J. I. González Faus1.- Los Estados Unidos y las naciones europeas llevaron a Venezuela ante Jesús: “Maestro, este país ha sido sorprendido en flagrante adulterio democrático: ¿qué dices tú que debemos hacer?”. Jesús fingió no oírlos y escribía en la arena. Por fin, ante la insistencia amenazadora de sus interrogadores, levantó la vista y musitó: “el que de vosotros esté sin pecado que le tire la primera piedra”… (ver Jn 8,1ss).

2.- En 1956, la URSS invadió y atropelló canallescamente al pueblo húngaro que intentaba una revolución no grata a Moscú. Durante semanas se sucedieron manifestaciones y condenas en todos los países europeos. Karl Barth, catedrático en Basilea, el mayor teólogo del s. XX tildado a veces de excesivamente “verticalista”, rehusó sin embargo sumarse a esas protestas. La razón de esa negativa escandalosa, la había dado poco antes en un escrito sobre la Iglesia entre Oriente y Occidente: “lo que se ha emprendido en Rusia (aunque con manos sucias… y de forma que nos irrita) es, sin embargo, una idea constructiva: es la solución de un problema que también para nosotros es un problema serio y candente y que nosotros, con nuestras manos limpias, ni tan sólo hemos empezado a resolver: el problema social”.

Estos dos relatos, de diferente género literario, sugieren lo que voy a intentar decir.

3.- En 1954 EEUU se permitió deponer a Jacobo Ardenz presidente electo de Guatemala, por sus reformas sociales perjudiciales para la United Fruit Company, dejando al país en manos de dictaduras criminales protegidas hasta hoy por un cómplice silencio de opinión. En 1973 provocó la caída de Allende y la dictadura de Pinochet en Chile. En la década siguiente subvencionó ilegalmente y armó terroristas contra el gobierno de Nicaragua. En el 2009, según reconoció Hillary Clinton (en Decisiones difíciles), colaboró en el golpe de estado de Honduras que depuso al presidente electo Manuel Zelaya, y luego ha envuelto en manto de silencio la actual dictadura que ha sumido aquel país pobre en una mayor miseria. Durante décadas sostuvo la Escuela de las Américas para enseñar a torturar a militares argentinos, salvadoreños, uruguayos… Por razones de estrategia petrolífera mintió públicamente que Irak poseía “armas de destrucción masiva” (armas que sí posee EEUU) y se permitió invadir aquel país con la colaboración de algunos títeres, dejándolo sumido en un caos de horror y violencia del que tardará años en salir. Y cuando se ha encontrado con una oposición molesta (con el wikileaks de J. Assange[1], y las de denuncias de E. Snowden…) ha intentado encarcelar esa oposición para someterla a juicio, sin éxito de momento pero encerrando al primero en la embajada de Ecuador de Londres, y sin que la sagrada “libertad de expresión” fuera impedimento para ese modo de proceder. Finalmente, EEUU es quizá el país del mundo con mayores diferencias entre ricos y pobres, pese a que su Declaración de independencia proclamaba que “todos los hombres son creados iguales, dotados por su Creador de unos derechos inalienables”. Hoy se justifican esas diferencias escandalosas apelando al mérito de unos y al demérito de otros, cumpliendo así el sabio proverbio bíblico: “el rico ofende y encima se ufana; el pobre es ofendido y encima pide perdón” (Ben Sira 13,3).

Estoy seguro de que Obama tiene la mejor voluntad. Pero Obama no es toda la historia de EEUU. Por eso no puedo menos de preguntarme: ¿qué derecho tiene un país así para castigar a Venezuela?

4.- La UE no quiso reconocer sus raíces cristianas. Vale. Pero lo peor es que tampoco quiere reconocer sus raíces ilustradas, traicionando así lo mejor de sí misma, raptada por el Júpiter gringo, como en el mito antiguo. Arrastra un pecado que se llama África. Se sumó a la barbarie contra Irak, sumió a Libia en una situación desastrosa y sin salida. Ha intentado superar una crisis provocada por la avaricia, recetando “austeridad para los más pobres y beneficios para los más ricos” (otra vez cabe aquí la cita anterior del Ben Sira). Interceptó irrespetuosamente el vuelo Rusia-Bolivia del presidente Evo Morales obligándole a aterrizar en Austria, “por orden del Amo” según N. Chomsky, y por el temor de que Snowden viajara oculto en aquel avión. Y hoy mira hacia otra parte ante las muertes masivas en el Mediterráneo y el drama migratorio provocado en parte por ella misma. Todo por la idolatría del becerro de oro y en servicio de “un sistema que mata” (Francisco).

Sé que en Europa hay políticos de muy buena voluntad. Pero me pregunto quiénes somos para apedrear a la Venezuela adúltera.

5.- Venezuela soporta hoy la incompetencia y la mala educación de un presidente que sólo sabe argumentar con frases ideológicas y con insultos horteras. Chávez era otra cosa: aunque su lenguaje histriónico resultara cargante para un europeo, tenía formación y carisma, e hizo una serie de importantes reformas sociales que nosotros hemos preferido no mirar, y de las que sólo informaba Le Monde Diplomatique. Por eso imagino al Chávez enfermo en sus últimos días, con aquellos mismos temores que se cuentan de Felipe II moribundo, ante el hijo que iba a sucederle…

6.- Pero aquí no se trata de Venezuela sino de nuestra hipócrita reacción ante ella. Porque lo más incomprensible es que nunca se produjera una reacción semejante ante la Venezuela de Carlos Andrés Pérez y demás. EEUU se negó a extraditarlo cuando el gobierno venezolano lo reclamaba para juzgarlo por todos el dinero público derivado a sus cuentas secretas. ¿Quién de nosotros reclamó entonces castigos ante aquella democracia ahogada, ante la corrupción de los más ricos y la intervención del ejército, con 2000 desaparecidos durante el “caracazo”? Nadie: porque eran una corrupción y una antidemocracia en defensa del “sistema que mata”.

Por eso creo que habría que terminar parodiando otro precepto del Decálogo: ¡por favor!, “no tomar el santo nombre de la democracia en vano”. No hagamos de la sagrada palabra democracia un celofán con el que envolver los intereses de Mammôn.

***

[1] Que tenía un premio de Amnistía internacional por la denuncia de crímenes extrajudiciales en Kenia y la medalla de oro de la Sydney Peace Foundation,  recibida también por Mandela y el Dalai Lama.

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Imagen extraída de: Ya Venezuela

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Jesuita. Miembro del Área Teológica de Cristianisme i Justícia. Entre sus obras, cabe mencionar La Humanidad nueva. Ensayo de cristología (1975), Acceso a Jesús (1979), Proyecto de hermano. Visión creyente del hombre (1989) o Vicarios de Cristo: los pobres en la teología y espiritualidad cristianas (2004). Sus últimos libros son El rostro humano de Dios,  Otro mundo es posible… desde Jesús y El amor en tiempos de cólera… económica. Escribe habitualmente en el diario La Vanguardia. Autor de numerosos cuadernos de Cristianisme i Justícia.
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9 Comentarios

  1. És veritat, nosaltres no tenim dret a jutja a ningú, però per altre part ningú no ens pot negar el dret a pensa. Entenc que on s’ha mutilat, adulterat, manipulat una constitució on el drets fonamentals dels éssers humans no son respectats, francament no crec pas que a la llargue en pugui sortir res de bo

  2. Estoy muy poco de acuerdo con este análisis. Pero con lo que estoy más en desacuerdo es con el razonamiento de fondo que creo entender: Puesto que Europa (¿toda Europa es igual, igual Suecia que Reino Unido, por ejemplo?) no se comporta como debe no puede criticar comportamientos ajenos, en este caso de Venezuela. Paradójicamente es el mismo argumento que utiliza Rajoy contra el PSOe durante toda esta legislatura: Puesto que (según Rajoy) el PSOE dejó España hecha unos zorros, no puede dar lecciones sobre cómo gestionar el país ahora.

    No sé si es un argumento correcto o no. Lo que sí sé es que no es un argumento que construya, puesto que de principio, una parte se arroga la capacidad de decidir quién puede participar del debate ideológico. Antes de responder con «Y tú más» o con «Quién eres tú para dar lecciones» puede que fuera buena idea pensar si lo que dice el otro es cierto, o no.

  3. De acuerdo con el análisis de fondo de este muy buen artículo, no obstante, difiero con la definición que hace del presidente Maduro; me parece que es un político surgido plenamente del pueblo, no acostumbrado a utilizar la muchas veces falsa elocuencia de los discursos políticos sofisticados o sutiles, es una persona del pueblo, un ex chofer del metro en Caracas, propia y literalmente del vulgo (gente popular) y que justo por esa razón entiende y conecta con los venezolanos «de a pié». Sobre los insultos dichos por Maduro, es cierto, quizá deba moderarse, o quizá no, pero también es cierto que se queda corto ante el insulto o mejor dicho «pecado estructural» que los EEUU ha cometido en contra de los pueblos de América Latina. Por lo tanto, esos insultos son también parte característica de un pueblo representado por sí mismo, que habla su propio lenguaje a partir de lo que siente o le han hecho sentir… ¿qué hay violencia en ello? puede ser, pero de alguna manera hay que defenderse mediante la retórica, y esa es la retórica de un pueblo humillado, oprimido y esclavizado que hoy lucha por su liberación.

  4. Per tenir informació veraç, propera… anàlisi intel·ligent i neutral: Revista SIC, Centre Gumilla, Caracas, Venezuela.

  5. Soy admirador y seguidor de Gonzales Faus. Por eso mismo, me siento decepcionado y, fraternalmente, me gustaría expresar por qué: Creo que, en el intento de hacer comprender el problema de fondo, se pierde el rumbo. En mi humilde opinión, lo que aquí está en juego no es el que «nadie tiene derecho a tirar la primera piedra». Ciertamente, es así. Lo que está en juego es, un modelo (democracia) con mil defectos pero perfectible, al que se le opone otro modelo (dictadura) que para nada es la solución. Más de 50 años de fracaso del régimen Cubano que se traslada ahora (cubanos infiltrados por cientos) a Venezuela, y amenaza convertirse en una supuesta «solución» para nuestros pueblos. Por favor, no perdamos de vista lo esencial: para salir de Guatemala vamos a caer en Guatepeor!!. Es vergonzosa la complicidad de los presidentes de A.latina en la Cumbre pasada.

  6. Siguiendo el mismo razonamiento de González Faus, los jesuitas, antes de tirar la primera piedra, deberían hacerse perdonar sus innumerables pecados, aunque su cinismo les impida reconocerlos.

    Mas, a quienes presumimos de ser fieles seguidores de Jesucristo, siempre nos quedará apelar al juicio del Hacedor: «No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará» (Gal 6: 7-8).

    Pueden tomar nota González Faus y los muchos jesuitas que estás en las puertas de rendir cuentas ante el Padre.

  7. Me identifico con la denuncia de González Faus S. J., que considero basada en el amor al prójimo y en la defensa de los derechos humanos para todos, basándose en el Evangelio. Compatir esas denuncias para mí nos hacen más cristianos.

    De la misma forma que nadie ataca a Alá como el que le atribuye el deseo de apresar y violar a niñas de su propia religión, así el Dios cristiano, si efectivamente fuera como lo conciben algunos opinantes anteriores, por ej. Johnny-Gin, sería infinitamente mezquino.

    Con la calidad moral de algunos la Humanidad sería más feliz.

  8. Comparto en lineas generales el contenido artículo del padre Faus S.J.
    Con el siguiente comentario. No hay pecados mas graves que la CORRUPCIÓN Y EL FRAUDE FISCAL, en ambos se roba al pueblo, a los mas pobres.
    Como cristiano no hay que odiar al corrupto ni al defraudador, así como no se odia al pecador sino al pecado.
    En Venezuela la corrupción existe, ver las cuentas en Andorra, y en el al país, mas rico de Sudamérica, falta des de papel higiénico, hasta la comida. La última vuelta al » tornillo», es racionar la energía, en el mayor productor petróleo de centroamérica.

    AMEN.

  9. La situación de la gente en Venezuela se sigue agravando, y la corrupción vuela por los aires. El país está saqueado y en la ruina. Sin entrar en partidismos ni ideologías, los que más sufren son los más pobres, que quedan además profundamente desilusionados.

    Respondí largamente a esta nota en un texto más largo sobre las víctimas venezolanas: Jesús y la venezolana que llora.

    Decía, «las víctimas del evangelio son primeramente las personas concretas, no los gobiernos. Así como el título de Vicario de Cristo sólo se puede usar si se reconoce primeramente en los pobres, así poner a un gobierno como víctima sólo es posible después de haber dicho claramente cuales son las víctimas primeras. Así como había que denunciar a las víctimas del Caracazo, había que denunciar que estudiantes acampando sean acusados de rebelión y conspiración para delinquir y acaben en la cárcel, habría que denunciar el acoso a la alteridad política, a la existencia del otro, al punto de ser considerados escoria por pensar distinto. Incompetencia y mala educación son palabras leves, que además no atañen a la realidad de las víctimas concretas.»

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