imposible revertir ésto. Lo tendremos que padecer, y habrá que prepararse para ello. Aún nos queda dar la vida, y convertir al lobo amorosamente..
Una gran pérdida. Que el buen Dios le conceda el descanso eterno. A este insigne teólogo lo conocí en octubre de 1991 en la escuela de formación, por su libro «Proyecto de hermano». Gracias, P. José Ignacio.
[…] versión original de este texto se publicó en revista Cristianismo y Justicia, se reproduce con su […]
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[…] 91 años. La profundidad de su pensamiento se expresaba en un lenguaje directo y entendible. En su último artículo, publicado el día de su muerte, dejó clara su despedida, “porque ando ahora en manos de […]
Conocí a Chalo en el marco de los «Comín», pude entender su compromiso ya que coincidimos en un proceso de construcción como fue la Nicaragua revolucionaria. Leer su último artículo solo me lleva a pensar que Bertol tenía razón, hay seres humanos imprescindibles y Chalo fue uno de ellos. La asociación a la necesidad de Freud y Marx para entender la realidad es una tarea obligada. La verdad es que existiendo tanto personaje que debería conocer la otra dimensión como el mismo Donald, me revelo a que hombres sabios tengan que marchar de nuestro entorno. Pero está claro Chalo, tu camino es el nuestro, es el de los que también creemos desde hace tiempo que la lucha contra los ricos es la lucha de clase la inspiración marxista que podemos construir un mundo más justo. Hasta siempre Chalo.
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