Armas contra el Estado Islámico: ¿solución o incremento del problema?

Armas contra el Estado Islámico: ¿solución o incremento del problema?

Voces. Jordi Armadans. [Malgrat tot] 14 de diciembre de 2012: Adam Lanza, un joven de 20 años, entra en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut) y, armado con dos pistolas y un rifle, abre fuego de forma brutal y finalmente se suicida. Aparte de él, veintisiete personas mueren, veinte de las cuales niños de 6 y 7 años.

Incluso la sociedad norteamericana, acostumbrada a matanzas de este tipo, quedó muy impactada. Por primera vez se generó un cierto clamor social para la regulación del acceso a las armas. El propio presidente Obama exigió traducir “las palabras en acciones”.

Una semana más tarde de la tragedia, Wayne Lapierre, vicepresidente de la poderosísima Asociación Nacional del Rifle (NRA), manifestó en una rueda de prensa que si los profesores hubieran tenido un arma hubieran podido repeler el ataque. Es decir, la solución no pasaría por cambiar el problema (reducir el acceso y tenencia de armas) sino por incrementarlo: poniendo más armas.

Son palabras que escandalizaron a mucha gente, no sólo en Europa (donde la percepción sobre las armas es muy diferente a la estadounidense) sino también en Estados Unidos.

Pero no sé si en otros ámbitos no acabamos actuando como reclamaba Wayne Lapierre…

La irrupción con fuerza del grupo yihadista Estado Islámico (EI), independizado de Al Qaeda y, de hecho, superándolo en terror y deshumanización, es un hecho de extrema gravedad. Su acción sobre el terreno, la capacidad de reclutar nuevos combatientes y los vacíos de poder en muchos estados, hacen temer lo peor.

Habría que preguntarse, sin embargo, si algunas de las soluciones que se proponen son adecuadas o, tarde o temprano, pueden acabar incrementando el problema. Ante la dificultad de intervenir directamente y teniendo bien presente el recuerdo de los fracasos de las intervenciones en Irak, Afganistán y Libia, varios países han optado por el envío de armas a algunos de los actores armados (kurdos, iraquíes y grupos de oposición sirios) que combaten el EI.

Dejemos de lado que todos estos actores tienen historiales no limpios de vulneraciones de derechos humanos (aún más si en esta coalición anti-EI se incluye el régimen de Bashar Al-Asad). Pero, ¿seguro que es una solución? Quizá olvidemos que, en parte, la presencia de EI y su fuerza sobre el terreno se debe a las muchas armas que se han ido enviando a varios lugares, también supuestamente como solución a otros problemas y conflictos.

Recordemos Libia: una vez “rehabilitado”, varios países, muchos de ellos europeos, no tuvieron ningún reparo en vender armas al coronel Gadafi. Al cabo de poco, no obstante, Occidente y varios países árabes pasaron a combatir el dictador y, de hecho, durante la crisis de 2011, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, a pesar del embargo vigente, enviaron armas a las diversas facciones de la oposición.

Buena parte del arsenal del régimen libio y de las armas que se hicieron llegar a la oposición, terminaron circulando hacia otros sitios y lugares: por ejemplo, Mali (donde hizo “falta” una intervención de Francia) y Siria.

En cuanto a Siria, durante casi tres años Rusia, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Irán y Estados Unidos, han estado vendiendo armas o bien facilitando su entrada, unos con destino al régimen sirio, y los otros a las diversas facciones armadas opositoras.

Pues bien, una parte de estos envíos de armas a Libia, Siria, Irak, etc. terminaron finalmente en manos del EI. Armas con las que han podido avanzar sobre el terreno y cometer todo tipo de atrocidades. Con toda esta experiencia, ¿seguro que enviar más armas a la zona es una buena solución?

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Imagen extraída de: Malgrat tot

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