Victor CodinaHace tiempo que en el seno del pueblo cristiano surgen voces muy críticas en torno a Navidad: orgía del consumo, compra frenética de regalos, comidas y bebidas, el gordinflón Papá Noel parece marginar al Niño Jesús, los villancicos se utilizan como propaganda comercial, el árbol suplanta al pesebre, las iluminaciones de las ciudades se convierten en marketing y atractivo turístico, hay un protagonismo de personas e instituciones en las obras benéficas de los días de Navidad… Navidad se ha transformado en la fiesta del solsticio…

Y todo ello como dentro una burbuja de bienestar, al margen de un mundo de violencia y pobreza, de refugiados y guerras, con el corazón anestesiado ante el sufrimiento ajeno.

La verdadera Navidad es diferente. Ha sucedido como lo que se cuenta de las hormigas, que para poder almacenar el trigo, le cortan su punto germinal. Occidente ha domesticado y pervertido la Navidad, le ha arrancado su nervio evangélico. Todo esto es cierto y hay que denunciarlo proféticamente. Este estilo burgués de Navidad es lo más opuesto a la primera Navidad. Hoy Jesús nace de nuevo en Alepo y Haití, en los campos de emigrantes y refugiados de Lesbos y Lampedusa, en las víctimas del atentado de Berlín, en los nuevos mártires cristianos de Egipto y Oriente medio.

Pero ¿y si a pesar de todo, la fiesta de Navidad  mantuviera encendida la misteriosa luz de Belén, porque las tinieblas nunca pueden llegar a vencer la luz? Que las familias se reúnan y muchas veces se reconcilien en Navidad, los regalos a los pequeños, especialmente a los niños pobres, las visitas a cárceles, hospitales y hogares de ancianos, los pesebres en los templos y las familias, la tregua, a veces, en las guerras… ¿no son una señal de que, a pesar de todo, la luz y el calor de la Navidad perduran todavía en medio del rescoldo de tantas cenizas? ¿De dónde  brota esta súbita bondad que nos inunda estos días el corazón y a veces los ojos? Sin duda esta bondad nace del pesebre de Belén, del Niño, de los pastores y los ángeles que cantan paz. Y recordamos también las viejas profecías bíblicas que anuncian un mundo nuevo, donde el lobo y el cordero pacerán juntos y un niño jugará con la serpiente. El espíritu de la Navidad nunca se extingue totalmente.

Porque Navidad no es solo un recuerdo del pasado sino el proyecto de Dios Padre sobre la humanidad, un sueño de filiación y de fraternidad, de concordia y de paz, de amor sobre todo a los últimos y marginados. De todos y de cada uno de nosotros depende que hagamos que cada día del año sea Navidad, que el grano de trigo evangélico no pierda su poder germinal y produzca fruto verdadero. Por esto, a pesar de todo y en medio de estas ambigüedades, ¡feliz Navidad, la de verdad!

Navidad

Imagen extraída de: Pixabay

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Jesuita. Estudió filosofía y teología en Sant Cugat, en Innsbruck y en Roma. Doctor en Teología, fue profesor de teología en Sant Cugat viviendo en L'Hospitalet y Terrassa. Desde 1982 hasta 2018 residió en Bolivia donde ha ejercido de profesor de teología en la Universidad Católica Bolivia de Cochabamba alternando con el trabajo pastoral en barrios populares Ha publicado con Cristianisme i Justícia L. Espinal, un catalán mártir de la justicia (Cuaderno nº 2, enero 1984), Acoger o rechazar el clamor del explotado (Cuaderno nº 23, abril 1988), Luis Espinal, gastar la vida por los otros (Cuaderno nº 64, marzo 1995).
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10 Comentarios

  1. Una visión de la Navidad muy acertada, que nos debe hacer reflexionar a los cristianos de cualquier parte de mundo.el espíritu de la Navidad es de entrega y generosidad con los demás, comenzando por los más próximos. No tenemos, generalmente, la capacidad de cambiar líos horrores que están ocurriendo en tantos sitios; pero si se vive ese espíritu navideño como el Niño-Dios quiere, muchos horrores actuales también irán dejando de serlo.

  2. Perfecta reflexión sr. Pedro, nada que añadir y todo, absolutamente todo que compartir.
    Feliz y Santa Navidad !!!

  3. Navidad es encuentro con el Dios encarnado en los otros, con el Dios que sale a nuestro encuentro en la calle y en nuestros lugares de trabajo. Dios con nosotros en medio de una humanidad que sufre.
    Feluz Navidad.

  4. Queridos hermanos, permìtanme una humilde opiniòn.
    La verdadera Navidad se celebra en la Santa Misa y comulgando con Jesùs, que nos regala su inocencia de niño para que le ayudemos a cambiar este frìo y egoìsta mundo, que no sabe que cumpleaños esta celebrando y que ha desalojado a Jesùs de su propia fiesta.
    Abramos nuestro corazòn para que Jesùs lo elija como pesebre y todo el año sea una muy bendecida Navidad!

  5. Navidad es similar en Los EEUU porque nosotros tambien recebimos mucho regalos y comer mucho comida de familia. La gente pondrán luz de colres diferente y pondrán un arbol en sus Salas con mucho decoracion.

  6. Navidad es similar en los estados unidos porque ambos celebraciones celebrar el nacimiento de jesus. Es similar porque nosostros comer comida con mi familia y abrir regalos. Nosostros jugar juegos porque is muy divertido. Por último, paso mucho tiempo con mi familia.

  7. Me ha hecho reflexionar este post la verdad que muy bueno, me gusta ver otros enfoques de como pueden disfrutar las fiestas otra gente, pero bueno ante todo. ¡¡Feliz navidad!!

  8. Para mí, si una familia celebra la Navidad y eso hace que algunas de las personas más abandonadas de la familia sientan un poco más de amor, aunque sea por unos pocos días, bienvenida sea

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