Jaume BoteyMuy querido Chalo, amigo y maestro.

Ya te dije que a través de un amigo común recibí tu escrito “Tras la diada” y te dije también que, viniendo de ti, me quedé con deseos de escribir un comentario. No sé si sabré hacerlo o encontrar las palabras adecuadas porque en este tema, como dices, palabras y sentimientos andan muy a la par. Por otra parte en esto está prácticamente todo dicho.

Comienzas tu escrito haciendo referencia a tu edad. Me alegra empezar aludiendo también a la mía porque queda claro que en nuestro largo currículum la prioridad ha sido atender el sufrimiento de las víctimas, no otros objetivos. Resaltando además que no ha sido por razones ideológicas o políticas sino específicamente por razones evangélicas y éticas. Esto, inevitablemente, nos ha situado en el espacio de la izquierda social.

Desde esta perspectiva como punto de partida quisiera hacer algunas consideraciones muy generales.

1. Intento de regreso a la racionalidad y a la ética

Como no puede ser de otra manera comparto tus consideraciones sobre la actual tergiversación moral de las actitudes. Éste es el núcleo central del tema y al que creo que deberíamos poner más atención. Para deshacer el nudo en el que estamos sería necesario insistir en la vigencia de principios tan elementales como la perversidad de la mentira institucionalizada, el necesario respeto a los individuos y a los colectivos, el rechazo de cualquier expresión, forma o actitudes de menosprecio o humillación o la defensa de la libertad de expresión.

Sabemos que una parte de la exacerbación actual se debe a la controvertida sentencia de 2010 del Estatuto aprobado por las Cortes después del agotador trámite de recortes y contrapropuestas. Salió por fin un Estatuto recortado. Pero el PP impuso nuevas enmiendas para recortarlo más. Todos recordamos la imagen de un Rajoy recogiendo firmas en una demagógica campaña contra un texto del que, paradójicamente, el propio PP propuso en otras comunidades párrafos idénticos a los impugnados en Catalunya. Aquella campaña tuvo réditos electorales de partido, pero el precio ha sido el laberinto actual.

En julio de 2010, poco después de la manifestación contra la sentencia, escribí un artículo que titulé “Jugar con fuego” opinando que aquello había sido la expresión de un corrimiento de tierras profundo, que era un punto de inflexión, que se habían tocado sentimientos latentes desde siglos y que habían explotado con una fuerza difícil de controlar. Dos años después, a raíz de la diada del 2012, volví con otro “Jugar con fuego-2”. Porque a lo largo de aquellos dos años, constatamos una incomprensible actitud de los dos partidos mayoritarios que, en lugar de pacificar, hicieron una aplicación todavía más restrictiva del texto recortado. Baste citar el incumplimiento de lo pactado con la deuda o los recursos contra el uso del catalán. Era una grave irresponsabilidad histórica. En Catalunya se alimentaba el sentimiento de vejación y en el conjunto de España se atizaba el anticatalanismo con el estereotipo de la Catalunya insolidaria. Por otra parte, mientras la prensa propagaba calumnias sobre la persecución del castellano en Catalunya, la izquierda callaba. La misma izquierda que admira el resurgir de las identidades mayas o quechuas, considera trasnochados y de derechas nuestros nacionalismos históricos, y calla ante el resurgimiento del nacionalismo españolista.

El PP, y quienes le acompañan, han jugado con fuego. No es propio de gobernantes menospreciar de manera tan ostensible y continua los sentimientos de un colectivo significativo de sus gobernados. Era previsible el efecto boomerang. Por razones éticas y políticas el PP debe rectificar. Pero lo tiene muy difícil porque durante años ha sembrado veneno e incomprensión, que a su vez ha servido de pretexto para que desde aquí se atizara también el fuego. Han conseguido lo que el franquismo no consiguió en décadas: la opción independentista se ha abierto paso por primera vez en el espacio central de la política catalana.

En este juego de provocaciones y despropósitos hay que atribuir una grave responsabilidad a la jerarquía católica. Al final del franquismo y durante la transición ésta cumplió la función de integración en un sentido general del término. Pero se acabó pronto. Desde entonces los aires en la CEE son los mismos del PP: baste recordar los continuos insultos de la COPE contra Catalunya, el descubrimiento de “la unidad de España como un bien moral”, la presencia de los obispos en las manifestaciones “por la unidad de España” o haber asumido como propio uno de los eslóganes más perversos del PP de no comprar productos catalanes con ocasión de la visita del papa.

Quienes durante años hemos trabajado bajo la lógica del diálogo hemos fracasado. De golpe nos vimos superados por la lógica de la confrontación.

En Catalunya han sido las familias, las entidades y una sociedad civil organizada y amable que con las reiteradas manifestaciones han dicho un “Ya basta” de mucho calado, probablemente irreversible y como punto de no retorno. El proverbial sentido pactista del catalanismo político desde el siglo XIX llegó hasta aquí. Cerraron la puerta. Nadie puede decir que no se ha intentado. Es cierto que esto habrá permitido a CiU establecer una cortina de humo para ocultar los desastrosos efectos sociales de su política económica neoliberal, incluso de la corrupción. Pero se equivocan quienes leen lo ocurrido en estos años con el tema identitario como algo pasajero. El clamor viene de muy adentro.

Y en este contexto surge el derecho a la libertad de expresión como un elemental principio ético. Ciertamente no quiero vivir en un país que manipule los medios de comunicación o que estigmatice a Raimon, pero tampoco en uno que impida una consulta.

2. El sentimiento de identidad es eso, un sentimiento

La vivencia de la propia identidad como algo importante es cuestión de sentimiento, se puede vivir o no, pero no es posible “explicar” o razonar porqué. Como la fe, se tiene o no se tiene, ahí la “razón” tiene poco que decir. Las grandes opciones no son “demostrables” ni “rebatibles”, ni hay posible juicio acerca de la vivencia del otro. Por eso el tan reiterado y verdadero “no nos entienden”, porque depende de sentimientos y de su nivel de intensidad.

La gestión de los sentimientos, tanto individuales como colectivos, por la importancia que tienen en la vida personal y social, requiere mucha delicadeza. Por desgracia históricamente la izquierda a la que pertenecemos lo ha hecho muy mal y dejó este campo libre para la derecha. Una interpretación exclusivamente racional y economicista de la sociedad nunca consideró que también los sentimientos pudieran ser motor de transformación, y en concreto que tanto el «hecho nacional» o la «conciencia de identidad», como la fe, pudieran suponer una fuerza de transformación hacia una sociedad más justa y libre. Se alimentaron falsos dilemas, como la incompatibilidad entre sentimiento de identidad y sentimiento de clase atribuyendo el sentimiento de identidad sólo a la burguesía o la oposición entre internacionalismo y sentimiento de arraigo e identidad con lo local como si fueran contradictorios.

La reiterada identificación de nuestros amigos de izquierda entre nacionalismo y burguesía es de una simplicidad exasperante, que además contradice la historia. Hay nacionalismos excluyentes y fanáticos como hay socialismos excluyentes y fanáticos, pero también hay procesos identitarios liberadores (como los de los colectivos indígenas de América Latina), así como hay socialismos liberadores.

Este debate, tan ideologizado, corre el riesgo de manipular la vida de los movimientos de emancipación, de situarlos cómodamente en unas categorías políticas preestablecidas y construir fáciles estereotipos acerca de personas o colectivos. Pero la realidad es muy compleja y ni en la defensa de la lengua todo es burguesía ni todo movimiento social transformador puede reducirse a expresión de clase.

3. Desde la historia y la antropología

Ciertamente los sentimientos de identidad acostumbran a tener su origen en experiencias traumáticas. Con ello se corre el riesgo de forzar interpretaciones históricas y la creación de mitos. También esto ocurre en Catalunya a raíz del 1714. Efectivamente la caída de Barcelona fue el punto final de una guerra europea. Pero la vejación de Cataluña no fueron tanto los muertos o la venganza inmediatamente posterior, sino el modelo centralista que se impuso con el Decreto de Nueva Planta de 1716, que hizo desaparecer de un plumazo las instituciones históricas de la corona de Aragón, Generalitat, Parlament, derecho catalán, cultura, universidad, prohibición de la lengua, ordenación del territorio.

Sin embargo a lo largo del XIX, de aquellas cenizas surgió lentamente un catalanismo popular de base que se expresaba en formas muy precarias y próximas al asociacionismo obrero. Era la expresión de que aquello que había sido prohibido no quería morir. La antropología y la psicología colectiva deberían ayudarnos a entender porqué ocurrió… Pero no es posible entender el alma del nacionalismo catalán de hoy sin tener presente aquel fenómeno.

Fenómeno que hoy continúa en una densa red de miles de entidades, que se puede «describir» desde la sociología o la antropología, pero no «explicar» desde la razón. Se trata de un movimiento muy vivo en torno al folclore y la cultura popular, de excursionismo y escultismo, corales y orfeones, grupos sardanistas, grallers, castellers, gigantes, del movimiento ateneísta y de centros de estudio, los grupos de defensa del territorio, de movimientos de renovación pedagógica, de fenómenos como el de la «nova cançó», de artistas, de científicos, de parroquias y acción social. Movimiento capilar, interclasista e intercultural, netamente catalanista, pero que mantiene una vida autónoma respecto de los partidos y que vive al margen de los cenáculos políticos donde se habla de nacionalismo.

Este enorme patrimonio popular ha sido el potencial del pueblo catalán en su combate para mantener la identidad a lo largo de los siglos XIX y XX. Dio cohesión a la lucha antifranquista y hoy tiene conciencia de que si el franquismo no lo pudo disolver o descomponer tampoco lo conseguirán ahora. Muchas de las consideraciones sobre lo que hoy pasa en Cataluña, tanto de la derecha centralista como de la izquierda, no tienen presente esta riqueza, viven de una visión super-estructural de la realidad, a partir de análisis económicos o de estrategia política, de la lectura de los programas de los partidos o de consideraciones acerca de resultados electorales.

4. La dinámica popular, fuera del control de los partidos

El verdadero protagonista de lo que ocurre es la fuerza social. Se trata de una dinámica que, como otros movimientos de masas recientes de carácter político, como Procés Constituent, Guanyem o Podemos, son fruto de la indignación, representan una oportunidad de ruptura con el agotado régimen del 1978 y están fuera del control de los partidos.

Mas supo captar el cambio de humor de la opinión pública y se puso al frente, como todo político que se precia debe hacer. Como ha hecho ERC, que además sabe que el viento le sopla a favor. Ambos son rehenes de la calle. Mas no es rehén de ERC. Si escogió y sigue escogiendo a ERC, es fruto de una opción. Al PSC se le ha ofrecido y lo ha rechazado.

Previsiblemente la tensión aumente y nos encontremos ante un escenario de ruptura. La vía del acuerdo se intentó con el estatuto y, ante el fracaso, el resultado ha sido la petición de separación. Para acertar en el camino del diálogo será necesaria una ingente labor pedagógica y escuchar más la voz de la gente que las declaraciones de los partidos. 

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Fotografía de Bernat Joval

9 Comentarios

  1. Me gusta está reflexión, es sensata i historica pulida, nada que decir,pero si ,apuntar sin animo de desanimar a nadie que nadie que no sea catalan va ha entender nuestro sentimiento de raices y de amor a la tierra donde se ha nacido.Sin embargo como creyentes tenemos algo que los detractores no tienen, y es la oración,si creemos en ella pediremos al Señor de todos los pueblos,que nos de Sabiduria para no caer en provocaciones y perseverancia para seguir luchando por nuestro derechos cómo ciudadanos de un extraordinario país llamado Catalunya.
    En casa salimos a las manifestaciones pero después oramos diciendo:Señor todo será segun tú voluntad, lo creemos asi y Dios nos dara como país lo que necesitemos sin dudarlo y a su tiempo porque estamos convencidos que deseamos un mejor país no solo para nosotros sino también para todos aquellos que amen y respeten una tierra que siempre ha cobijado a todos los que han venido a buscar su pan aquí ,como ocurrio después de la cruel guerra civil.
    El ser humano es desagradecido y olvidadizo,no lo perdamos de vista,así que sigamos viviendo con esperanza,después de todo nuestra verdadera ciudadania está en los cielos,donde no hay banderas.AMEN

  2. No entiendo cómo se puede compatibilizar nacionalismo y cristianismo.

    Un cristiano no puede prestarse a este proceso diabólico de los dirigentes políticos ( de todos) que se justifica en un «sentimiento de pertenencia» y del que Jesús Cristo enseñó y demostró era una de las armas del Adversario para sembrar la separatividad, el conflicto y el odio.

    Como cristiano catalán al único movimiento de liberación e independencia al que me uniría junto a mis hermanos del resto de la nación, sería un frente común para denunciar y desactivar la ideologización, el sectarismo, el fanatismo, el dualismo del «nosotros contra ellos», el embrutecimiento, la vulgarización, la corrupción, el materialismo, el hedonismo, el relativismo, …, que nos mantienen a todos bajo el yugo del Adversario, del Anticristo.

    Lo que percibo es que se desea la independencia de Catalunya, no para dar un ejemplo de impecabilidad al mundo, sino para vivir mejor a costa de no compartir con los demás

    Si es así, no se engañen, por favor, dejen de mezclar este proceso con Cristo.

  3. Sr Botey, la seva reflexió és la més profunda que he llegit sobre el moment present a Catalunya. Impressionant. A més a més arrela la reflexió a la història, que «és el que ens han amagat».
    El veritable nacionalisme no és excloent. Diu un amic meu que si Casaldàliga ha esdevingut tan universal és, potser, perquè té tan arrelada la seva pertinença al seu poble, al seu país (Jo continuo sent un fill de Cal Lleter, de Balsareny, a la riba del Llobregat…)
    Tan de bo Catalunya encerti el camí per a esdevenir una nació que, com diu l’amable Sra Pepita «de pan a todos los que vengan a cobijarse» i que mai, mai, posi «tanques amb punxes» per a rebre els immigrants…, vull que els rebi amb una abraçada!
    Feli

  4. Pero por favor, ¿Qué tienen que ver las luchas por la liberación de los pueblos oprimidos versus naciones oprimidas con los nacionalismos catalán o vasco? Los nacionalismos catalán y vasco, como el resto de los que hay en Europa y en tantos otros lugares, son puramente excluyentes, reaccionarios, etnocéntricos, egoistas, insolidarios, xenófobos y, por tanto, aldeanistas en el peor sentido de la palabra. ¿Cómo podemos luchar por los derechos de los inmigrantes a la vez que reclamamos que haya más fronteras? Eso no tiene nada de progresista ni mucho menos de cristiano. Jesús rechazaba el nacionalismo excluyente de los judíos, su pueblo. Los «sentimientos identitarios» son inducidos por intereses políticos y económicos muy egoistas.

    Yo reclamo el derecho a decidir: El derecho a que se nos consulte a todos los españoles qué nos parece que en Cataluña mucha gente de las regiones del resto de España que está trabajando allí pase a convertirse en extranjera, que nos pongan barreras por no saber catalán o vasco, que todo el dinero que aporta Cataluña a las regiones más pobres deje de aportarlo (regiones que también aportaron mucha mano de obra a la industria catalana, mano de obra empleada en lo que no querían hacer los catalanes nativos) y que a los vascos y navarros les estemos pagando impuestos mientras que ellos no pagan impuestos al resto de España por sus conciertos especiales, que son privilegios que se ganaron, al igual que tantos otros, por las presiones que les permite realizar el hecho de ser regiones ricas.

    Lo siento pero no acabo yo de solidarizarme con el «derecho a decidir» de los pobres catalanes y los pobres vascos. No acabo yo de ver ninguna justicia social ni caridad en nada de eso

  5. Aquest és el bloc de Cristianisme i Justícia. Com a cristià el que m’interessa és la implantació del Regne de Déu, de l’amor i el compromís amb els pobres, els últim, els febles. El meu objectiu com a cristià no és la unitat d’Espanya ni la independència de Catalunya. Com a cristians penso que ni una cosa ni l’altra ens hauria de guiar. I com a persona que com a valor suprem té la justícia, com a persona d’esquerra , i d’esquerra d’arrel comunista, internacionalista, penso que el que cal es ensorrar fronteres, no crear-ne de noves.
    A partir d’aquí, voldria destacar alguns aspectes de la carta d’en Jaume Botey, professor meu fa ja 30 anys a l’escola de mestres de Bellaterra. Potser una de les afirmacions mes tristes de la carta és la següent:

    “Quienes durante años hemos trabajado bajo la lógica del diálogo hemos fracasado. De golpe nos vimos superados por la lógica de la confrontación.”

    I aquesta lògica de la confrontació pot conduir a confirmar els temors d’en Jose L. González Faus quan diu al seu article “ Tras la Diada “:

    “En una situación así, con gente ciegamente decidida a sacar urnas y votar, y con las fuerzas del orden obligadas e impedirlo, es bastante probable que hubiera algún muerto”.

    Em aquest sentit, crec que tant en Jaume com en Jose Luís coincideixen en pensar que la situació actual pot desembocar en un conflicte greu que afecti la nostra vida diària.

    Una vegada instal.lats en una situació on “hoy por hoy, el único diálogo que cabe en este problema y en este país son monólogos que gritan, tratando sólo de que triunfe su versión “ ( J.L. González Faus ) fa la impressió que en Jaume Botey opta per donar una sèrie d’arguments en la línia d’aquells que estan per la independència de Catalunya; equiparant el comportament de l’esquerra espanyola al de la dreta. I aquest comportament, al meu entendre, ha estat força diferent històricament i en l’actualitat. Em vé al cap el drama personal que va viure Albert Camus en relació a la independència d’Algèria. Camus es va manifestar pel diàleg, per establir ponts, però quan la situació es va radicalitzar fins a l’extrem, Camus es va aliniar amb la seva comunitat ( els europeus d’Algèria ).

    I aquí hi ha una de les realitats que pot crear un conflicte social molt greu: la meitat de la població de Catalunya té els seus orígens en comunitats de la resta d’Espanya. Per la majoria d’aquestes persones la separació d’Espanya no és l’opció desitjable. Perquè les paraules d’en Jaume Botey “La gestión de los sentimientos, tanto individuales como colectivos, por la importancia que tienen en la vida personal y social, requiere mucha delicadeza” es poden aplicar als catalans d’origen com als catalans d’adopció.
    Finalitza en Jaume amb la següent afirmació: “Para acertar en el camino del diálogo será necesaria una ingente labor pedagógica y escuchar más la voz de la gente que las declaraciones de los partidos.” Jo estic d’acord, però penso que hauríem d’escoltar, sobretot, les veus d’aquelles persones que fugen de la dinàmica dels radicalismes i la confrontació,

    Com a cristià i com persona valoro la pau i la justícia com a valors suprems. Tan de bo l’Esperit Sant ens il•lumini per preservar la pau i aconseguir la justícia.

    Toni Barrionuevo.

  6. Yo no salgo del asombro con algunas cosas que leo. Si Casaldáliga es un obispo ejemplar y catalán universal es sencillamente porque es un buen cristiano, posiblemente un santo, no por ser catalán ni por ninguna ideología nacionalista. El Evangelio no dice nada de que haya que ser nacionalista para ser santo o buen discípulo de Cristo. Mas bien dice lo contrario.

  7. Molt estimat Jaume,

    permet-me que com tu fas amb en Chalo et digui també mestre i amic, és un privilegi.

    He llegit el teu escrit en resposta al seu, que també havia llegit; i no sé pas si ara sabré dir el que en penso. (La meva opinió en aquest tema no crec que interessi ningú, no hi pinto res, però és allò de què cada individu és sagrat.)

    Crec que els dos parleu del mateix però a nivells diferents. Ell ho enfocava -crec recordar- en el nivell pràctic, polític, fins i tot moral, perquè l’assumpte afecta milions de persones que hi estan implicades de manera concreta, material (econòmica, política, social…). Tu, em sembla (escric sense poder-ho veure perquè no ho vaig saber imprimir!), parles a nivell de reivindicacions històriques, culturals, sentimentals… La qüestió central és com unir aquestes dues visions. A mi, per separat, totes dues em semblen igualment justes i convincents. És en el moment d’unir-les, de saber trobar un camí viable de sortida a les justes reivindicacions catalanes, que jo crec que s’ha comès un greu error. De qui? Doncs dels qui han plantejat i liderat aquest procés. Gent intel•ligent i valuosa (he sentit parlar Junqueres i es nota que ha de ser un bon alcalde; conec en Cardús, la Muriel, en Terricabres i sé que són boníssims professors; l’Ernest, etc., etc., no sé si tu mateix), però es veu que la gent valuosa també es pot equivocar.

    Subscric tot el que dius; però si del que es tracta és de trobar-hi una solució -qualsevol altre propòsit em semblaria indecentment frívol- plantejar-ho com s’ha fet crec que només porta a empitjorar les coses. El «dret a votar i decidir la independència» sense un acord previ, on porta? No es tracta ni del PP ni del Tribunal Constitucional; es tracta d’Europa. Com pot imaginar ningú que Europa acceptarà que es creï un estat nou fora d’una llei democràtica vigent? Jo no puc.

    Em diràs: aquest pacte previ amb el PP era impossible. D’acord. Doncs s’havien d’haver buscat altres camins. ¿No diu ara la Llei de Consultes que l’únic que es pretén és conèixer l’opinió? Doncs perquè no haver recorregut als instituts d’opinió amb una enquesta a un milió de catalans, per exemple? ¿No hauria estat prou impactant – i gens conflictiu? O bé per què no s’intentà el pacte amb Madrid basat en una pregunta molt més subtil: «Creus que la relació amb Espanya ha de ser diferent de l’actual?» És un camí més lent, però molt més segur. També s’hi haurien oposat? Potser després de les respostes a l’institut d’opinió no haurien tingut més remei que acceptar-ho.

    Diràs que ara, a ‘toro pasado’, és molt fàcil dir aquestes coses. Primer: s’havia d’haver previst. I segon: creu-me que les estic dient des del començament, i que m’ha costat haver d’enfrontar-me a molts amics a crits. Sense cap èxit, però; es mostraven impenetrables.

    Jo trobo que els qui ho han liderat han enfocat el moviment (amb els seus centenars de milers , o més, de seguidors) de cara a donar-se de cap contra un mur. El mur es diu Europa. No perquè Europa ens vulgui cap mal (com sí que ho fa el PP), sinó perquè no s’ho pot permetre. I menys en aquest moment amb els vots majoritaris anti-europeus francesos i britànics. Però, vaja, tampoc en un altre moment.

    ¿No és Europa el nostre gran projecte de cara al món? ¿Hi ha ningú que en tingui un altre? Millor o pitjor portat (més aviat pitjor); però prescindir-ne em sembla un suïcidi. MOLTS dels amics amb qui he discutit a crits (enmig d’un dinar, pel carrer) acaben dient que el que passi a Europa no els interessa, no és el nostre problema, Ho deia el mateix Terricabres: «Ja ens unirem a alguna altra organització.» Jo hi veig una manca de visió diria que imperdonable.

    La resta d’espanyols han estat enverinats durant segles. D’acord. Ho atribueixo simplement a una manca d’educació social garrafal (perceptible també en molts altres terrenys, i no només entre la resta d’espanyols). Però la reacció que convé a aquesta situació no és la d’una fugida endavant que -si volem ser mínimament lògics- no porta enlloc.

    És clar que podria succeir un miracle. Però un polític (de la branca que sigui) té l’obligació de no creure-hi, o com a mínim de no confiar-hi gens. Són faves comptades.

    Una altra cosa seria si els catalans estiguessin disposats a «anar per totes»; a fer aquest tipus de revolució costi el que costi. «Patria o muerte». Francament, una cosa és manifestar-se i una altra de ben diferent jugar-s’hi la vida (individual i col•lectiva). Fora de la retòrica, no sé veure enlloc un esperit heroic així.

    Una qüestió de justícia, sí; una qüestió de sentiments profundament arrelats(gràcies a Déu), sí. Però també una qüestió de política pràctica – i és aquesta, al meu parer, la que ha estat molt mal portada. Voler dominar el toro agafant-lo per les banyes és només arriscar-se a prendre mal; és ficar la societat en un cul de sac.

    Perdona’m, després de llegir-vos als dos necessitava dir-ho. Ja saps que comptes amb mi, com sempre, en tot.

  8. https://independeciacatalunya.wordpress.com/
    APORTANDO IDEAS
    Hay un país llamado Puerto Rico, que tiene con EEUU el estaus de
    «Estado libre asociado». También denominado «Estado Autónomo».
    Tienen su propia constitución (vía legal referéndum). No impuesto.
    También son bilingues. Hablan castellano e inglés.
    Territorialmente forman parte de EEUU, por lo que sus ciudadanos
    se les considera a todos los efectos como Estado-Unidenses (no pasaporte).
    Yo he estado varias veces allí por asuntos de trabajo.
    Te recibe la aduana estatal EEUU. Tienen policía estatal, y nacional, como
    con la Policía Nacional y Mossos. Ejército de EEUU. El estado provee
    una serie de servicios generales, y el Estado libre asociado negocia
    unas cantidades regularmente para el pago de los mismos.
    Tienen su propio Parlamento desde dónde establecen sus propias leyes.
    Un presidente de gobierno reconocido como tal en todo el mundo.
    Una de las veces asistí a una manifestación de muchísima gente contra
    las beses del ejército USA en el país, totalmente pacífica y festiva.
    Y allí cada uno despotricando contra los políticos como lo hacemos aquí.
    Igual estaría bién que el personal de la CUP y CDC le dieran una pensada.
    Por aquello empezar a proponer ideas.
    En el foro que arriba os indico, funciona como un expositor de ideas, y no
    de respuestas cortas. Estamos en goggle en la página 1 posición 2.
    «foro independencia catalunya». Más «libre», página 1, posición 1.
    Hay 600 entradas/comentarios sobre el independentismo en la misma página.
    Tiene la opción de Anónimo y no tiene censura previa ni posterior.
    Estáis invitados. Pasaros al lado oscuro del independentismo. Saludos.
    Todo por la SEO

  9. ENCUESTA.
    Responda justificado o nó justificado las siguientes afirmaciones.
    1.- Imposición de una minoría plebiscitaria sobre el resto.
    2.- Manipulación de un Parlament para imponer la minoría sobre la mayoría.
    3.- Imposición autoritaria basada en motivos técnicos y de oportunidad.
    4.- Ignorar las leyes autonómicas votadas mayoritariamente por los propios catalanes.
    5.- Ignorar las leyes constitucionales votadas por todos los españoles (incluídos catalanes).
    6.- Ignorar determinaciones de países, CEE, ONU, Venecia, leyes internacionales y demás.
    7.- Imposición unilateral de leyes “secretas”.
    8.- Tramitación nocturna con imposición y alevosía de panfletos unilaterales denominados leyes.
    9.- Imposición de referéndum ilegales incluso sin la convocatoria del parlament.
    10.- Justificar las imposiciones por la partidista soberanía popular unilateral.
    11.- Manipulación de reglamentos institucionales para imponer opiniones minoritarias.
    12.- Imposición unilateral de las denominadas leyes de desconexión impuestas por la minoría.
    13.- Imposición de panfletos, denominadas leyes, de transitoriedad “jurídicas”.
    14.- Imposición de otro “plebiscito”, con fecha, pregunta y resultados decididos de antemano.
    15.- Convocatoria de referéndum ilegales, sin ninguna garantía democrática.
    16.- Validación de resultados vía quorum autodecididos basados en “volunatrios” independentistas.

    Si ha respondido “sí” a toda la escuenta es Usted un patriota catalán.
    En caso contrario, es Usted un fascista españolista.

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