Cristianisme i JustíciaHace más de 20 años que Cristianisme i Justícia incluyó entre sus ejes de reflexión la cuestión del medio ambiente y la ecología. Buena muestra de ello fueron publicaciones como ¿Dominad la tierra? (Alfonso García Rubio), Rescatar lo femenino para reanimar la tierra (Mª José Arana), El reto de la tierra. Ecología y justicia en el s. XXI (Joaquim Menacho), Horizonte Kyoto (J.I. González Faus y Joan Carrera) o Crisis global del agua: valores y derechos en juego (Pedro Arrojo).

Esta preocupación no es baladí ya que nuestro planeta no deja de mostrar síntomas de enfermedad, una enfermedad ligada a las raíces de la justicia social (y de la injusticia). Una enfermedad provocada por la humanidad y a la que la humanidad debe dar respuesta si quiere sobrevivir.

Y es que tal como afirmaba Joan Carrera en su cuaderno El problema ecológico: una cuestión de justiciaa la injusticia existente se ha añadido una injusticia fruto del cambio climático que amenaza la supervivencia de millones de personas y no todo el mundo se encuentra en la misma situación de riesgo ni dispone de los mismos recursos para combatir estas consecuencias.

Ante esta realidad, se vuelve imprescindible la reflexión y la sensibilización de la sociedad para promover una nueva cultura y un nuevo modelo de «desarrollo» que deje de mercantilizar los recursos naturales y se centre en el respeto por el medio ambiente.

En esa línea, durante el curso 2013-2014, en este blog hemos ido publicando distintos artículos que creemos que es interesante revisar:

«Ética y ecología: ¿seremos capaces de ampliar nuestra imaginación moral?», de Jaime Tatay.

– Fernando López: “Necesitamos simplificar la vida para ser felices”, entrevista realizada por Lara Bonilla.

«Construyendo puentes para contribuir a sanar a un mundo herido», de Ecojesuit.

«Religión y sostenibilidad: ¿Deberían las religiones entrar en el debate ecológico contemporáneo?», de Jaime Tatay.

«Sostenibilidad imprescindible», de Manfred Nolte.

«Degradación medioambiental, salud pública y justicia socioeconómica», de Jaime Tatay.

«Diez consejos para consumir electricidad más sensatamente», de José Eizaguirre.

«El agua un elemento esencial para la vida», del Pontificio Consejo Justicia y Paz.

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Imagen extraída de: Ecologismo.com

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2 Comentarios

  1. Desde la infame adhesión de Cristianisme i Justícia al proceso secesionista, condenado por objetivamente perverso por la Conferencia Episcopal Italiana, basándose en el derecho natural y su extensión en lo que Toledo, Suárez y otros jesuitas llamaron derecho de gentes, leo con particular ojo crítico las aportaciones de esa entidad.

    La de hoy me ha traído a la memoria el quehacer del mal director de periódico que, cuando no tiene nada más atractivo o quiere zafarse de un problema delicado (robo de Pujol, pues toda fuga de capitales es un robo), se refugia en la política internacional. La ecología como excusa. Podían haber buscado en el ICREA argumentos sólidos sobre el calentamiento global, donde algún discípulo de Margalef trabaja con solvencia. Pero prefieren perderse en generalidades y lugares comunes.

    Eso sí los cuatro tópicos, sin razonar como buenos lugares comunes, se tiñen de un barniz ético. Y ya tenemos la denuncia. Conocí en Oxford a uno de los que están preparando el documento pontificio sobre ecología, que está al salir. Le recordé la prevención de los ecólogos contra el ecologismo barato. Un error en el que no hubieran caído ni Barnola ni Pujiula, por mencionar dos biólogos jesuitas de estos lares.

    Este blog no es más que un síntoma del despiste intelectual que sufre la Iglesia en Cataluña. El prior de Montserrat clamando en misa conventual que «el pueblo de Dios ha sido llamado por Mas para votar en referendum»… Como suena, aunque lo borraran con typex en el Monasterio. Pero no fue un error. Nos hemos enterado que malgasta el tiempo animando a plantar árboles como símbolos secesionistas en Montserrat. No podrá ser el pi de Berga, pues sabido es por quienes quieren saber que Berga fue feudo felipista.

    No sé si son mala gente los clérigos de aquí con cogulla, fajín o solideo. Lo que hecho de menos es el pulso intelectual de los antaño punta de lanza de la doctrina cristiana.

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