El 15 de mayo de 1891 fue publicada por el papa León XIII, la encíclica Rerum novarum, y con ello inicia el magisterio pontificio en materia social que tiene una larga tradición y que más recientemente el papa Francisco ha contribuido con su encíclica sobre la fraternidad universal.

El papa León XIII denuncia la situación injusta e inhumana que vivían los obreros en los años inmediatos de la Revolución Industrial. El papa se pronuncia en favor de la clase trabajadora y sus derechos. Novedosamente plantea el derecho a la libre asociación y formación de sindicatos, el establecimiento de una jornada de labores digna y critica la injusta contratación que era aprovechada por los dueños de los centros de trabajo, entre otros reclamos.

Se trata de un pronunciamiento oficial de la Iglesia, tan profético como innovador. En él critica al sistema político y económico del liberalismo por su afán de incrementar las ganancias aprovechándose de la necesidad de muchas personas para encontrar trabajo dando salarios muy bajos y pésimas condiciones de higiene en las fábricas. Rerum Novarum también criticó al sistema estatista del socialismo ya que no respetaba la libertad de las personas.

Lo que debemos a León XIII en la teología es el inicio de lo que hoy llamamos doctrina social de la Iglesia y que es el fruto del desarrollo de su método y principios propios. Hay, además, una línea de continuidad al defender el respeto a los derechos de la persona y su dignidad desde Rerum novarum hasta Fratelli tutti. Todos los papas han elaborado magisterio social como respuesta a las situaciones que enfrentaba la historia en su momento.

Destaco tres encíclicas que han influido en la historia de la humanidad de modo determinante, sin negar la importancia de los demás documentos: Rerum Novarum (1891) de León XIII, dado que los derechos de los trabajadores fueron incluidos en los diversos sistemas jurídicos y fomentó una cultura de los derechos laborales; Pacem in terris (1961), de Juan XXIII, y la influencia y trabajo diplomático del propio papa en la Crisis de los misiles en plena Guerra fría motivando a la paz entre las dos potencia en pugna; y la enorme aportación de Laudato Si’ (2015) del papa Francisco y su determinante influencia en la COP21 de París con el fin de la reducción de uso de combustibles fósiles para reducir el calentamiento global y retrasar los efectos del cambio climático.

Hoy más que nunca esta postura crítica de la Iglesia, que constituye el magisterio social, se hace necesaria dado los niveles de injusticia social y descarte que incluye a los pobres entre los que se encuentra la hermana-madre Tierra. En la actual situación del mundo que el papa Francisco ha definido como un mundo en tinieblas (Fratelli tutti), marcado por patologías que van en aumento y generan desigualdad, pobreza, exclusión y descarte (Evangelii Gaudium).

Esta labor profética está marcada por la reconciliación y la esperanza. La globalización de la indiferencia y los males sociales no son la última palabra ni están determinados como fatalidad. La tarea de la doctrina social de la Iglesia es dotar de esperanza y estrategias para construir condiciones de vida digna, que atiendan al bien común.

En este sentido la doctrina social de la Iglesia es una forma de interpretar la Palabra de Dios y actualizarla en la vida social, económica, ecológica y política; es una forma de interpelarnos todos para tener condiciones de vida digna sin exclusiones poniendo en el centro las periferias o, como ha establecido el magisterio latinoamericano, la opción preferencial por los pobres.

[Imagen extraída de Wikipedia]

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Especialista en Doctrina Social de la Iglesia, es Académico investigador de IMDOSOC, coordina la Maestría en Pensamiento Social Cristiano de la Universidad Católica Lumen Gentium, profesor en la UIC y en la UCLG; ha sido invitado en la Universidad Antonianum de Roma en su curso anual sobre cuidado de la casa común y migración. Participa en los grupos de investigación sobre Fratelli Tutti de la división de Ciencias religiosas de la UIA de la Ciudad de México y en el equipo de investigación “Futuro del trabajo y cuidado de la casa común” de CLACSO; su más reciente publicación es la obra colaborativa En camino con los migrantes y refugiados, editado por PPC en 2020. Participa como miembro asesor en la RED CLAMOR de CELAM sobre migración, refugio y trata de personas.
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