Cristianisme i Justícia. El 24 de mayo de 2015 el Papa Francisco firmaba su segunda encíclica, centrada en el cuidado de la casa común y en la defensa medioambiental del planeta: la Laudato si’. Ha pasado algo más de un año desde entonces y en el Blog de Cristianisme i Justícia hemos seguido apostando por esta idea buena, porque mantenemos la esperanza de que aún podamos llegar a tiempo. Por ello hemos seguido analizando la encíclica; hemos homenajeado la figura de Berta Cáceres cuya lucha y activismo en defensa de la naturaleza llevó hasta las últimas consecuencias; le hemos dado una vuelta de tuerca a la «cuestión social» para llevarla a una dimensión «eco-social» que conecte con el concepto de «ecología integral» utilizado por el papa Francisco en la encíclica; hemos abogado por otras formas de consumo, responsable y sostenible; y también analizamos algunas de las conclusiones que salieron de la Cumbre del Clima de París (COP21) que tuvo lugar en diciembre de 2015.Este seguirá siendo uno de nuestros temas claves de reflexión que se concreta también en nuestro Grupo de trabajo de ética y sostenibilidad. Mientras generamos nuevos contenidos, aquí tenéis esta recopilación de artículos publicados durante el curso 2015-16:

ecología

Imagen extraída de: Pixabay

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5 Comentarios

  1. M’agradria saber si existeix alguan xarxa d’organitzacions cristianes que hagin impulsat el seu procés de conversió ecològica a resultes de l’encíclica Laudato si.

  2. […] El cooperativismo con esta economía social, de comunión solidaria y del bien común, posibilita que la empresa, el trabajo o cualquier actividad económica sea entendida y establecida como comunidad humana. Con unas relaciones personales y de alteridad en la solidaridad, humanizadoras y fraternas. Todo ello da lugar a una auténtica ética de la empresa, a una verdadera responsabilidad social corporativa. Este humanismo ético, solidario, espiritual e integral, como nos transmite la DSI o (de forma similar) el personalismo comunitario y el pensamiento latinoamericano, nos presenta unos valores y principios que son claves para una economía ética. Como es el destino universal de los bienes, derecho primero, que tiene la prioridad sobre la propiedad que es un derecho secundario y que sólo es legítima, moral si asegura esta justa distribución de los bienes (LS 93).  l derecho a la propiedad sólo es aceptable y ético si cumple con este carácter social, inherente a toda propiedad, en la socialización, equidad y destino común de los bienes para toda la humanidad. De lo contrario, es legítimo, necesario y moral toda expropiación, que tenga esta finalidad del reparto justo de los bienes para los pobres de la tierra. A los empobrecidos del mundo se le impide el derecho de posesión de bienes y de propiedad que, en justicia, hay que restituirles con la clave del cuidado de la vida de las personas, de los pobres y de esa casa común que es el planeta. […]

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