J. I. González Faus¿Puede un simple ciudadano expresar respetuosamente su perplejidad ante algunas actuaciones de la justicia que considera injustas? Me estoy refiriendo al problema catalán y por eso debo comenzar diciéndole que, antes de esta carta, me he sentido llamado a criticar los pasos  del independentismo: no porque crea que no se puede ser independentista, sino porque estimo que se ha llevado a cabo el proceso a base de ilegalidades, mentiras y falta de democracia auténtica. Para no hablar del lamentable ridículo de un señor Puigdemont, cobarde primero y egótico después.

Pero una vez dicho esto, creo que combatir la injusticia injustamente es un modo de acabar fomentándola. Por eso no puedo solidarizarme con la decisión de mantener en prisión preventiva tan prolongada, a los inculpados por el proceso catalán. En cuanto yo sé, la prisión preventiva es una decisión que se toma sólo en última instancia y para evitar que el imputado pueda influir en el proceso. Si se teme que vuelva a delinquir, queda el recurso de volver a encarcelarlo, pero no por eso se le debe negar de antemano la libertad, a menos que exista un peligro para la sociedad que no se da en este caso. Y si además dejan su acta de diputado desaparece ese peligro.

Hay dos principios fundamentales en el derecho romano que me parecen aplicables aquí: el “summum ius” puede convertirse en “summa iniuria”; y hay que estar siempre “in dubio pro reo”. Porque si no, se corre el riesgo de que luego el presunto reo sea absuelto o condenado a una pena menor que la prisión que ha tenido que soportar. Lo cual hiere gravemente la confianza en la justicia y acaba convirtiendo en “presos políticos” a lo que en el principio eran simples “políticos delincuentes”.

No entiendo por eso que un juez pueda dar un veredicto de prisión preventiva amparándose en las consecuencias políticas que pudiera tener la libertad, en vez de ceñirse a las razones jurídicas. Y mucho menos, si ha recibido un aviso del gobierno sobre esas consecuencias políticas: porque así vuelve a minarse la confianza en la justicia. Comparto por eso la opinión de Amnistía Internacional que considera “excesiva y desproporcionada” la permanencia en prisión de Jordi Sánchez. Usted quizás habrá visto la película de Spielberg sobre los papeles del Pentágono. Las consecuencias políticas de no condenar al New York Times ni al Washington Post eran entonces mucho más terribles que las que podrían seguirse de la libertad de los encarcelados catalanes de hoy. Sin embargo, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos supo ser fiel a la imparcialidad de la justicia. Por otro lado, si queremos atender a las consecuencias políticas, mucho más graves me parecen las que pueden seguirse ahora de una ruptura aún mayor de la convivencia entre los catalanes, que va a necesitar mucho tiempo para rehacerse. Y créame que convivir en ambientes de odio, desautorización y hostilidad previos, es de las cosas más trágicas que nos pueden ocurrir.

Me parece finalmente que la acusación de “rebelión y sedición” es también excesiva y desproporcionada para los autores de la declaración de independencia y, en este sentido, habría que haber tenido más en cuenta la decisión de la justicia belga cuando se negó a entregar por esos delitos a los huidos a Bruselas. Las sesiones de septiembre en el Parlament catalán fueron vergonzosas y ridículas, pero no fueron una decisión impuesta “pistola en mano”, como la famosa del coronel Tejero en aquel lamentable 23F. Y otra vez aquí me parece aplicable el principio de “in dubio pro reo”.

Perdone usted esta carta que no es un ataque personal hacia alguien a quien no conozco y que tiene además fama de persona serena. Quiere ser sólo una respuesta a eso que se nos dice tantas veces a los ciudadanos (sobre todo si nos dedicamos al mundo de la pluma): si puedes hacer poco, haz ese poco aunque luego no sirva para nada. Un saludo cordial.

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Imagen extraída de: Pixabay

3 Comentarios

  1. Qué suerte tienen los curas que pueden insultar y venderlo como si fuera un acto de discernimiento y misericordia. Qué suerte tiene Faus que puede llamar prevaricador al juez Llarena y enzima apelar al derecho romano. Ya se sabe por aquello de in dubiis pro reo, cuando nadie duda, y de súmmum ius summa iniuria, cuando la aplicación del derecho ha sido bastante laxa. Pese a la gravedad de la culpa no se le ha enviado a ningún penal en una isla, ni nada parecido. Pero Faus ya ha dictado que la decisión del instructor es política, no jurídica. Es decir, que es un prevaricador. ¿Hay insulto mayor para un juez? Faus, como se dice ahora, se ha pasado usted cien pueblos. Por si cae en la tentación de leer al respecto algo bien fundado, hay un ensayo reciente, no muy extenso, de un penalista español, docgtor honoris causa por la Universidad de…Munich. Vale decir, de reconocido prestigio en derecho alemán. Pone a caldo al tribunal que ha cuestionado la pena de Puigdemont. Pone a caldo al trío… con textos del derecho alemán. Por cierto, Amnistía niega que sean presos políticos. Además, como usted bien sabe, esa institución patina con demasiada frecuencia por falta de preparación de sus directivos.

  2. Yo no se expresarme bien en los términos jurídicos, Sin embargo he comprendido muy bien la carta al Juez Llaneras de J. L. Gonzalez Faus y he pensado que se mojaba pero guardaba la ropa.
    He leído la respuesta de José María Valderas .
    Sólo quiero hacer un apunte: no creo que tenga suerte por ser cura, sencillamente se cubre las espaldas por lo que va a decir: creo que combatir la injusticia injustamente es un modo de acabar fomentándola. Mantener a esos políticos en prisión preventiva durante tanto tiempo, y según tengo entendido sin saber aún de que se les va a acusar…es injusto totalmente….y si en la ley eso es prevaricación…yo no lo sé, pero sí lo veo injusto.

  3. No soy catalán, ni vasco, soy madrileño. Tengo 89 años y mi tatarabuelo murió en la Caba Baja número 12 según dice su partida de defunción. Tengo 89 años y he estudiado la evolución del delito de Rebelión en la repúblicaa, en el regimen de Franco, qye varió mucho con las leyes de orden público en lasl que la huelga política podía ser delito de rebelión. En la Constitución se recoge que rebelión es un alzameinto violento. Han sido condenados por rebelión en democracia solamente Armada, Milans de Bosch, Tejero y los que tomaron el Congreso con grado de Capitán para arriba. Los que zarandearon al general.y dispararon al aire fueron absueltos.
    Veo con horror que los jueces piensan que los que organizaron un referendum han cometido el mismo delito de reveliónque los que sacaron los tanques a la calle y tomaron el Congreso. No se dan cuenta que vvuelven al delito de rebelión de Franco. O quizás sí se dan cuenta y pretenden la vuelta a las leyes de Franco. Como los que piensan, como lo hacían las leyes de Franco que cinco tíos penetrando anl, vucal y vaginalmente a una chica ue no se enfrenta, no es vio lación ni siquiera intimidación sino prepotencia. Volvemos a las leyes de Franco. Vaya jueces.

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