Inmigración: ¿qué nos jugamos en las elecciones europeas?

Inmigración: ¿qué nos jugamos en las elecciones europeas?

Xavier AlonsoUna compañera de oficina, valenciana, me pasa un link: “Ací t’envie una enquesta per saber a qui votar: Descubre con qué candidatura al Parlamento Europeo tienes mayor afinidad.” Invito a los lectores a entrar. Es interesante. Es verdad: más que las propuestas, que ahora comentaremos, lo realmente importante es ir a votar. Estas son las novenas elecciones europeas, y la participación en las ocho anteriores, desde 1979, siempre ha ido a menos. Muestra de la preocupación de la Unión Europea (UE) por la participación, es que ha apostado muy fuerte esta vez por el “registro emocional” en su publicidad, produciendo un vídeo impactante que identifica el futuro de Europa con madres embarazadas, pariendo o con su bebé recién nacido, y que alcanza ya casi 34 millones de visualizaciones: “Elige tu futuro”.

No demos nada por hecho. El filósofo vasco Daniel Innerarity ha dicho hace poco que “esta legislatura será decisiva en la historia de la UE”… No todas las elecciones lo habrán sido tanto, porque hoy existen amenazas concretas. El Parlamento Europeo publica estimaciones de voto, elaboradas por una empresa externa (en este caso Kantar Public). Hoy por hoy las elecciones las ganaría la derecha, de nuevo, pero la estimación de voto sube para partidos euroescépticos y xenófobos de derechas o de extrema derecha (gran incremento entre las estimaciones de 23 de marzo y 15 de abril). Pintan bastos para una política más favorable a la migración extranjera segura y regular. El margen para que se dé una política así consistirá en que la derecha tradicional (EPP), y no la euroescéptica, alcance algunos pactos con los dos grandes bloques, de izquierdas y de centro. La presión antimigratoria seguirá dándose, y creo que se intensificará, en paralelo al fuerte crecimiento de la población mundial. En los próximos 20 años, 5 de los cuales incluyen a la nueva legislatura europea, habrá 1.000 millones más de personas en el mundo, y buena parte de este incremento se va a dar en África.

Durante los próximos 5 años la política europea de migración va a seguir siendo “integral” y, por lo tanto, seguirá impulsando iniciativas de doble signo: de control; a la vez que de integración social y derechos de inmigrantes y refugiados (llamémosla migración segura y regular). Pero hoy por hoy, en el seno del Consejo Europeo, sigue teniendo más fuerza política el control que la migración segura y regular. Hay que apoyar decisivamente las candidaturas que la prioricen, porque no va a faltar los que apoyen, con más fuerza electoral, solo las de control.

Los próximos años traerán nuevas realidades y nuevas prioridades políticas, pero hoy por hoy la UE tiene claramente fijada la agenda migratoria. ¿Qué creo que debería llegar a aprobarse, mantenerse o incrementarse? En 1983 el Parlamento Europeo llevó a cabo un primer estudio del “coste de no-Europa”, sobre el paro, cuantificando económicamente la inexistencia de la UE en términos de paro, crecimiento, etc. Desde entonces este tipo de estudios se han seguido realizando, y el más reciente sobre el coste de no-Europa en las áreas de “migración y fronteras” (incluyendo las acciones contra la discriminación racial) estima dicho coste en más de 55 mil millones de euros anuales. El desarrollo completo de la actual agenda migratoria europea no podría traer más que beneficios. ¿Qué políticas postulamos?

  • Evitar toda muerte en el Mediterráneo.
  • Aprobar normas europeas únicas (a veces conocidas como “Código de Inmigración”) que permitan una migración segura y regular de trabajadores cualificados, pero sobre todo de baja y media cualificación, alternativa a la migración irregular. Este flujo legal es, por otro lado, complementario a las necesidades de muchos países europeos, con importantes déficits demográficos.
  • Incrementar los fondos dedicados a migración segura y regular en el futuro Marco Financiero Plurianual 2021-2027.
  • Aprobar un nuevo Sistema europeo común de asilo que aumente la calidad de la respuesta a las solicitudes de las personas perseguidas y la solidaridad entre los estados europeos.
  • Incrementar los reasentamientos.
  • Comunitarizar las actividades europeas para hacer frente a grandes crisis, como las que supuso en 2015 la guerra de Siria o la actual de los menores no acompañados.
  • Incrementar inversiones y cooperación con África y otras zonas de origen.
  • Mantener la migración como prioridad política. Dimitris Avramopoulos ha sido el primer comisario europeo con tal cartera.
  • Actuar contra la desinformación que manipula la imagen de la migración.
  • Reforzar las actividades contra la xenofobia y el racismo, y en particular contra el odio a los musulmanes y judíos.
  • Recuperar Schengen, en el sentido de la libertad de movimientos dentro del territorio europeo, dada la reactivación, hoy, de algunas fronteras interiores.
  • Mejorar el cumplimiento del sistema europeo de estado de derecho y derechos fundamentales.

Los países que antes querían salir de la UE ahora han moderado su estrategia, a la vista de la enorme complejidad e inestabilidad política que ha traído a la Gran Bretaña su proceso de salida. En tanto que el euroescepticismo y la xenofobia van bastante de la mano, las posturas contrarias a la migración segura y ordenada operarán y maniobrarán dentro de la UE. Según la politóloga Nathalie Brack, la mayor parte de los grupos de derecha radical ya no postularán irse de la UE pero, en cambio, utilizarán el Parlamento como plataforma anti-europeísta. Entorpecerán, o querrán hacer recular el europeísmo desde dentro de la propia institución. Entonces, lo que en inmigración nos jugamos en las elecciones europeas es que una UE más euroescéptica sea también más escéptica en cuanto a una migración más segura y regular, y si algo no lo defiendes, no solo no avanza sino que retrocede. Si aflojamos en la agenda europeísta de la migración, habrá más muertes en el Mediterráneo, más tráfico de seres humanos, más migración irregular. Y, por cierto, se dará también una mayor estigmatización del islam. Según Brack, lo que ha cambiado últimamente en el discurso de los partidos de la derecha radical es que, aunque «el nacionalismo es siempre importante, ha sido puesto un poco de lado en favor de una defensa de lo que ellos llaman “las ideas de la Ilustración” o la “defensa del origen judeocristiano de Europa”, y en contra de la idea de una islamización de la sociedad». Nos jugamos dar pasos adelante en favor de la dignidad de la migración y de una Europa más común y diversa. [1]

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[1] Las citas de Innerarity y Brack en, respectivamente, La Vanguardia de 9 de mayo, y “Bulletin Quotidien Europe” – Agence Europe de 15 de mayo, ambos de 2019.

Ilustración de Trescolí.

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