Se está terminando la Cuaresma y percibo un cierto desasosiego en muchas personas. Hay dolor y sufrimiento por la muerte de algún ser querido o por haber sufrido gravemente la enfermedad; cansancio en el personal sanitario que cuida de las personas afectadas por el virus y agotamiento por unos momentos llenos de muchas incertidumbres sociales y económicas. La nueva pobreza por la pandemia es una lacra de nuestras sociedades. La vacunación no ha ayudado a serenar el espíritu. Las dificultades en el suministro de las vacunas ha frustrado la expectativa de estar en el inicio del final de este mal son. La proximidad del tiempo pascual debe ayudarnos a entender y dar sentido vivo a las palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá». Esta es nuestra fe y lo que nos da consuelo en estos momentos de gran transformación social provocada por esta situación de pandemia.

Las lecturas durante este tiempo de cuaresma nos preparan para profundizar en el sentido de estos días de ascesis y arrepentimiento, y nos acompañan en el itinerario hacia la fiesta de la Pascua. Sin el horizonte de la Resurrección el camino recorrido no tendría sentido. Sin esta perspectiva la pandemia nos habrá aniquilado nuestra esperanza. La vida por el amor vence a la muerte. El fin bienaventurado se convierte en joya si anunciamos a Cristo resucitado. El camino cuaresmal, seguido como un itinerario cotidiano de lectura, oración y meditación perseverante, nos permite entender cómo cada persona puede contribuir a dar cada día testimonios de vida. Tenemos que llegar al tiempo pascual con una conversión de corazón y descubrir cuáles son los caminos que Dios propone a la humanidad para encontrar el pleno sentido de la vida. Cada uno de nosotros tenemos que ser testigos vivos del anuncio gozoso que será proclamado durante la Pascua. Pero somos débiles y desgraciados, de tal manera que desfallecemos en este propósito. Por eso hemos identificado y pedido el perdón por nuestras carencias e imploramos la ayuda para enderezarnos nuevamente para ser testigos de este amor reparador y salvador.

Este testimonio debe poner en práctica las contundentes palabras de Isaías que hemos oído durante este tiempo de Cuaresma: «Dicen: «¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves? ¿Por qué nos hemos humillado, y tú no haces caso?» He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con un puño malvado. No ayunéis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz. ¿Es ése el ayuno que yo escogí para que un día se humille el hombre? ¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco, y para que se acueste en cilicio y ceniza? ¿Llamaréis a esto ayuno y día acepto al Señor? ¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? ¿No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante? Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del Señor será tu retaguardia. Entonces invocarás, y el Señor responderá; clamarás, y El dirá: «Heme aquí.» Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad, y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía«. (Is 58,3-10). La renovación interior debe servir para recuperar la serenidad del alma, arrepentirnos de nuestras dobleces e infidelidades a la misión y comprometernos a obrar tal como propone el profeta Isaías.

El tiempo de pandemia nos invita a renovar la confianza en el amor de Dios padre. Las lecturas litúrgicas cuaresmales han sido una invitación permanente a mantener esta confianza y fortalecer la esperanza. Ambas están potenciadas por la luz de la experiencia pascual. Pero la confianza no está dada como derecho pasivo, es una virtud que debe ganarse. Si los individuos nos cerramos a los demás, entonces la confianza se desvanece del horizonte y la finitud vital se convierte en una pesada constatación. En general, vivimos en una sociedad desconfiada. La confianza es resultado de un trabajo continuado, necesita tiempo y dedicación para asentarse en el corazón de las personas. Es una virtud que necesita ser cultivada para evitar hacerse escurridiza ante cualquier duda. Fiarse exige un despojamiento personal y saber abrirse a las otras personas.

Fiarse de Dios es el camino de la Cuaresma. Para hacerlo hay que asumir las debilidades personales y reconocer la necesidad de salvación. Dios da su amor misericordioso a quien quiere acogerlo. El consuelo de la salvación no es un aplazamiento de la esperanza fuera de la historia o de la biografía personal. La confianza se convierte en virtud diáfana cuando cada persona sabe buscar a Dios a través de la apertura personal al amor a los hermanos. Una de las paradojas de nuestro tiempo es vivir en un mundo lleno de redes sociales y seguir arrastrando importantes soledades existenciales como consecuencia de la débil vinculación que une a las personas. El tiempo cuaresmal debe servir para darnos cuenta de que no estamos solos y de que hay muchas personas en la cotidianidad que esperan nuestro amor.

[Imagen de CharlVera en Pixabay]

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Doctor en Biología, diplomado por ESADE en Gestión Pública y máster en Calidad de la Formación por el Instituto Nacional de Administración Pública. Es de la generación de mayo del 68. Desde su ingreso a la universidad ha estado vinculado a la política activa y movimientos eclesiales. Ha sido Director General de Asuntos Religiosos de la Generalitat y previamente Jefe de Servicio de Formación Local de la Diputación de Barcelona. Hasta enero de 2011 fue Presidente de la Comisión Ejecutiva del Patronato de la Montaña de Montserrat adscrito a la Presidencia de la Generalitat. Durante el año 2012 ha sido gerente de cultura de la Diputación de Barcelona y actualmente trabaja en esta institución. Blog personal: Vita Moleskine
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