Perdón

¿Me perdono a mi misma/o?

Maria Labernia. [Este escrito surge como reflexión al finalizar la primera sesión del curso “Fundamentos para una cultura de la reconciliación”, con la ponencia de Maite Valls. Podéis encontrar la información del curso aquí, y la pequeña entrevista a Maite Valls previa a la sesión, aquí].

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He tenido la oportunidad de escuchar a Maite Valls rjm hablando sobre el perdón en muchas ocasiones, pero siempre me aporta novedad. Comenzaba la exposición diciendo: “Perdonarse a uno mismo no es un camino fácil; no es fácil perdonar”. Se agradece la sinceridad y la claridad porque ciertamente no es un camino fácil, aunque lo que sí nos trasmitió es que perdonarse a uno mismo es un camino esencial y que vale la pena recorrerlo para vivir en plenitud.

El perdón es un camino, es un proceso. Perdonar es una gracia, es como un nudo que se desata dentro de ti“. Añadiría que el perdón es un camino al que estamos llamados atravesar con valentía, acompañados por otros que nos aporten objetividad, escucha, que nos ayuden a “abrir el corazón” y a curar las heridas.

Hay tres puntos de su exposición que me han resonado con fuerza y que resumo así:

La importancia de conocernos por dentro

“En el inconsciente está el tesoro de la profundidad que tanto buscamos. Es aquí donde surgen las preguntas: ¿Por qué me cuesta tanto perdonar? ¿Por qué no entiendo esto? ¿Por qué me pasa esto? Nos puede ayudar mucho en este camino interior mirarnos hacia dentro y ver como funcionamos”. Hacernos conscientes de cuáles mecanismos de defensa se activan frente a un conflicto: la represión, la proyección, la negación, etc. Abrirnos a las preguntas nos ayuda a entrar en esta profundidad que buscamos y a la que somos llamados.

La importancia de saber cómo me situó delante del conflicto

“Es importante poder cambiar la visión que tengo sobre el conflicto; esto me ayudará afrontarlo de una forma positiva”.

  1. ¿Los conflictos los veo como algo negativo? ¿Son un signo de guerra para mí? ¿Son una experiencia desagradable? ¿Los afronto? ¿Soy resistente al cambio?
  2. “Siempre existirán los conflictos”. ¿Vivo los conflictos desde la resignación y el conformismo? ¿Intento evitarlos, por miedo, por pereza, por vergüenza?
  3. ¿Veo los conflictos como algo que es necesario? ¿Son una palanca de crecimiento? ¿Lo vivo como un camino de crecimiento interno, como una oportunidad para cambiar algo? ¿Creo que es un indicador de que la relación está viva? ¿Afronto los conflictos e intento entrar en dialogo con ellos?

La importancia de tomar conciencia del rechazo a uno mismo; unas claves para aceptarnos y aceptar

“Cuando aparece la ofensa la persona queda encerrada sobre sí misma o surge la culpa; siente humillación y vergüenza.”

  1. ¿Me siento decepcionada/o por no haber estado a la altura de un proyecto real, importante? “Hace falta aceptar la finitud, que somos débiles y frágiles. Si somos capaces de aceptar que somos débiles, probamos la humildad, que es la virtud necesaria para perdonarse a uno mismo”.
  2. ¿He recibido mensajes negativos procedentes de personas importantes? Palabras desagradables, comparaciones, etiquetas recibidas. “La propia sombra de la personalidad se compone de todos los aspectos de la persona que no se han podido desarrollar”. Ponerse en la piel del agresor: ¿Que quería está persona? ¿Qué necesitaba?
  3. Identificación con el agresor, medio para dejar de sentirse una víctima. “Pero que tonta he sido aquí”. ¿Cómo te hablas a ti misma/o? “Ayuda la aceptación de uno mismo y el perdón. Cuando aceptamos la propia pequeñez, fragilidad, nos abrimos al perdón de uno mismo y de los demás. Surge el “quiero perdonarme por ser humano”.

Maite nos decía: “De lo que no somos conscientes, pero actuamos, lo único que podemos hacer es ganar en conciencia, poner nombre a lo que sentimos y pensamos. Las grandes cosas en la vida se tienen que hacer en equipo, por eso abrir el corazón con otra persona nos puede ayudar a recorrer este camino del perdón a uno mismo y a los demás”.

Que sepamos mirarnos hacia adentro, aceptar nuestra realidad y fragilidad, que cada día ganemos en conciencia para que desde la experiencia de sentirnos amados y perdonados, podamos desplegarnos en y con toda nuestra profundidad.

Perdón

Imagen de Andrea Stöckel-Kowall extraída de Pixabay

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