Sixto Garganté: "Una sociedad justa solo es aquella de la que forman parte todos los ciudadanos y ciudadanas"

Sixto Garganté: “Una sociedad justa solo es aquella de la que forman parte todos los ciudadanos y ciudadanas”

Cristianisme i Justícia / Justícia i Pau. El próximo lunes 2 de marzo tendrá lugar una nueva sesión del ciclo de conferencias Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans) en la que se abordará el tema: «La creciente precariedad laboral y el derecho a un trabajo digno». En esta ocasión contaremos con la presencia de Xavier Gibert,  secretario general de Empresa y Ocupación (Generalitat de Catalunya), Lluís Franco, presidente del Consell Econòmic i Social de Catalunya y Sixto Garganté, profesor de derecho del trabajo de la UPF y miembro de la comisión promotora de la ILP Renta Garantizada Ciutadana.

Las elevadas tasas de paro, el contexto económico y las reformas laborales impulsadas por el gobierno estatal favorecen la creación de puestos de trabajo cada vez más precarios. Ahora bien, el trabajo no debe ser un derecho a cualquier precio, sino que hay que garantizar un salario y unas condiciones dignas, que permitan la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. ¿Es posible un trabajo digno hoy para todos? ¿Qué políticas y cambios socioeconómicos serían necesarios? Sobre estos y otros temas hemos tenido la oportunidad de charlar con Sixto Garganté que nos ha ofrecido un pequeño anticipo de la sesión del lunes.

– ¿Se puede garantizar el “pleno empleo” en condiciones dignas tras las sucesivas reformas laborales o habría que ir transformando la idea del trabajo para adaptarla al nuevo escenario?

Es una obligación de los poderes públicos garantizar trabajo digno, y las reformas laborales han ido en sentido contrario por el que han sacrificado las personas en el altar de los bancos. Precarización en cuanto al contrato y al salario. No pienso en que la idea de trabajo se tenga que adaptar al nuevo escenario, que más que nuevo es muy viejo. El trabajo es, ha sido y seguirá siendo un derecho, un medio para vivir y forma de relacionarse socialmente; en definitiva pienso que es un valor. Lo que debe cambiar es la perspectiva neoliberal de ver el trabajo, y también debe cambiar el “nuevo” escenario.

– En todo caso, ¿qué políticas y cambios socioeconómicos serían necesarios?

Las políticas recomendadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su programa de trabajo decente. La riqueza de un país está subordinada al interés general, en la construcción de un país socialmente justo.

– ¿El “precariado” de nuestra sociedad postindustrial podría considerarse la evolución del proletariado de la sociedad industrial? ¿Podemos hablar de una nueva clasificación de clases sociales?

Que haya un cambio importante en las condiciones de trabajo y de vida de los “nuevos” trabajadores no me lleva a pensar que se tenga que hacer una nueva clasificación; me parecen sugerentes los análisis de Guy Standing sobre el precariado, pero no creo que se derive la necesidad de pensar o hacer una nueva clasificación social. Más bien pienso que hay que pensar en todos, y no sólo en el “proletariado” clásico, para que si se hace así está reduciendo muchísimo el campo de actuación.

El nuevo precariado, sin seguridad, no continuidad, ni control sobre el tiempo, ni sobre el salario, y sin perspectivas “profesionales”, etc., es imprescindible para entender el mundo de trabajo hoy, y no se puede hacer nada que no tenga en cuenta esta realidad, pero son los trabajadores de hoy, como lo fueron los del siglo XIX, que trabajaban aún en peores condiciones.

– ¿Es viable la implementación de una Renta Garantizada Ciudadana? ¿Por qué es necesaria?

La Renta Garantizada de ciudadanía es un derecho y es una necesidad; una sociedad justa y democrática solo es aquella de la que forman parte todos los ciudadanos y ciudadanas, y en la que tienen esta condición.

La condición de ciudadanos es que tengas derechos y obligaciones. Una sociedad en que entre el 20% y el 30% de los ciudadanos están excluidos no es una sociedad ni libre, ni justa, ni democrática. La RGC es necesaria para que la sociedad sea justa y democrática.

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Imagen extraída de: CCOO

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