En el equipo de Cristianisme i Justícia (CJ) llevamos meses previendo este momento, pero las despedidas nunca son fáciles, y aunque Xavi Casanovas y Jaume Flaquer (director y director adjunto salientes) van a seguir vinculados al área social y teológica del centro, respectivamente, en el día a día les vamos a echar de menos…

Por ello, queríamos cederles la palabra y desearles buena suerte en sus nuevas andaduras, charlando con ellos sobre aquello que se llevan en la mochila a nivel personal y profesional de estos años de intenso trabajo y también, ahora que ya pueden empezar a tomar cierta distancia y perspectiva, qué retos vislumbran para Cristianisme i Justícia en el horizonte.

  • ¿Qué os lleváis de vuestra experiencia de todos estos años en Cristianisme i Justícia?

Xavi (X): Las personas, siempre las personas. Cristianisme i Justícia cuenta con un equipo de casi 100 personas que colaboran desinteresadamente aportando su pensamiento, su inquietud por el diálogo fe-justicia, y poder trabajar con ellas, compartir el entusiasmo de la misión, pensar el mundo con ellas y la palabra adecuada en cada situación y realidad, con pasión, compromiso y auténtica gratuidad, esto ha sido un gran regalo.

Jaume (J): Me llevo toda la línea teológica que hemos ido desarrollando en el seminario interno y en la revista Selecciones de Teología. Además de dirigir, he aprendido muchísimo trabajando junto a teólogos que ponen al Sufriente y al Marginado en el corazón de una teología encarnada. Me voy también impresionado y agradecido por la calidad humana del equipo de trabajadores/as y voluntarios/as.

  • ¿Qué os hubiera gustado llevar a cabo y no lo habéis podido hacer?

X: ¡Hemos hecho muchas cosas estos años! Y estoy especialmente orgulloso de la renovación generacional, de la actualización en las temáticas y de la valoración que la gente hace de nuestro trabajo. Pero es verdad que hemos vivido años muy convulsos a nivel político y social, y creo que saberse situar y acertar en cómo responder en estos momentos es muy difícil y en ocasiones no hemos acertado.

J: Me hubiera gustado haber podido involucrar a más teólogos y teólogas de otros lugares de España y de Latinoamérica en el equipo. Tenemos las puertas abiertas.

  • ¿Qué retos creéis que plantea la realidad social y eclesial a la tarea futura del centro?

X: Cuando entré en CJ como trabajador, en 2010, estábamos inmersos en una crisis socioeconómica derivada de la crisis financiera de la que no hemos levantado cabeza; es más, nuevos eventos y recaídas han ido haciendo más cruda y dura la realidad, polarizando nuestra sociedad. Creo que el sistema económico capitalista y la actual democracia que lo sustenta están en clara crisis desde hace muchos años y que vamos dando palos de ciego sin encontrar vectores de cambio acertados ni desencadenadores de estos cambios. Al tiempo que críticos y proféticos en la denuncia, nosotros siempre hemos estado atentos a la novedad -a aquel inédito viable- que es semilla de esperanza para un futuro de cambio. Creo que este será el reto del pensamiento del centro para los próximos años: tener una palabra que mueva a una acción esperanzadora y al tiempo realmente transformadora de la realidad, sin hacerse ilusiones, pero tampoco cayendo en el derrotismo de quien ve los grandes retos (cambio climático, shock pandémico, desigualdad global) como imposibles. No es nada fácil, pero será necesario que CJ siga aportando una palabra de sentido ante tales retos.

J: Nosotros hacemos una reflexión que mira siempre la realidad desde los ojos de la fe. La realidad siempre cambiante exige una mirada constante. Este mundo nuestro plantea a menudo retos urgentes no previstos, como la pandemia, que se sobreponen a otros conocidos inaplazables como la cuestión del cambio climático, las migraciones, la desigualdad de las mujeres… Cristianisme i Justícia continuará haciendo un gran servicio si es capaz de analizar globalmente todos estos retos mostrando la interrelación entre todos ellos. Por otra parte, a pesar de la buena noticia que es tener el Francisco como obispo de Roma, existe una cierta extrema derecha que busca alianzas con grupos eclesiales que ven este pontificado como un paréntesis (en el mejor de los casos) o, incluso, como una desviación de la verdad católica inmutable. En este panorama CJ puede ser un oasis para la fe de muchos creyentes.

  • ¿Algún logro o recuerdo especial que queráis destacar?

X: Hay muchos. Las jornadas fe-justicia, celebradas bianualmente con más de 100 participantes de diferentes lugares, han sido momentos muy especiales donde revivir la misión fe-justicia y actualizarla, para mí momentos realmente bonitos y simbólicos. Pero, tal vez, si hay algo que con el tiempo sé que recordaré es haber tenido la oportunidad de invitar en lecciones inaugurales y ver pasar por CJ todos estos años a personas como Boaventura de Sousa Santos, Monseñor Agrelo, Jon Sobrino, Yayo Herrero, Jorge Riechman…, y tantos otros referentes nacionales e internacionales del pensamiento teológico y social. Y yo he tenido el honor de presentarlos en nuestro salón de actos. Un auténtico privilegio.

J: Me quedo con la experiencia de ver llegar los donativos a finales de año, uno tras otro, en un goteo constante, que es casi una riada, hasta llegar a unos 10.000. Me impresiona la cantidad de gente con la que compartimos la misma visión de la sociedad y de la iglesia que queremos construir, y que tanta gente responda positivamente a la gratuidad del envío de los cuadernos.

[Fotografía de Pau Cuadern]

¿TE GUSTA LO QUE HAS LEÍDO?
Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.
Con tan solo 1,5 € al mes haces posible este espacio.
Artículo anterior¿Anticristo?
Artículo siguienteLeyendo a Jeremías

1 COMENTARIO

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario!
Please enter your name here