Jaume Flaquer. Después de varios años de quinielas, y de no pocas presiones para influir en la decisión del Vaticano, por fin conocemos el nombre del nuevo obispo de Barcelona: Monseñor Omella (1946). La primera actitud de un cristiano ha de ser la de la acogida del que será su obispo, máxime cuando ni él ha buscado este destino ni sabemos si le hace ilusión. Pero no podemos dejar de hacernos ciertos cuestionamientos sobre el modo como se continúan nombrando a los obispos.

Más allá del reconocimiento que puede suponer para un obispo de una diócesis pequeña, como la de Logroño, ser “ascendido” a una diócesis de la importancia de Barcelona, es bastante probable que le genere un cierto pánico. Algunos sectores se han mostrado muy críticos con el nombramiento de alguien de fuera de Catalunya, y la diócesis es compleja. El valenciano Ricard Maria Carles ya experimentó que no era suficiente ser un buen pastor en la pequeña diócesis de Tortosa para venir a Barcelona.

Juan José Omella será un buen obispo. Es cercano y está especialmente preocupado por los temas sociales: fue misionero en Zaire durante un año, y ahora es presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal y Consiliario de Manos Unidas. Hace un año, el Papa le nombraba miembro de la Congregación para los Obispos. Es, pues, un obispo cercano al Papa Francisco. La cercanía aun se estrecha más si nos fijamos en el lema de su escudo: “por la entrañable misericordia de nuestro Dios”. El lema del escudo del Papa también hace referencia a la misericordia y, además, ha decretado que la misericordia sea el punto de vista desde el que la Iglesia mire al mundo (¡y a los divorciados!) el año próximo.

“Huele a oveja” pero podemos preguntarnos si olerá también a las ovejas de aquí. Huele a las de ovejas de Barbastro puesto que reclamó tenazmente obras de arte depositadas en la vecina diócesis de Lleida, pero la gran cantidad de obispados que ha ocupado ya monseñor Omella debería cuestionarnos una serie de cosas. Fue primero nombrado obispo de Sasabe y auxiliar de Zaragoza (1996), después obispo de Barbastro (1999), después obispo de Calahorra La Calzada – Logroño (2004) y ahora de Barcelona (2015).

La primera pregunta a hacernos: ¿Qué eclesiología existe detrás del hecho de que los obispos vayan siendo movidos como piezas de sudoku por la geografía española? El obispo, al recibir el anillo episcopal, se le constituye “esposo de la Iglesia local”. Tiene gracia que cuando acabamos de ver tantos problemas en el Sínodo para acoger con misericordia a las parejas divorciadas vueltas a casar, no se vea como una incoherencia el hacer que un obispo celebre segundas, terceras y hasta cuartas nupcias con Iglesias distintas. Todo obispo, al ser trasladado, tendría que pedir perdón a su antigua diócesis por abandonarles.

La segunda pregunta es: ¿por qué no se progresa en la consulta a la propia diócesis sobre quién considera que debe ser su obispo? No dudo de que en un mundo globalizado la consulta debe ser mucho más amplia, pero, no podemos quedarnos tranquilos ante la distancia del ideal formulado por la Tradición en el que cada diócesis designaba a su obispo. En la antigüedad, el Papa san Celestino I dijo: “nadie sea dado como obispo a quienes no lo quieran”. Y el Papa san León: “El que ha de estar al frente de todos debe ser elegido por todos”. Aun más claro y preciso se pronunció el número 12 del Concilio de Basilea: “Cada Iglesia y cada colegio o comunidad se elijan su propio prelado”. Algo así solo sucede hoy en día en la elección del obispo de Roma, donde se creó la ficción jurídica de hacer a los cardenales miembros de dicha diócesis. ¿Por qué tanta facilidad de alejarnos de la Tradición en lo que toca a cuestiones del episcopado y tanta dificultad para otros temas que reclaman los cristianos de nuestro tiempo? ¿Por qué se continúa ordenando a obispos auxiliares o a nuncios con títulos de diócesis “fantasma” desaparecidas hace siglos? Es decir, a los nuncios y otros cargos de la curia romana se les nombra obispos pero como han de tener diócesis, se les asigna el nombre de una diócesis desaparecida (muchas de ellas del norte de Africa). Sabiendo que no hay cristianos ahí, el dicho obispo puede ejercer tranquilamente su tarea lejos de esas tierras.

Me consta que el Papa Francisco ha mandado trabajar a expertos en la reforma de estas ficciones jurídicas.

La tercera pregunta es más política: ¿por qué ninguno de los tres últimos nuevos obispos de Catalunya son catalanes? No tengo ninguna duda de que lo principal de un obispo es que sea bueno y no su origen, pero ¿qué le pasa al nuncio en España que no es capaz de encontrar buenos candidatos aquí? ¿Desde qué ojos y criterios mira la realidad? De nuevo, la excepción de buscar obispos de fuera (cuando no se encuentran dignos aquí) se ha convertido en costumbre, y no puede dejar de hacerse una lectura política cuando el ministro del interior afirma haber ido una veintena de veces al Vaticano. Ahora, se defenderá el ministro diciendo que el nuevo obispo habla catalán por ser de la Franja aragonesa cuando su partido aprobó en el parlamento aragonés que la lengua que se habla en esa zona no es el catalán sino el LAPAO. Lógicamente los sacerdotes de Barcelona no pueden dejar de sentir que desde “algún lugar” no se confía en ellos.

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Recomendamos la lectura del Papel 202 publicado en CJ el año 2010: Nombramiento de obispos.

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Jesuita. Responsable del Área Teológica de Cristianisme i Justícia i director adjunto del Centro. Director del Instituto de Teología Fundamental. Profesor en la Facultad de Teología de Catalunya. Licenciado en filosofia por la UB. Licenciado en Teología por el Centro Sèvres de París. Doctorado en Estudios Islámicos por el EPHE (Sorbona de París) con una tesis sobre el místico sufí Ibn ´Arabî. Colabora con Migra-Studium. Ha publicado con Cristianisme i Justícia «Fundamentalismo» (cuaderno 77, mayo 1997), «Vidas Itinerantes» (cuaderno 151, diciembre 2007), e «Islam, la media luna…creciente» (cuaderno 197, enero 2016).
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10 Comentarios

  1. Como somos mayoría lo queremos de Almería. La endogamia es mala. Lo saben los patrólogos, cuando estudian los textos de los obispos y pontífices de citas manoseadas. Rengo especial debilidad,por razones familiares, por las universidades inglesas de primera rango, aquellas que se cuentan entre las cien mejores del mundo: incorporan a muchos docentes e investigadores llegados de fuera. En Oxford, por ejemplo, coexisten científicos de todo el mundo. Incluso en el estudio de las relaciones entre ciencia y fe de la academia oxoniense encontramos profesores procedentes de otros puntos cardinales. Acontece, además, que lo catalán entendido en sentido restringido es minoritario en la iglesia de Cristo en Barcelona. No sólo entre los fieles. Evidentemente sólo un obispo que sea de la «ceba» entronizará a Pujol en la facultad de teología de Cataluña y lo propondrá como modelo de político cristiano. No me imagino yo a Don Marcelo haciendo ese paripé. Ni al cardenal Carles, que vino de la modesta Tortosa, pero había sido párroco de la más céntrica de la metropolitana Valencia. Es una pena que nos hayamos olvidado de san Paciano cuando le preguntaron por su origen. Se lo oí por vez primera a un obispo formado, patrólogo, discípulo del Padre Orbe. Ese sí que hubiera sido un buen arzobispo de Barcelona. Hubiera empezado por poner firme a la Facultad de Teología, donde se ha acunado durante decenios la disolución doctrinal hoy imperante. Se habló de promover a arzobispo a un decano del centro. Me imagino que no diría como otro más reciente que el criterio moral dimana de la voluntad del pueblo, entendiendo por pueblo lo que Flaquer da a entender como «catalán». Que Dios guíe a Omella y le proteja la Virgen de la Merced, dispensadora de misericordia desde el propio nombre..

  2. Bueno tampoco hay que ser tan dramático, los 4 últimos arzobispos de Madrid: de Castellón (Tarancón), Guipuzcoa (Suquía), Lugo (Rouco), y Cantabria (Osoro), cada uno de una comunidad distinta. Y nos aguantamos.

  3. Apreciado Polibio,
    ciertamente lo dicho aquí se puede decir de muchas diócesis españolas. Madrid, por supuesto. Y pienso también en diócesis pequeñas que las compadezco, porque a veces son simplemente trampolín para subir hacia otras diócesis mayores. Todo se puede comprender, ya que una diócesis grande requiere más experiencia. Y hay pocos san Ambrosios de Milán que pasen de la noche a la mañana de fiel a obispo, y que sean geniales.
    Pero lo que hago es invitar a reflexionar la eclesiología que todo esto supone.
    A Omella, le recibiré, yo al menos, con cariño y disponibilidad

  4. Apreciado José María. Gracias por tomarse el tiempo de comentar largamente. No soy catalanista así que no me interesa nada un obispo de la ceba. La endogamia ciertamente es mala. Pero si el Vaticano enviase solo obispos franceses a España, alguien lo encontraría anormal.
    Lo único que hago es recordar la doctrina tradicional. Los obispos han de ser en principio del lugar. Y toda la Iglesia local ha de velar por lo universal en comunión con los otros obispos.

  5. Jaume, si estamos en tiempos de evangelización, pensemos en Tito y Timoteo. Cuando le decía que la mayoría lo queremos de Almería no era mera referencia a aquella burda manipulación política, aplaudida por clérigos, del nombramiento de Don Marcelo. Es que el pueblo de Dios que elige a su obispo no es el clergat, ni Junts per el Sí, ni siquiera Unió, sino todos los fieles, incluidos los sudamericanos recién llegados, en especial éstos, que son los que asisten con mayor asiduidad a la recepción de la Palabra, la Eucaristía y la catequesis de sus hijos. Supongo, Jaume, que se habrá avergonzado como yo sentí sonrojo ajeno cuando el prior de Montserrart dijo aquella barbaridad: que el «poble de Deu ha estat cridat a votar el nou de novembre pel President Mas». Un poco más y pide el cardenalato para el sujeto de financias ocultas en paraísos fiscales segun´n sentencia judicial. Siendo tan plural la comunidad, hablar de obispos que conozcan la singularidad, que respete nuestra manera de ser y demás zarandajas en nuestro mundo global es bastardía política. Cuando estaba al frente de cierta publicación de divulgación científica, nunca leí esa memez intelectual. La capacidad mental es universal. Hasta James Watsson, codescubridor de la estrucgtura helicoidal de la molécula de ADN con Francis Crick, perdió su puesto en Spring Harbor por declarar que los negros eran menos inteligentes y el presidente de Harvard fue destituido por negar vigor matemático a las mujeres. ¿Obispos franceses para España? Bienvenido0s sean. De hecho España, Cataluña incluida por supuesto, se levantaron con la llegada francesa del Cister en la Edad Media, y la educación catalana subió el tono con la arribada de maristas expulsados de Francia (pienso en Figueras). Pero Omella, además, es aragonés, no extranjero que yo sepa. Con la de maños que hay, incluso en la parroquia donde asisto, que celebran incluso la misa de santa Agueda con sus gozos y músicas. No sé si a usted, Jaume, pero a mí produce vertgüenza que haya clérigos en estos andurriales que sigan cegados en su onfalocentrismo de aldea. Otro maño glorioso, nuestro único Nobel en ciencias, descubridor de la teoria de la neurona en la Calle Notariado de Barcelona, rehizo su testamento para suprimir del mismo el legado a la Universidad de la ciudad en los años –muy parecidos a éstos- previos a la guerra civil. Le pareció miserable esa conducta, él que había escrito a propósito de una España aletargada: A patria chica, alma grande.

  6. Apreciado José María,
    Por supuesto que son todos los fieles de una diócesis los que deben tener voz para elegir a su obispo, y no solo los «clergues». Y la pluralidad de orígenes de los fieles, no solo de américa latina sino de países de oriente que yo acompaño, deben irse reflejándose en la «coloración» del clero. De hecho ya va siendo una realidad por las nuevas vocaciones que hay en Catalunya. De la misma manera eso va siendo también una realidad en la política, incluso en la presidencia de la Generalitat. Recuerde hace unos años…
    Una sociedad abierta y no cerrada en su localismo es capaz de vivir eso de manera normal.
    La frase que usted cita del abad de Montserrat no la conocía. Me extraña. Públicamente solo se ha expresado sobre la no incompatibilidad con la fe cristiana una posible independencia catalana. Lo que él desee es libre de desearlo pero solo tiene valor individual como la de cualquier cristiano vote lo que vote. Pero en cualquier caso, si fuese cierta, estoy en contra de su contenido. De hecho me molesta toda politización de la religión, sea desde el nacionalismo catalán, sea desde el español: 13tv o la cope. El problema es que cada uno piensa que solo el otro hace política.

  7. Jaume benvolgut,

    El blog es suyo y ya he abusado de su generosidad. Permítame acotar, dada la gravedad de la cuestión, que la frase mostrenca en cuestión no es de Soler –quien por otro lado se pone por montera la doctrina iusnaturalista recogida por la Iglesia y aplicada por la Conferencia Episcopal Italiana y ratificada expressis verbis por Juan Pablo II a propósito de la inmoralidad objetiva de la secesión de comunidades secularmente cementadas (caso de la Padania) y no sometidas a colonización ni bajo la bota militar– sino del prior montserratino en misa conventual dominical. Como sospechaba que la iban a quitar del archivo sonoro –misa radiada– lo denuncié en una web religiosa del Principado. No duró ni un día la expresión «poble de Deu», que se quedó en poble. Sobre el aparejo del disparate la albarda de la mentira.

  8. Bueno, el tema de la independencia y de su moralidad o no, sería ya otro tema, al menos de otro post.
    saludos.

  9. Uffff….! les reflexions del senyor Valderas em deixen «estressada»…
    Trobo molt encertades les reflexions de Jaume Flaquer.
    Jo vaig fer un curs amb González Faus sobre com era, a l’antiga tradició de l’església, l’elecció de bisbes, i de com caldria tornar a aquesta tradició. No pot ser nomenar els bisbes «a dit» des de Roma. Hem de tornar enrera i poder manifestar, com es feia abans, la persona que creiem convenient per al servei de la nostra diòcesi, ja que som persones adultes i assistides per l’Esperit Sant.
    Veig que els canvis es fan esperar molt a l’Església…

  10. Gràcies per comentar Feli.
    l’ideal eclesiològic no sempre es pot portar a la pràctica sigui pels interessos de més enllà, les estretors de mires de més aquí o de discusions entre tots. Amb Omella, uns estan contents perquè no és català i altres perquè és proper i amb sensibilitat social.
    Més enllà del mètode, estic segur que estarem encantats sobretot si s’inspira en el Papa Francesc

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