Lluís S. Salinas RocaEn agosto de 2020, hace unos meses, el agua empezó a cotizar en bolsa de la mano del Chicago Mercantile Exchange Group. Los promotores del índice afirman que no queda mucho para que esta materia prima empiece a escasear (más de lo que ya escasea en muchas partes del mundo) y cuando un bien escasea su valor se dispara. De momento, la disponibilidad de agua dulce no permite crear muchas oportunidades de negocio, pero es posible que en un futuro cercano el Nasdaq Veles California Water Index (NQH2O) marque el precio de este bien tan preciado y fundamental en todos los mercados del mundo.

Poco a poco parece que se van cumpliendo los peores augurios. El cambio climático lleva ya tiempo modificando los ecosistemas más sensibles, las personas más pobres son las más padecen los desastres naturales, la contaminación mata a miles de personas en las ciudades saturadas de coches, la desaparición de especies de seres vivos se está acelerando, las nuevas pandemias son cada vez más globales, algunos recursos naturales escasean y están concentrados en unas pocas manos… ¿Cabe esperar algo positivo de este mundo?

Hace un mes, el pasado noviembre, Cindy y Mike Jacobs estaban ansiosos por que empezase la «Global Prophetic Summit» en Cedar Hill, Texas (EUA). Los Jacobs llevaban muchos meses preparando el encuentro anual que por fin se iba a celebrar en su iglesia, la Trinity Church. En este macroevento evangélico, en el que iban a participar otros predicadores muy reconocidos en Estados Unidos, se iba a hablar mucho del futuro. Del futuro y del presente más bien oscuro en el que afirman que se encuentra la humanidad, especialmente, Estados Unidos.

La teología en la que se basan los Global Prophetic Summit es de lucha. Lucha para defender el hogar, la familia y la nación de las fuerzas del mal. Los «Generales de Dios», el grupo de predicadores que guían el encuentro de tres días, iban a ser los encargados de alzar su voz profética para instruir a todos los que hubiesen comprado una entrada para prepararse para lo peor, que aún está por venir. Cindy y Mike no lo sabían aún pero el encuentro iba a ser, un año más, un éxito.

Es sorprendente cómo Cindy y Mike usan la Biblia. La conocen muy bien y citan de memoria pasajes del «Libro de la Revelación», el Apocalipsis. De hecho, al igual que otros grupos evangélicos, usan el libro del Apocalipsis para muchas de sus predicaciones. Para ellos está claro: el mundo, tal como lo conocemos, está llegando a su final. Lo dice una y otra vez Juan, el narrador del relato bíblico, desde Patmos. Cindy y Mike, y el resto de los Generales de Dios, interpretan al pie de la letra lo que leen. Por eso es tan importante prepararse, y por eso no es necesario preocuparse por esta creación, por nuestro entorno. Está destinada a ser desechada.

Hace un mes, también, Sergio Gadea habló sobre el adviento en InfoSJ. Era una entrevista y dijo que «el tiempo de Adviento tiene dos sentidos principales: es el tiempo de preparación de la Navidad, de la Encarnación del Hijo de Dios. Y es, a la vez, un tiempo de expectación ante la segunda venida de Jesús al final de los tiempos». En esta entrevista Gadea explicaba que en el adviento se une el pasado, el presente y el futuro. En el adviento recordamos el nacimiento de Jesús, reconocemos que Dios nos acompaña en el hoy, y tenemos la esperanza puesta en la plenitud de los tiempos que ha de llegar.

En efecto, el adviento es el tiempo de la espera. Pero la espera de algo que ya ha llegado, que está con nosotros y que no nos va a dejar. Es «una espera más profética (quizás por eso leemos a Isaías en este tiempo), todo un eco de la gran esperanza que viene de lo alto, que conforta durante los días difíciles, pero que señala a la salvación, que nace en Belén». La espera del adviento es la espera del momento que ya ha llegado pero que todavía no se ha manifestado totalmente.

Es difícil entender el «ya sí, pero todavía no» de la salvación que ya sí pero todavía no ha llegado a su plenitud con la resurrección de Jesús. No faltan los interrogantes teológicos sobre los motivos del pecado una vez Jesús ya ha vencido al pecado, ni los motivos del sufrimiento una vez Jesús nos ha mostrado que el reino de Dios ya está inaugurado en su vida, en su muerte y en su resurrección. Pero de lo que no hay duda es de que, aunque exista el pecado y el sufrimiento, y aunque el pecado y el sufrimiento nos venzan a veces, Jesús ya ha triunfado y los ha derrotado.

Esto es lo que celebramos en el adviento. Esta esperanza es la que estamos llamados a anhelar los cristianos (los católicos, los evangélicos y todos los demás). Este es nuestro credo, aunque nos parezca que el futuro es solamente negatividad. Ese niño que está a punto de nacer es el que nos salva, ya, ahora. Y ese niño que está a punto de nacer es el que nos invita a participar de esa salvación, ya, ahora. Estamos llamados a participar, con Jesús, en el vuelco de los peores presagios, porque la duda no es si Jesús nos salva, sino si nosotros nos creemos y hacemos realidad esa salvación en la creación entera.

Imagen de arniii en Pixabay 

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario!
Please enter your name here