Entrevista a Thomas Piketty (III): «Redistribuir en l'era de la globalització»

Entrevista a Thomas Piketty (III): «Redistribuir en l’era de la globalització»

Jean Merckaert / Jean Vettraino. [Traducción a cargo de Economía Crítica] 

Desde hace treinta y cinco años, las fortunas se han vuelto muy móviles. El sistema tributario, que se basa principalmente en los flujos, ¿es acaso capaz de corregir estas desigualdades si consideramos que más bien ha sido pensado a una escala de nivel nacional? 

Thomas Piketty – Las cosas sí son posibles a nivel nacional, por ejemplo lo de cómo hacer una fiscalidad más progresiva sobre el patrimonio neto de préstamos sin que de pronto las propiedades secundarias tomen mañana mismo el siguiente tren matutino del Eurostar. Pero para ir más allá en lo que se refiere a la posibilidad de aplicarlos con progresividad a escala de las más altas riquezas financieras, se necesitaría una verdadera cooperación, a nivel de los europeos.

De lo contrario, la capacidad de elevar los impuestos en países de Europa sería más difícil y la posibilidad más limitada. Esto es aún más real cuando hablamos del impuesto a las sociedades  y empresas pues están rodeadas de manera  muy contundente por las multinacionales. Hoy en día existen dieciocho impuestos diferentes para las empresas dentro de la zona del euro, es así pues como está completamente integrada desde el punto de vista económico,  sabiendo que es así pues como todas las grandes compañías si pueden transferir fácilmente sus beneficios de un país al otro, decidiendo entre sí y en función del interés fiscal que se aplique.

Es como si la escala de los impuestos a la renta, fuese diferente en cada uno de los veinte distritos de circunvalación de París. Bastaría con tomar el metro para pagar una tarifa inferior. Inevitablemente, cada distrito disminuiría su propia escala de tarifas para ser atractivo… Si se quiere realmente mantener una integración económica, la libre circulación de los capitales, de los bienes,  de los servicios y de las personas dentro del marco de la UE, se necesitaría  mucha más coordinación fiscal. De lo contrario, algunos con la opinión pública y con el tiempo se querrían retirarse de este sistema, por ejemplo imaginarían que un retorno a las fronteras nacionales quizá los protegería mejor.

Si no llegamos a demostrar que sí existen maneras de conciliar la globalización y que de alguna forma también los impuestos, la justicia fiscal y la justicia social, estaríamos expuestos a que primen esas tentaciones a  declinar. La cooperación fiscal es esencial si queremos mantener la adhesión tanto al proyecto europeo como al de la globalización.

¿Cuál es el rol de las empresas en su tríptico de los principales tipos de aplicación de impuestos? 

Thomas Piketty – Ellas son una de las ramificaciones. Por ejemplo, en el caso del  impuesto sobre las ganancias de las empresas, este es de una forma un tipo de tributación a los ingresos corrientes. Este método de retención, es un impuesto a las fuentes del beneficio que perciben las  sociedades en el momento en que tiene  ganancias, este sigue siendo un elemento importante del sistema ideal que acá les describo. Pero en detalle, un sistema tributario justo debería desde el principio depender del nivel de los ingresos y del patrimonio y riqueza, y partir de una reflexión sobre el impuesto progresivo a  nivel individual.

Las empresas son aquellas instituciones colectivas a través de las cuales transitan los salarios, las acciones y  los dividendos. Nos debemos apoyar en ellas para recibir impuestos y las declaraciones, debemos arrojar luz sobre la estructura de su accionariado… La empresa es también el lugar donde los empleados debieran participar en la toma de decisiones, pero esto resulta imposible si no existen datos conocidos y conocimiento exacto sus cuentas de aquellos que las llevan, poseen, etc. Cualquier intento de  real transparencia fiscal y financiera primero debe realizarse a nivel de empresa.

En el mejor de los casos, el impuesto llegará a los sumo a corregir desigualdades pero ¿Acaso no conviene empezar a interrogarse primero sobre las fuentes de distribución primaria de las rentas, incluyendo en sí un control a la creación de dinero? 

Thomas Piketty – El impuesto es sólo una herramienta más entre otras que existen, pero sería un error el solo pensarlo como una participación para hacer redistribución secundaria. A través del modo cómo modifica el ingreso, el impuesto tiene un efecto en la capacidad de cada uno para acumular activos, para financiar las inversiones, para la formación, y por lo tanto, en última instancia como un efecto sobre la desigualdad primaria.

Es un obvio elemento para hacer tributar al patrimonio. Esto también es cierto en lo que se refiere al impuesto a la renta: el efecto más importante de la elevadísima tasa de impuestos a las rentas más altas en los Estados Unidos entre 1930 y 1980 fue sin duda el hecho de ponerle fin al pago de remuneraciones más allá de un cierto umbral, y el hecho de permitir un monto  salarial mayor en la nómina de los trabajadores. Por el contrario, la eliminación de estos tipos de tasa [bajo  Reagan] contribuyó al aumento de los salarios a nivel tan alto, lo que limitó por tanto la nómina para disposición del resto de los empleados.

Hay otras herramientas más que solo las fiscales. La primera entre ellas es la educación. La difusión del conocimiento y del saber es la fuerza principal que permite la reducción de las desigualdades en el largo plazo. Pero la educación, tampoco puede hacerlo todo. Inclusive contando con un excelente sistema educativo, la lógica  de la desigualdad permanece tanto dentro como fuera del propio sistema educativo. El impuesto progresivo es pues, un complemento.

La regulación financiera también juega un papel central. Lo que caracteriza a la evolución de la riqueza financiera en el curso de las últimas décadas es una hipertrofia en su posición financiera bruta. En otras palabras, lo que Francia tiene en el resto del mundo está en realidad muy cerca de lo que el mundo posee en Francia: su posición neta de activos de cara “vis-à-vis” de otros países, es relativamente débil y bajo.

Sin embargo, los activos financieros franceses son del orden de la mitad de la propiedad del resto del mundo: las existencias en bruto  son enormes. A partir de esto, hay una fuerte fragilidad potencial, como en España. Ese  tipo de locura financiera que vemos como resultante, añade en gran medida a la inestabilidad en la asignación de activos entre los países y su repartición dentro de los países, y la desigualdad extrema de la rentabilidad del capital en función del tamaño de las carteras.

Pero no se puede apostar todo en la regulación misma del sistema bancario. Tampoco, por otro lado, de los bancos centrales. En los últimos años, hemos invertido mucho en política monetaria y demasiado poco en política fiscal. La gran ventaja de los bancos centrales, es que pueden crear miles de millones de euros o de dólares en el día, establecer sus reglas a los bancos, etc. Hay  en ellos una especie de infinito poder como entes reguladores financieros.

Pero los bancos centrales no siempre saben qué hacer con ese dinero. Se prestan aquí o allá, pero cual es finalmente el impacto que esperan lograr? A veces se redistribuye a la inversa, haciendo algunos que se logren grandes beneficios, al pedir prestado a tasas ridículas y alimentando burbujas de activos en otros lugares.

¿Qué resistencia tuvo la “revolución fiscal” que usted recomendó en Francia, y que en gran parte el Partido Socialista había tomado en cuenta en el año 2012, y como fueron estas resistencias que  enfrentó? 

Thomas Piketty – El tema de la fusión  de la contribución social generalizada (CSG) / con el impuesto a la renta en relación al  capital del siglo XXI tiene una importancia muy relativa – y a pesar del título del libro – en comparación con la historia global general de  los impuestos.

Propusimos que se utilizara el sistema de CSG y la retención sobre la fuente con una base relativamente amplia y de extender el impuesto sobre la renta. Pero la propuesta no había sido realmente debatida antes de las elecciones, y una reforma de este tipo, por pequeña que fuese, debería haber sido preparada  con antelación. Quizá fue porque el candidato Hollande hubiese descubierto que podía ganar sin tomar demasiados riesgos. Hubo falta de compromisos específicos y falta de visión de conjunto, y en realidad se debe sentir la obligación de inventar reformas relevantes en lo que finalmente representa la mayor parte de ese  rompecabezas en su formato completo.

Así fue  como empezó quitando la reducción de las contribuciones patronales que se habían establecido bajo Sarkozy antes de ser inventadas, y seis meses más tarde, un crédito  sobre la competencia, montos a ser usado y que recién sería reembolsada con un año de retraso, y una parte de las contribuciones   hecha con tasas previas no actualizadas y luego el hecho de considerar la sustitución de primas por unas de cotización más baja…

LA EVIDENCIA: Frente a una enorme deuda pública, que sería acorde a una ideología de no colocar los patrimonios grandes en el marco de las contribuciones.

¿Bajo qué condiciones puede prosperar la idea de un impuesto global sobre el patrimonio? 

Thomas Piketty – Este impuesto no tiene que ser global. Se requieren adicionalmente reformas simultáneas tanto a nivel nacional como en la cooperación internacional, cuando sea necesario. Quiero mantenerme optimista, pues los impulsos básicos de lo económico y de lo democrático empujan hacia un impuesto progresivo sobre la propiedad. Si queremos seguir teniendo una gran clase media con   acceso a patrimonio y una oportunidad para las personas que parten de cero, necesitamos un sistema tributario que les permita una oportunidad.

Reducir los impuestos a la renta a hogares endeudados que buscan acumular riquezas podría reunir a la derecha con la izquierda para decidirlo a nivel nacional. Cuando un país se encuentra en una situación económica difícil, debemos encontrar las recetas, y la aplicación de impuestos al gran patrimonio es algo bastante natural. En España, el impuesto sobre el patrimonio y la riqueza, que fue eliminado por Zapatero, fue luego reintroducido por Rajoy. Cuando tienes por un lado, una enorme deuda pública y por el otro un alza en propiedad floreciente, esta ideología no los pondría a tributar.

Por otra parte, sin tener que irnos a un impuesto global, la opinión pública está presionando por una lucha más creíble en contra de los paraísos fiscales. Fue hace cinco años, que todo el mundo pensaba que el secreto bancario suizo se quedaría así por siempre.

Bastó con que los Estados Unidos amenazaran con retirar la licencia bancaria a los bancos suizos para que el secreto comenzara a agrietarse. Si solamente te contentas con pedirles amablemente a los paraísos fiscales que sean más transparentes, no va a funcionar. Pero tuvieron que esperar que la reacción proviniese de los Estados Unidos… ¿Qué  esperan los principales países de la Unión Europea para comenzar a hablar a una sola voz?

Thomas Piketty, a French economist whose work "Capital in the Twenty-First Century" has  fueled fierce debates about inequality, near his home in Paris.

 

Imagen extraída de: National Post

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