Comparto con vosotros otro texto del diario que he comenzado este año, que se llama Diario de Nunca Jamás. Es un texto escrito el 11 de enero de 2022, a propósito de un artículo que leí ese día en National Geographic.

Es doloroso documentar la lenta, pero imparable anegación de las tierras bajas de nuestro mundo por el paulatino aumento del nivel del mar. El agua marina avanza por el subsuelo y va salinizando las tierras hasta hacerlas yermas, a la vez que erosiona la superficie y hace inhabitable el hábitat hasta para los muertos.

El 11 de enero de 2022, National Geographic señaló uno de esos lugares ignorados donde sienten con progresiva dureza la invasión del mar y ocurre tan deprisa que lo que se preveía que afectaría a la siguiente generación lo está sufriendo ya la presente.

Un reportaje de Adi Renaldi (2022) con fotografías de Aji Styawan nos desplaza a la pequeña localidad costera de Timbulsoko, en Java, donde el mar ha inundado el cementerio, ahora permanentemente sumergido. El centro del camposanto estaba presidido por un árbol de la lluvia por cuyas ramas vivas subían al cielo las almas de los difuntos. Ahora el árbol está muerto y solamente la parte superior de las lápidas sale del agua.

Las familias lugareñas vivían desde hacia incontables generaciones en aquel territorio cubierto de arrozales y pequeñas huertas donde plantaban su economía de subsistencia. En treinta años todo ha sido tomado por el mar de Java. Primero contemplaron cómo el arroz se les pudría en negro y entonces tuvieron que cambiar de medio de vida. Crearon zonas de acuicultura para criar langostinos y pescado, pero el nivel del mar siguió subiendo y las piscinas quedaron también cubiertas por el mar. Desde comienzo del siglo XXI, la orilla se ha desplazado un kilómetro y medio hacia el interior y más de la mitad de las familias han emigrado.

Los ancianos no quieren abandonar la tierra de sus padres y los padres de sus padres, y quieren ser enterrados en donde nacieron. Los aldeanos han intentado salvar el cementerio, lo han cercado y han depositado dos metros de tierra del interior para hacerlo perdurar un poco de tiempo más, que los ancianos puedan seguir siendo enterrados hasta que todo se desmorone definitivamente.

El mundo se inunda y ni los muertos pueden vivir en él. La crisis ecológica no es una teoría, sino una realidad sentida en primer lugar por quien más vive a ras de tierra, los más pobres del planeta.

Referencia

  • Renaldi, Adi & Styawan, Aji (2022). Indonesia se hunde en la desolación de ver cómo sus tierras se están inundando. National Geographic, 11 de enero de 2022.

[Timbulsoko. Fotografía de Aji Styawan en National Geographic]

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Doctor de Sociología, profesor de la Universidad Pontificia Comillas -donde dirige el Instituto Universitario de la Familia- y Research Professor del Boston College. Fundó y fue primer presidente del Global Social Sciences Network de IFCU. Es presidente de la Fundación RAIS, patrono de la Fundación BoscoSocial y patrono de la Fundación FOESSA, de cuyos informes es uno de los coordinadores. Forma parte de CVX y es miembro de su Consejo Ejecutivo Mundial.
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