Alfons Calderón. [El Full Parroquial – Diócesis de Girona] Los medios de comunicación se han convertido en portavoces de noticias funestas. No hay día en que leamos la prensa o nos conectemos a la televisión, a Internet o a las redes sociales para seguir la actualidad y que no quedemos con la sensación de que casi todo va mal. Desgracias, atentados, accidentes, corrupción, juicios interminables, morbosidad, peleas físicas o verbales, contradicciones, sucesos escabrosos…, reacciones fuertes y normalmente de rechazo. ¿No es ciertamente excesivo? Eso existe, pero, ¿no exageramos un poco al enfatizar tanto en lo negativo y recrearnos en ello, informativamente hablando? Una mala noticia suele traer cola y dura semanas o tal vez meses. Y las buenas parecen huidizas: aparecen una sola vez y basta.

En cambio, hay muchas y excelentes, con efectos recurrentes; pero no se explican. A diario nacen niños, se hacen descubrimientos, se fundan asociaciones, se completan proyectos, se construyen infraestructuras, se inauguran actividades, se ofrece ayuda, se curan enfermos, se inician relaciones. Cada día sale el sol y mucha gente por doquier hace el bien. Si nos fijáramos más en buenas prácticas o ejemplos de superación, contribuiríamos a una actitud positiva y favorable ante la vida para crear círculos virtuosos.

La Buena Nueva pasa por la cruz, pero la supera y la transforma. Que nuestras buenas noticias sean reflejo de aquélla que da razón de nuestra fe.

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Imagen extraída de: Pixabay

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