Arnaldo CentenoSin duda nosotros estamos muy contentos con la cercanía del papa y con todo el impulso que está dando a nuestra Iglesia para hacerla más fiel al Evangelio y así prestar un mejor servicio al pueblo, y especialmente a los más pobres y descartados.

Les invito a que reflexionemos sobre algunas luces muy importantes de este caminar del papa Francisco. Simplemente las enumero deseando que profundicemos en ellas y que añadamos otras luces:

  1. Inicio de su pontificado con sencillez y pidiendo que oremos por él. No vive en el Palacio del Vaticano  sino que vive y convive en la Casa de Santa Marta.
  2. Empieza la renovación de la curia revisando y reorganizando la economía del Vaticano.
  3. Denuncia como un mal muy grave, como un pecado gravísimo, la pederastia ejercida por miembros del clero.
  4. Sus cartas y encíclicas, y en especial La alegría del Evangelio, Laudato si’ (sobre el cuidado de la casa común) y sus homilías cotidianas en Santa Marta.
  5. Su encuentro con los jóvenes a nivel mundial, especialmente en Brasil.
  6. Sus visitas a otros países con actos significativos, como en México con los indígenas en Chiapas, el llamamiento a los obispos en la Catedral y la celebración en la frontera con los Estados Unidos en defensa de los migrantes. Y en esta misma línea, su denuncia en Lampedusa, Italia, sobre la indiferencia ante la tragedia de los migrantes que se ahogan en el mar.
  7. Su llamado constante a la apertura de la Iglesia, una Iglesia en marcha, una Iglesia en las fronteras, una Iglesia como tienda de campaña en situación de guerra, una Iglesia comprometida con los descartados.
  8. Su denuncia muy clara del capitalismo y del dios dinero. Y también es muy importante en la situación actual, la denuncia de los muros y la llamada a construir puentes.
  9. Su relación con otros países, en especial el haber favorecido el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
  10. A nivel ecuménico, sus mensajes y sus celebraciones junto con los luteranos y con la Iglesia.
  11. Los dos encuentros con la organización de Movimientos Populares en Roma y en Bolivia, y su mensaje tan claro y decisivo.
  12. El Jubileo de la Misericordia y sus declaraciones en torno a los divorciados vueltos a casar, los gays, etc.

Pero además de luces, también encontramos algunas sombras:

  1. La principal sombra es la resistencia dentro de la curia vaticana encabezada por varios cardenales, entre ellos Muller, que es el Prefecto de la Fe (lo que antes fue la Inquisición), y otros cardenales que cuidan la ortodoxia estricta, el Derecho Canónico, el rito litúrgico estricto y todo lo que supondría un gran cambio en la Iglesia.
  2. Están también los miembros de la curia que se siente afectados por la revisión económica.
  3. La comisión que nombró el papa para la revisión de la curia no ha sido la más idónea ni dinámica, y la encabeza el cuestionado cardenal de Honduras (que apoyó el golpe de estado en dicho país).
  4. Se critica que no ha sido suficientemente fuerte su postura ante la pederastia en cuanto a medidas concretas.
  5. Una sombra muy importante es que muchos obispos y sacerdotes lo aplauden, pero no se mueven en la línea que él está impulsando.
  6. Hay más simpatía y acogida de su mensaje en la sociedad que en muchos ambientes de la Iglesia.
  7. Como tiene muchos frentes en donde quisiera un cambio, no puede estar en todos, y hay campos como el de la liturgia en que no ha hecho cambios significativos.
  8. Una sombra o inquietud importante es quién va a dar continuidad a su impulso renovador, y no vaya a pasar como con la involución que promovió Juan Pablo II en el proceso renovador que venía del Concilio Vaticano II.
  9. Y por último, como sombra o como duda, nos preguntamos qué se está haciendo en concreto en la Iglesia, en las parroquias y comunidades, en la línea de  lo que está impulsando el papa.

¿Qué pensamos de todo esto, qué consecuencias tiene y qué llamadas nos hacen esas luces y sombras para nuestra reflexión y para nuestro actuar?

papa Francisco

Imagen extraída de: Pixabay

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4 Comentarios

  1. Son ciertas las luces y también las sombras. que, evidentemente, no se refieren al Papa sino a quienes se resisten a él. Pero yo también veo una Iglesia que avanza muy en línea con el Papa. Están en las parroquias, en muchos sacerdotes que luchan titánicamente por ello, en movimientos cristianos, en muchos miembros de las congregaciones religiosas. Me parece ver más gente de oración (seglares también), más gestos evangélicos. Dejemos a los señores que controlan la prefectura de la Fe y creamos nosotros en la seguridad de que caerán sus muros como ocurrió en Jericó. ¡Ánimo a todos!.

  2. Como siempre, el maniqueísmo facilón. Me parece muy oportuno hacer un alto en el camino y reflexionar hacia dónde vamos con el Pontífice. Pero sin caer en maniqueísmo facilón. Dejemos, por una vez, de asociar el dicasterio de Muller a la inquisición. Hacerlo es mala fe. Sesgo. Dejemos de asociar el Derecho Canónico a normas rígidas. El derecho es compendio de teología. Si no se sabe, lo más prudente es callarse. O considerar rígida la liturgia. Porque caemos en mentira. Una excepción no anula la regla, un comportamiento no revela la conducta general.
    No soy tan optimista con el Pontificado. De hecho, estoy muy preocupado. En lo doctrinal he expuesto en esta web los fallos doctrinales en la Laudato Si y no digamos en la Amoris Laetitia, auténtico desastre doctrinal, como he razonado aquí en otras ocasiones.
    Lo doctrinal es el talón de Aquiles de Francisco. Su exaltación de Lutero es confusa. Su equiparación de confesiones es de aurora boreal, hija de aquel exabrupto suyo de que Dios no es católico.
    Lo doctrinal es preocupante. Porque, en un comienzo, creía yo que eran espontaneidades del Pontífice. Luego nos hemos enterado de que todo estaba “ensayado”, desde el quién soy … hasta el sacerdocio de la mujer.

    Lo doctrinal a veces abochorna.

    No creo que vivir en santa Marta suponga un comportamiento más humilde que el de Benedicto XVI y cuantos le precedieron en los departamentos pontificios.
    Por supuesto, que los valores positivos son dignos de encomio. Y no le regateo ninguno. Y pido a Dios que le asista y le bendiga

  3. Leyendo el comentario de D.José María Valderas pienso que es un hombre cultivado y religioso. Esta tarde salíamos mi mujer y yo de la celebración del Jueves Santo y contemplábamos la entrega de Jesús por nosotros. Creo que a Jesús lo quitaron de en medio no por ser un hombre «religioso» sino porque molestaba. Fue «humano», tan profundamente humano que se puso al lado de los más débiles de su tiempo, y eso los más poderosos no podían permitirlo. La huella que dejó en los primeros cristianos nos la reflejan los evangelios, que son un testimonio de fe de aquellas primeras comunidades. Si este Papa nos ha recordado algo es ese evangelio, que tiene el resultado de producir personas humanas, profundamente humanas, como Jesús, más que personas «religiosas» y/o especialistas en derecho canónico.
    Eso no está mal, al contrario, pero es «religión» que está bien en tanto/cuanto ayuda a la fe, a la vivencia del evangelio que es un don de Dios y nosotros sólo podemos pedirlo humilde y confiadamente. Por cierto, esto de la diferencia entre religión y fe como construcción humana y don de Dios respectivamente, lo tienen mucho más claro nuestros hermanos protestantes.
    Un cordial saludo y disculpe, D.José María si le parezco también “maniqueo”.

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