Adéu, adiós, tchau, querido Pedro

Adéu, adiós, tchau, querido Pedro

J. I. González Faus. [Hecho en los primeros y últimos versos con frases del mismo Casaldàliga, del que ya dije una vez que manejaba los sonetos como Mozart las sonatas].

¡Voló tu corazón lleno de nombres!…
La amalgama de amores que cultivas
va tejiendo un tapiz de siemprevivas:
flores regadas de mujeres y hombres.

Tapirapés surcando el Araguaia
con orgullo de raza rediviva,
dibujan con el agua azul festiva
tu nombre en las arenas de la playa.

Y te acoge el Misterio en un abrazo
sin fin, que te recrea en Su regazo
de eternidad sin sombra de egoísmo.

Te vas, pero nos dejas un venero
de paz y de coraje; guerrillero
del mundo, de la Iglesia y de ti mismo.

Imagen extraída de: Religión Digital

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