La historia de un crímen y varios castigos de Jérôme Kerviel

La historia de un crímen y varios castigos de Jérôme Kerviel

Nacho Beltrán¿Qué pasa cuando el sistema tiene un error? ¿Qué pasa si ese error se lo carga una sola persona? Este es el caso de Jérôme Kerviel. Por si a alguien no le suena este nombre recordar, solamente, que Kerviel fue el trader que provocó un agujero de 4,9 millardos de euros a Société Générale en 2008.

Desde entonces he ido siguiendo el caso con atención. Después del juicio, en 2010, Jérôme era el hombre más endeudado del mundo. Condenado a cinco años de cárcel y a reponer las pérdidas del banco valoradas entorno a 5.000.000.000 €,  lo que equivale a 45.000 años si cobrase su sueldo de trader o a 370.000 años si es con el salario mínimo francés. Por supuesto ahora no tiene oficio ni beneficio.

Aquí podríamos decir que se lo tenía merecido por dejarse llevar por un lucro excesivo, pero la verdad no es tan simple: el tipo cumplía con lo que se esperaba de su puesto de trabajo, especular y ganar mucho en el casino. Trabajaba para una entidad que juega a nivel global, en la “champions league” del sistema financiero mundial. En una entrevista concedida durante su estancia en Roma declaró que él sólo era un soldado, un monstruo creado y expulsado por el sistema.

Y,  parte de razón tenía sobre todo cuando uno mira su historia: entra en el banco para realizar trabajos puramente administrativos o de menos responsabilidad y empieza poco a poco a operar en “los mercados” de derivados. Según comenta en 2007 su objetivo de ganancias era de 10 millones y ganó 55, y cuando esto sucede, resulta difícil creer que actuase como un lobo solitario.

Si actuase por su cuenta no sería el único caso de “rogue trader” (trader loco). Antes de él fue famoso el caso de  Nick Leeson (@TheNickLeeson) que causó la quiebra del Barings en 1995, el banco de inversión británico más antiguo, y recientemente, el caso Ballena de Londres, perpetrado por Bruno Michel Iksil y sus jefes de JP Morgan, que también costó unos cuantos millones. Pero, sin duda, el de Jérôme ha sido el más mediático tanto por el momento en que se produce, como por su exposición pública durante todos estos años. Lo de actuar en solitario es algo que siempre  rechazó el propio Jérôme. Antes de su juicio publicó el libro L’Engrenage (El Engranaje, memorias de un trader, editorial Flammarion) dónde defiende que era una víctima “bouc émissaire”, mientra que su banco lo consideraba un simple estafador. El juez lo consideró culpable.

Pero la historia no acaba con su condena, ya que, también en Francia, los procesos judiciales son largos.  Y el caso es que el 19 de abril de 2014 el Tribunal de Casación de París lo confirmó en su culpabilidad y en el ingreso en prisión, a pesar de condonar  su deuda multimillornaria. Después de la condena  Jérôme y su abogado David Koubbi se presentaron en la plaza de Sant Marcos para saludar al Papa Francisco e iniciar un extraño Via Crucis a pie de Roma a Paris que se puede seguir por Facebook. Este camino a París tuvo su culmen mediático el 17 de mayo al llegar a la frontera francesa donde les esperaban sus seguidores y la gendarmería para llevarlo a prisión, pues expiraba el plazo para entregarse ese día. Le acompañaba en el viaje el sacerdote Patrice Gourrier (@gourrierpatrice), que seguirá el camino hasta París.

Me parece una historia fantástica para los medios de comunicación pero ¿que podemos aprender, desde la lucha por la justicia? Por ejemplo:

– La importancia de no estar solo. Desde antes de la condena, Jérôme cuenta con su Comité de Apoyo @Soutien_Kerviel  que tiene entre sus promotores al profesor de inglés del colegio de Jérôme, a un activista bretón René Coupa o a un obispo Jean-Michel di Falco. El Comité de Apoyo es importante para esta historia ya que ellos son los primeros que salen en su apoyo en los medios de comunicación y hacen campaña en Internet con una web y después en las diversas redes sociales. No puedes caminar solo, más aún si tu adversario es poderoso. A pesar de los esfuerzos por ir más allá, su historia ha quedado ligada a su proceso: detención, juicio, condena, recurso, y entrega. La estrategia mediática pasa a ser una estrategia más ligada a la procesal.

– El papel de la Iglesia, no sólo para denunciar las grandes injusticias, sino también para acompañar a los que sufren estas injusticias. Este ha sido el caso del sacerdote Patrice Gourrier que lo acompañó en el tramo final del camino portando una foto del encuentro con el Papa Francisco con una cita de denuncia contra el sector financiero escrita en el reverso. O también la presidencia del Comité de Apoyo por parte de un obispo.

– La reforma del sector financiero se  está realizando pero no en el sentido que los movimientos sociales demandan,  ni tampoco con el agrado del mismo sector financiero.

– La culpa y el castigo. La proporcionalidad está en entredicho. No era normal la condena de la responsabilidad sobre las pérdidas. En ningún caso similar se había optado por cargar las pérdidas al operador básicamente por la imposibilidad de asumirla. ¿Las condenas de telediario y de pasillo se pueden equilibrar con una campaña en redes?

Mi moraleja es que no hay un desdoblamiento entre el “trader maligno” y “el chivo expiatorio” de una gran falla en el casino financiero. Hay una persona que tiene convertirse en personaje para poder defenderse con todos los medios de lo que considera una condena injusta. Ante un error del sistema, en lugar de considerar qué es lo que falla y cambiarlo, seguimos con un remiendo… y adelante.

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Imagen extraída de: Le Figaro

 

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