Cristianisme i Justícia«Dormíamos, despertamos» era uno de los muchos lemas que desde el 15M se coreaban continuamente o se podían ver escritos en pancartas en algunas de las plazas que fueron tomadas por la ciudadanía hace 4 años. Durante este tiempo se ha dicho muchas veces que el 15M no sirvió para nada. Se tachó a sus integrantes de utópicos, se les acusó de falta de concreción en sus propuestas, de falta de organización política…, y tras el ciclo electoral del mismo 2011 en el que parecía que nada había cambiado, volvimos al viejo mundo de las mayorías absolutas, de unas instituciones que daban la espalda a la ciudadanía.

La cosa sin embargo, se iba cociendo por dentro. Y desde CJ hemos podido ser testigos de ello. Ya lo quisimos relatar durante aquellos días de mayo de 2011, haciéndonos presentes en las plazas y compartiendo el grito de indignación ante una crisis que estaba haciendo estragos y que nos imponía aquel mantra del ‘no hay alternativa’. Después quisimos dar a conocer pequeñas y grandes grietas que iban abriendo camino para dar paso a la esperanza de ese otro mundo posible que ya está en marcha. Incluso nos atrevimos a elaborar nuestra propia tesis, compartida con muchos otros: «no estamos viviendo una época de cambios sino un cambio de época» y lo dejamos por escrito en el cuaderno de Oscar Mateos y Jesús Sanz, Cambio de época. ¿Cambio de rumbo?.

La jornada electoral que vivimos ayer en el Estado español confirma de alguna manera estos pronósticos: las coordenadas que nos habían servido para entender nuestro mundo hasta ahora, han cambiado. Nuevas formaciones políticas se abren camino ante el muro del bipartidismo, nuevas formas basadas en la confluencia y el trabajo conjunto demuestran un gran rédito electoral, y la ciudadanía toma la palabra: lo certifica el aumento notable de participación en todas partes.

Con el cambio se perfilan nuevos proyectos municipales donde se habla de habitabilidad, de situar a las personas en el centro, de sostenibilidad, de poner en valor las tareas de cuidado, de tomar decisiones colectivas, de transparencia, de empoderamiento, de feminismos, de visibilización institucional…

Independientemente del resultado una cosa está clara, estamos explorando nuevas vías de democracia participativa, más cercana a la gente, y estamos diciendo no a una democracia secuestrada por los mercados. Lo que sucedió ayer pone de manifiesto que la democracia no es algo unívoco ni inmutable y que no es patrimonio de élites ni oligarquías. Se inicia pues un tiempo de gran esperanza y también de gran incertidumbre. ¿Estaremos a la altura para construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria? La oportunidad de hacer las cosas bien comienza ahora. Queda inaugurado el ‘cambio de época’.

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Imagen extraída de: Icaria

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3 Comentarios

  1. La verdad es que no quería apostillar nada –aunque no me gustan las palabras rimbombantes, es lo que tiene ser de ciencias con criba de filosofía analítica– al artículo de hoy. Hasta que he llegado a lo del «Estat Espanyol». Esa memez que enervaba a mi rector Estapé me ha hecho saltar de la silla. En efecto, Estapé –con todos sus defectos, como el de pertenecer a la «izquierda leal» en tiempos de su jefe López Rodó– tenía un sentido común por arrobas. Cierto día en que el Guti (Antonio Guitérrez Díaz, secretario general delos comunistas catalanes) coincidió con él en una tertulia, el economista le cortó en seco al médico pediatra: «Mire Guti, la próxima vez que repita lo de Estado Español me levanto y me voy. Las tonterías, las memeces y las necedades de ignorantes…las necesarias. ¿Entendido?» Ni que decir tiene que el Guti no volvió ese día con la idiotez ignara. También a Julián Marías le sacaba de sus casillas esa expresión…. falangista.

    Otro día, puesto que habrá otro día conociendo a CJ, expondré lo que observo como contradictorio y sectario en esa exposición sobre el cambio. Aunque desde ahora me gustaría que ese cambio no repercutiera en la convivencia, que mucho me temo.

  2. . “Dormíamos, despertamos” era uno de los muchos lemas que desde el 15M se coreaban continuamente o se podían ver escritos en pancartas en algunas de las plazas que fueron tomadas por la ciudadanía hace 4 años. Durante este tiempo se ha dicho muchas veces que el 15M no sirvió para nada

  3. Creo que este cambio expresa más una ansia de esperanza que de confrontación. Más de recuperación y empoderamiento social que de revancha o resarcimiento. Toda posible ruptura trae un elemento de temor, pero que este temor no nos haga perder de vista que nuestra sociedad ya está repercutida por una situación de crisis. Que mucha gente ya convive desde tiempo con la repercusión de las políticas que hemos tenido hasta el presente y que se traducen en precariedad económica, desempleo, difícil acceso a la vivienda, falta de medios para la educación que reciben sus hijos, incertidumbre en el acceso a los servicios de salud.

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