#SinCensuraPrevia

#SinCensuraPrevia

José María Segura. Esta imagen puede herir su (in)sensibilidad. Así que no se la mostramos. No queremos que los vean. Cualquier cosa pero que no los vean. No como personas. No como seres con dignidad. No sea “que vean y se conviertan” Mc 4,12. Y empiecen a pensar que son personas. O peor aún, ¡Dios no lo quiera!, ¡prójimos! Y nos pregunten por qué los tratamos como ganado. Por qué no los alojamos adecuadamente, por qué separamos a las madres de sus hijos. Por qué no les ofrecemos asilo y refugio… ¡Por qué ni siquiera les informamos de que tal cosa existe!

Cualquiera que lea estos días la prensa o vea los telediarios encontrará (si aguanta la abrumadora avalancha de datos sobre la COVID-19), información sobre el elevado número de llegadas de pateras a las costas de las Canarias. Incluso puede que le informen de las acusaciones cruzadas de falta de coordinación de los diferentes estamentos gubernamentales, de unos que acusan de insolidaridad y falta de cooperación a los otros, lo que viene siendo el clásico pasarse la bola unos a otros…

Sí. La localidad de Arguineguín se ha hecho famosa a su pesar.

Hay algo que, sin embargo, quienes nos hemos acercado al muelle de Arguineguín echamos de menos. ¡No hay prensa! ¡No hay fotos! La prensa no tiene posibilidad de acercarse a documentar lo que ocurre. De hecho, esta semana la barrera de entrada que limita el acceso está más lejos de las carpas bajo las que se “acoge” a las personas recién desembarcadas que la semana pasada.

Hasta el sur de Gran Canaria llegamos invitados por un periodista comprometido con los Derechos Humanos, que lleva 15 días sin moverse del muelle. “Parece increíble”, dice Javier Bauluz, premio Pulitzer y galardonado con diversos premios a los derechos humanos. Javier nos cuenta sorprendido, como quien ha estado en algunas de las zonas más conflictivas del mundo ejerciendo como fotoperiodista, que aquí, en España, en el siglo XXI, no le permiten informar.

Arcadio Díaz Tejera, juez de control del CIE de Barranco Seco, enterado de la situación, se ha desplazado al muelle para conocer la situación de primera mano. Una vez allí tomó la iniciativa de explicar a los migrantes procedentes de Mali que pueden pedir asilo porque no estaba claro que este derecho a pedir asilo estuviera siendo garantizado… Visto lo cual algunos periodistas se preocupan y se ocupan en informar a otros malienses desplazados a otros lugares… Este es el verdadero espíritu acogedor y hospitalario del pueblo canario. Que no aniden en vuestro corazón las no-imágenes de quienes no responden a la obligación de acoger. No representan esta tierra de Canarias.

En el suelo del muelle han llegado a dormir unas 2.000 personas, al raso o en tiendas de plástico, mucho más allá de las 72 horas que dijo el ministro Marlaska. Perdonen que insista: esto pasa en España, siglo XXI… A unos minutos en coche contemplamos los megacentros turísticos donde se espera con ansia a miles de turistas europeos. Y reitero: esto no es responsabilidad del pueblo de Canarias sino de un gobierno y unos responsables políticos que no están sabiendo responder a esta humanidad sufriente.

No me extiendo. No hay que decir mucho más. No aquí. Si una foto vale más que mil palabras, dejo las palabras en ausencia de imágenes.

«Malditas sean todas las leyes,
labradas por pocas manos
para amparar cercas y bueyes,
y hacer la tierra, esclava
¡y esclavos los humanos!»

(Don Pedro Casaldáliga, “Tierra nuestra, libertad”)

 Imagen de bartekhdd en Pixabay 

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