Sector Social de la Compañía de JesúsLa migración de las últimas décadas ha conformado una España diversa. Necesitamos tomarnos muy en serio la gestión de dicha diversidad, como una gran oportunidad. La integración es responsabilidad compartida de las personas migrantes y de la sociedad de acogida. La Comisión Europea ha alertado recientemente a España por los altos niveles de desigualdad (ver apartado V), que afectan en mayor grado a la población de origen migrante. Además, las políticas de integración desaparecieron con la crisis, y el último Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (PECI) data del 2011-2014.

Asimismo, España sigue recibiendo personas que llegan por la frontera sur hispano-marroquí. En 2018, llegaron por la frontera sur casi 65.000 personas, muchas de las cuales continúan luego su viaje hacia otros países de Europa. Las cifras de llegadas por la frontera sur no son alarmantes; lo que preocupa es la mayor dureza de la ruta mediterránea occidental, la mayor vulnerabilidad y riesgo en los que coloca a quienes transitan por ella. Ello se debe, en parte, a una política dominada por el miedo y el egoísmo de nuestro opulento continente –capaz de abonar cantidades ingentes de dinero a otros para que hagan lo que nadie desearía hacer–.

Entre las personas que llegadan por el Mediterráneo y por otras vías las hay con necesidades de protección. Las migraciones forzosas se están intensificando en el mundo, y aumentan las cifras de personas refugiadas. España ha hecho un esfuerzo en los últimos años para ampliar y mejorar el sistema de acogida de solicitantes de asilo, con resultados parciales, exiguos en algunos aspectos. Cuenta con un modelo que podría tener un más éxito de contar con apoyos regionales y locales, de combinarse con otros modelos como el patrocinio comunitario, entre otros.

La Compañía de Jesús contribuye, de distintas maneras, a la acogida e integración de personas migrantes y refugiadas, fomenta la cultura de la hospitalidad y atiende a las causas que generan los desplazamientos.

Propuestas:

  1. Invertir en integración social y reducción de la desigualdad. Implementar un Plan Nacional de Integración y Cohesión Social y dotar un Fondo de Integración. Sólo desde una mirada integral podemos realizar con éxito la integración, siendo necesaria la participación del gobierno central, de las administraciones regionales y locales y del conjunto de la ciudadanía.
  2. Proteger la vida de las personas y salvaguardar los derechos en nuestras fronteras y en los CIE. Mantener las operaciones de rescate en el Mediterráneo, abandonar prácticas de devoluciones sumarias en la frontera sur y luchar contra las redes de tráfico y explotación de personas. Posibilitar más vías legales y seguras de acceso.
  3. Distribuir a las personas refugiadas en los países de la Unión Europea según un sistema de cuotas de acogida con dotación suficiente de recursos personales y financieros.

Ilustración de Miquel Serratosa Carbonell

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1 COMENTARIO

  1. La muerte reciente de un científico que cambió, en lo posible, de sexo abrió el debate sobre la discriminación de los homosexuales en el ámbito académico. Otro suceso que agitó las aguas fue la denuncia de un biólogo de origen español por mujeres que dijeron haberse visto acosadas por él; denuncia que, en vez de quedar archivada, ha supuesto la remoción del nombre del profesor de la biblioteca universitaria a él dedicada y otros honores. No se había olvidado todavía la abdicación del rector de Harvard por unas manifestaciones contrarias a la capacidad matemática de las mujeres. Estos días Nature y Science están dando relieve a los problemas relacionados con el género en el desarrollo normal de una carrera académica.

    Pero no podemos caer en el extremo opuesto. Más que declaraciones y leyes conminatorias, el cambio se resolverá con la educación. No hay otro camino, si cabe hablar desde la experiencia. Al frente de las grandes editoriales, por ejemplo, hay mujeres, como en algunas entidades bancarias, incluido el FMI. En la empresa internacional donde estuve más de treinta años, se ha pasado, con el incremento de la formación de la mujer, de una presencia irrelevante a un predominio absoluto en todos los niveles de decisión.

    Con la educación, la equiparación va de soi. Hay predominio de mujeres médicos, en la privada y en la pública. Y ellas no cobran menos. Lo mismo en la judicatura, que irán escalando niveles superiores a medida que aumenten sus años de servicio.

    Más que intentar lo que ya se está consiguiendo, sería honrado delimitar mejor el papel de la mujer y valorarlo. Proteger la maternidad. Atender a los niños. Esos dos ámbitos son los que, en realidad,, merecen más atención y ponderación.

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