La gran encrucijada

Libros que son brújulas de nuestro tiempo: La gran encrucijada

Jesús Sanz. El pasado 23 de octubre se presentó el libro “La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambios de paradigma” de Santiago Álvarez Cantalapiedra y publicado por Ediciones HOAC.

Este libro es una buena brújula para comprender los tiempos que nos tocan vivir, las profundas transformaciones que se están produciendo, y al mismo tiempo para tomar conciencia de las urgencias civilizatorias a las que tenemos que hacer frente hoy, entre las que sobresale la denominada “emergencia climática”. Y lo es, al menos, por tres aspectos que aparecen en el texto y que muchos de los análisis realizados tienden a no visibilizar.

En primer lugar, el texto realiza un análisis sumamente interesante del momento actual enfatizando el carácter multidimensional de la crisis que estamos viviendo. Así, el autor destaca cómo la crisis financiera de 2008 es solo una de las expresiones de una “crisis ecosocial” de carácter más amplio y de ámbito civilizatorio que presenta numerosas vertientes vinculadas entre sí como la crisis ecológica asociada a la aceleración en el ritmo de extracción de recursos no renovables desde la segunda mitad del siglo XX; la involución que se ha producido asociada al nuevo orden internacional y el retroceso de las libertades democráticas en el interior de las sociedades; el vaciamiento democrático; o la crisis de los cuidados. Todas estas crisis interrelacionadas están caracterizando un “cambio de época” en palabras del autor que están dando como consecuencias profundas transformaciones sociales, políticas y económicas.

En segundo lugar, una gran aportación del libro está en aportar una mirada rigurosa y politizada de la crisis ecosocial. Rigurosa porque el libro aborda de forma didáctica pero seria las causas que están detrás de la emergencia climática. Pero, a su vez, en una mirada más alejada de la que suele presentarse en este tema en el discurso dominante, lejos de presentarse este fenómeno de una forma aséptica y neutra, el texto hace un brillante análisis de fenómenos interrelacionados asociados a esta cuestión que rara vez suelen asociarse entre sí al hablar de la crisis ecosocial. Así, la emergencia climática se asocia a fenómenos como el control de recursos -donde el acaparamiento de tierras o el extractivismo minero y energético ocupa un lugar preponderante-;  la violencia y el aumento de los conflictos armados;  el aumento de los refugiados ambientales;  o la desigual contribución de los diferentes países a generar este fenómeno.

El resultado de esta mirada es un análisis donde se ve la profunda interrelación entre factores sociales, políticos, económicos y ambientales -frente a otros enfoques fragmentados y parciales-, en los que se ve el vínculo entre la emergencia climática y la cuestión central que juega en él, el modelo económico, las relaciones de poder y el control y acceso a los recursos. Por ilustrarlo de forma gráfica: frente a la imagen del oso polar afectado por el deshielo de los polos con la que a menudo se acompañan los discursos sobre este fenómeno y que aparece que no afecta a los seres humanos, este libro nos invita a profundizar en las consecuencias humanas -muy humanas-, que están detrás de las causas y consecuencias de este fenómeno.

Finalmente, una tercera aportación del libro tiene que ver con el análisis que realiza del papel que las religiones proféticas pueden jugar frente a este fenómeno y su mirada a éstas como “ecosofías”. Para ello, se parte de una premisa: el reto al que nos enfrentamos como humanidad frente a la crisis ecosocial es de tal envergadura que la acción política es condición necesaria pero no suficiente para enfrentarse a este gran desafío. En una línea similar a lo expresado por otros autores[1], Santiago Álvarez destaca cómo el desafío civilizatorio al que nos enfrentamos debe ir acompañado de una transformación no solo de tipo sociopolítico, sino de un profundo cambio de subjetividades de millones de personas en lo que se parece más a un proceso de lo que en el ámbito religioso históricamente se denominaba “conversión” por la profunda transformación que es necesaria.

Con todo ello, el texto nos presenta el momento actual como una gran encrucijada de caminos donde las respuestas que se den en el presente marcarán los próximos decenios a nivel civilizatorio. Pero por debajo de esa idea, y como antídoto frente al catastrofismo en el que podemos tener la tentación de caer ante esta fotografía pesimista, en el libro subyace permanentemente la idea de que la historia es un proceso abierto y que es esa mirada crítica hacia la realidad la que nos lleva a “hacernos cargo” de la misma, como diría Ellacuría.

En definitiva, estamos ante un texto absolutamente recomendable para entender con profundidad las causas y consecuencias que están detrás de esta gran encrucijada de nuestro tiempo.

Un texto que, en plena campaña electoral donde la cuestión climática apenas está presente -totalmente ausente en el debate electoral, por ejemplo-, nos sirve de brújula para entender cómo los asuntos realmente fundamentales no siempre son los que más se les presta atención a nivel políico o mediático hoy.

Quien quiera ver el acto de presentación íntegro del libro y el debate que se dio entre el autor y Rafael Díaz-Salazar y Jesús Sanz, puede verlo aquí:

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[1]Ver el libro de Emilio Santiago Muiño (2006) “Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial“, Madrid: Los libros de la Catarata

La gran encrucijada

Imagen de Kevin Snyman extraída de Pixabay

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