Noemí Ubach CodinaHace unas semanas se hicieron públicas unas declaraciones del papa Francisco referentes a las parejas homosexuales, en el documental Francesco, del director Evgeny Afineevsky. Pocos días después, la Secretaría de Estado del Vaticano envió un comunicado a todos los nuncios y pareció que la Iglesia desmentía las palabras del Santo Padre.

Según lo recogido en la prensa, el papa dijo en un momento del documental: «Los homosexuales tienen derecho a estar en familia. Lo que debe haber es una ley de unión civil, de manera que estén cubiertos legalmente».

Ante estas palabras, hay que ver qué dijo realmente el texto de la Secretaría de Estado. El texto que recoge la revista El Nacional.cat, matiza la idea de que los homosexuales puedan formar una familia porque, siempre según la nota, Francisco se refería a los hijos: ninguna familia puede echar a sus hijos por ser homosexuales. Ahora bien, respecto a defender algún tipo de unión civil, la misma nota no lo desmiente, sino que lo confirma: «[el papa] había hablado del derecho de estas personas a tener cierta cobertura legal: -lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil; tienen derecho a estar cubiertos legalmente-«. Finalmente hay que destacar que Francisco no ha desmentido nada. Creo, por tanto, que a pesar del intento de negar las palabras del papa, su mensaje inclusivo es muy claro y tiene una gran importancia.

En el Estado español, desde el año 2005 hay una ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo. Con el gobierno de Rodríguez Zapatero, España se convirtió en el tercer país del mundo en reconocer estas uniones, por delante de muchos países europeos. Pocos días después de la aprobación de la ley, se celebró el primer matrimonio civil entre dos hombres en Madrid y entre dos mujeres en Mollet del Vallès. El PP evitó cambiar la ley, aunque la envió al Constitucional, que falló a favor. Quince años después de estos hechos podemos decir que tanto la sociedad catalana como la española, incluidos los católicos, vemos con normalidad este tipo de uniones.

¿Por qué son entonces tan importantes las declaraciones del Santo Padre? No podemos olvidar que en nuestro país todavía hay agresiones homófobas y que han crecido en los últimos meses. También conviene recordar que hay muchos países donde la homosexualidad es perseguida e incluso castigada con cárcel y muerte. En este contexto, las palabras del papa, que como máximo portavoz de la Iglesia mantiene una influencia notable sobre la opinión pública internacional, favorecen la idea de que las discriminaciones por razón de orientación sexual deben desaparecer y deslegitima su persecución. No es un tema menor ya que afecta a la dignidad y la integridad física de muchas mujeres y hombres en todo el mundo.

La Iglesia es una institución que normalmente se identifica como uno de los principales portavoces de una moral conservadora, y sectores ultraderechistas a menudo pretenden que la institución religiosa represente sus convicciones. Con estas declaraciones el papa Francisco se desmarca de algunas de estas líneas ideológicas que a pesar de todo siguen existiendo, tienen mucha influencia y desafían al propio pontífice.

Finalmente, las declaraciones son importantes porque insinúan que cuestiones que parecen nucleares en la visión católica de la sociedad, son fruto de concepciones culturales que pueden cambiar, y que hay que separar el grano de la paja. Como en el tema de las discriminaciones hacia las mujeres, la igualdad en dignidad a los ojos de Dios está por encima de visiones anacrónicas fruto de contextos sociales que hay que superar. En este sentido, los que mantienen que las mujeres debemos estar relegadas a un papel secundario, que vigilen que dentro de un tiempo no sean más papistas que el papa.

Imagen de Bhakti Kulmala en Pixabay 

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