Nani Vall-llosseraY no son las muertes esperables en una sociedad europea envejecida en este inicio del siglo XXI. Son muertes prematuras relacionadas con sus políticas de “austeridad”, por la pleitesía que ustedes rinden a los mercados a los que se deben por sus deudas históricas con el capital y los capitalistas y por ese neoliberalismo atomizador y uniformizante que están contribuyendo a imponernos. Son muertes que ustedes deberían intentar diferir porque tienen las herramientas para hacerlo. Es cuestión de prioridades.

– La gente muere de frío (1, 2, 3) mientras ustedes nos distraen con revoluciones en la tarifa de la electricidad para que no cambie nada, que ustedes legislan siempre a favor de los suyos.

Muere de hambre por no poder acceder a una dieta adecuada y suficiente. Cuesta creerlo porque asociamos el hambre a las imágenes de las hambrunas africanas. Pero a menudo la malnutrición no se ve porque vive recluida en la casa de ancianos que no pueden acceder a una dieta equilibrada con su pensión y su aislamiento; o se esconde en la obesidad de niños y niñas que ven su desarrollo físico e intelectual condicionado porque su dieta ha sido colonizada por baratos hidratos de carbono en detrimento de inasequibles verduras y proteínas; o se oculta en mareos en clase o falta de energía en el patio de niños y niñas que “sólo” son delgaditos.

– Muere porque le estamos robando el derecho a la educación, menospreciándola y recortándola, i así hipotecamos el futuro vital de los niños y niñas de hoy y el progreso de la sociedad del mañana.

– Muere de pena y desesperación porque le han negado una segunda oportunidad, porque han roto su vida o la han dejado sin futuro.

– Mueren por ser pobres, porque ustedes no sólo no toman medidas contra la pobreza creciente, sino que son sus políticas las que los han empobrecido para enriquecer aún más a los ricos.

– Muere por la privatización de lo común (agua, suelo, servicios públicos…), que ustedes están ejecutando con mano firme y sin consultarnos.

Muere en las calles de nuestras ciudades donde cada vez más personas viven sin hogar porque se les han roto todos los hilos que les sostenían (también sus políticas han contribuido) y ustedes no toman medidas suficientes para impedir su caída libre.

– Mueren personas que vienen a nuestro país huyendo de la pobreza y de la guerra, y las que acogimos para ser empleadas como mano de obra barata en los tiempos de la burbuja inmobiliaria y ahora les negamos el derecho a integrarse entre nosotros como ciudadanos, condenándolos a la exclusión.

– Mueren en las listas de espera enfermos que no utilizan las dobles puertas de entrada en los hospitales pagados con el dinero de todos, los que no son agradables al sistema y a sus profesionales, los que no tienen alternativa a la sanidad pública que ustedes están deteriorando a sabiendas, los que no pueden pagar los co-pagos con los que están castigando a las personas más enfermas y a las que necesitan mayor protección y cuidado.

– Muere por la contaminación del aire, el agua y el suelo, fruto del modelo económico que ustedes promueven, idólatra del dinero y del crecimiento, que ignora que este planeta se agota y que las generaciones venideras pagarán los platos rotos de nuestro despilfarro ecológico.

– Muere por la represión que ustedes ejercen sobre el diferente y el que disiente de sus ideas, sus políticas o sus comportamientos.

– Mueren o morirán las mujeres a las que ustedes quieren conducir con su moralizadora reforma de la ley del aborto a abortos clandestinos en condiciones de insalubridad. O cargarán con embarazos no deseados que condicionarán el futuro de las madres y el de sus niños y niñas y así ustedes podrán perpetuar ese patriarcado que se construye por desposesión a las mujeres y que menosprecia los trabajos de cuidado y reproducción.

Seguramente dirán ustedes que la anterior lista es una exageración, que no se puede establecer la relación causa-efecto entre sus decisiones políticas y algunos casos puntuales que los medios de comunicación contribuyen a magnificar. Pero cuando el paso del tiempo permita un poco de perspectiva, la huella en la Historia de las políticas que están aplicando quedará marcada en forma de pérdida de esperanza de vida de los empobrecidos y marginados.

Pero más allá de la expectativa vital en forma de años, la ciudadanía también muere de desconfianza hacia ustedes y entre las personas, de miedo, de indiferencia, de pesimismo, de escepticismo, de egoísmo, de desilusión, de desesperanza, de vergüenza, de afán de venganza. Emociones, actitudes y sentimientos que nos deshumanizan, restan Vida a nuestra vida y nos matan como sociedad.

Señores gobernantes, mientras ustedes proclaman el fin de la crisis, la gente se muere. ¡Hagan algo!

Y a la ciudadanía en general: si como ciudadanos, vecinos, compañeros, consumidores; como padres, hijos o hermanos, profesionales, amigos; como empresarios, gestores, trabajadores, votantes… hacemos lo que está en nuestras manos, nuestras palabras, actitudes y comportamientos, otra sociedad será posible. A nosotros nos toca elegir.

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Imagen extraída de: 20minutos

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Médica de familia en el CAP de Bon Pastor (Barcelona). Ha trabajado como médica en varios países del sur; con el Chad en el corazón. Conoce el CIE de Zona Franca y muchas historias de vida y sufrimiento de hombres que han sido privados de libertad en sus instalaciones. Forma parte del FoCAP, Fòrum Català d’Atenció Primària, que defiende una sanidad pública universal centrada en la atención primaria, donde se practica una medicina especializada en personas.
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9 Comentarios

  1. Los ciudadanos de a pié tenemos derecho a tener unos gobernantes honestos, y obligación de que cumplan éstos con sus deberes cívicos, los mismos que cualquier otro ciudadano, entre los que están velar prioritariamente por el derecho a la salud sin discriminación alguna, el derecho a que la infancia crezca sin merma física y sociofamiliar, y el derecho al trabajo y un salario digno. Nuestra piedra de toque son las elecciones, y es bueno saber de antemano que se está votando, y a quién, mediante la conducta que hayan mostrado, ejemplar, solidaria y compasiva, y la probidad cuando se está y no se está en el poder, porque ello forma parte de nuestro futuro. De acuerdo con la carta precedente.

  2. Efectivamente España está muy mal. Todo el mundo se queja con razón. Casi todo el mundo sufre. Todos estamos de acuerdo en que España está enferma. ¿ Pero cuál es la enfermedad? Pero en el diagnóstico sobre lo que pasa en España, no suelo estar de acuerdo con lo que que se dice en en la tele o en otros medios de comunicación. Dicen que la culpa es del PP o de Rajoy que son unos fachas, o mejor si tuviesémos una república, o debe volver el PSOE, o izquierda unida, o cualquier otro partido. Pues bien estoy seguro de que ni el PP, ni el PSOE ni Izquierda Unida, ni la república, ni cualquier otro partido, nos sacará de la enfermedad que tenemos, mientras en España haya 18 o 19 gobiernos, todos gastando a manos llenas en cosas absurdas que no crean riqueza y en corrupciones que nadie puede frenar por ser connaturales con el estado autónico. Lo que España necesita es una gran inversión para desarrollar una agricultura ciéntifica, (por ejemplo hidropónica ), cápaz de producir todos aquellos productos indutriales que necesitamos. Por ejemplo plantas que produzcan biodiesel y nos permitan ahorrar los cuarenta mil millones de euros que nos gastamos en comprar petroleo para favorecer el cambio climático. Es necesario hacer un plan hidrológico nacional que riegue todo el país, trayendo agua del norte donde se pierde e incluso del Ródano, y con esa agua construir un país rico. Es necesario hacer una industria basada en el reciclado del 100% de la basura que generamos para obtener las materias primas que necesitamos. Hay que desarrollar las energías renovables todo lo que se pueda. Si se hicieran todas estas cosas habría trabajo para todos y volvería a haber esperanza y alegría en esta pobre España. Pero todo esto requiere que se invierta grandes cantidades de dinero y/o que los españoles nos pusiéramos de acuerdo en trabajar cada día dos horas gratis para enriquecer al país, como hicieron los alemanes tra la segunda guerra mundial. Pero el actual estado de las autonomías es incapaz de hacer todo eso que España necesita, porque todo el dinero que generamos se lo gastan los políticos en cosas absurdas o en sus beneficios. Una autonomia no tiene dinero suficiente para hacer un plan hidrólogico, entonces ¿en que lo voy a gastar el dinero que tengo? Vale en un aeropuerto que no sirve para nada, o en quitar las aceras y hacerlas otra vez como en el plan E. O en darle dinero a mis amigos para que me voten otra vez. Napoleón dijo, «los reyes, duques, marqueses,… siempre los tendréis, auque se llamarán con otros nombres». Aquí en España se llaman barones de las autonomía. Tenéis que elegir banderas, hambre y muerte o país unitario rico y con futuro. Yo ya he elegido nunca más votaré a partidos que defiendan las autonomías sean de derechas o de izquierda.

  3. Estoy completamente de acuerdo con Jose. Yo nunca he votado al PP y, hablando en plata, son un partido que me da grima por la cantidad de corruptos que tienen, así como de fachas y de ultraliberales, tendencias políticas que me repelen. Pero estoy de acuerdo con Jose.

    Si todo el dinero público que se lleva invirtiendo en los últimos 40 años en parlamentos autonómicos, gobiernos autonómicos, policías autonómicas, lenguas vernáculas oficiales, traductores de lenguas vernáculas, televisiones autonómicas, embajadas autonómicas, y demás chiringos nacionalistas y autonómicos, grandes fastos varios, obras faraónicas inútiles, aeropuertos inútiles, además de lo que se invirtió e invierte populistamente en subvenciones para equipos de fútbol de la liga y de la FIFA, y en partidos políticos, liberados sindicales y CEOE , se hubiera invertido e invirtiese en I+D+i, Industria, Energías Renovables, Agricultura, Ganadería, Pesca, Formación, Infraestructura Ferroviaria de Mercancías, Ayudas a las PIMES, Envalses y Trasvases…¿Seguro que no estaríamos un pelín mejor ahora? ¿Es de recibo que se esté desmantelando el Estado de Bienestar, que son derechos básicos inalienables, y que se recorte en I+D+i que es una de las principales fuentes de creación de riqueza, mientras se mantiene todo ese armatoste de gastos inútiles?

    ¿Y el Senado?¿No es la Cámara de Representación Territorial? ¡Que cumpla esa función de una vez ya que nunca lo hizo!. ¿Y los diputados del Congreso?¿No salen elegidos para representar una provincia u otra? ¿Por qué no lo hacen? Ah, claro, si el Senado cumpliera de verdad su función y los diputados nacionales también, no harían falta autonomías y los partidos políticos no tendrían en donde meter a tanto amiguete chupóptero donde medrar.

  4. ¿Acaso Francia es un país atrasado y con un régimen fascista? Pues no, tienen una democracia más desarrollada que la nuestra y están más avanzados que nosotros en todo. Lo mismo se puede decir de los paises escandinavos. Pues no tienen ningún estado autonómico ninguno de ellos, ni siquiera estado federal y tienen sus servicios y áreas administrativas diferentes completamente descentralizadas

  5. Y si todo el dinero que unos y otros nos llevan robando con la corrupción se devolviera hasta el último céntimo ¿no se crearía algún puesto de trabajo que otro?

  6. Voy a hacer una puntualización en lo que dije en los comentarios anteriores. La ruina que estamos padeciendo la padeceríamos de todas todas aunque no hubiera estado de autonomías, ya que es una consecuencia directa de la globalización neoliberal que se impuso a nivel mundial y que fomenta la economía especulativa frente a la productiva, y que favorece a economías asiáticas con capitalismo esclavista. Por tanto, discrepo con Jose en que solo con la abolición de las autonomías y la inversión de ese dinero en economía productiva ya habría trabajo para todos. Pero sí estoy seguro de que la situación de este país sería bastante mejor, sin duda.

  7. Estoy de acuerdo contigo Manuel, en que aunque no hubiese habido autonomías, de todas formas habríamos tenido una gran crisis a causa de los problemas internacionales. Pero yo creo que en aunque no hubiera habido una crisis mundial, aquí en España habríamos tenido nuestra propia crisis. ¿Por qué?. Pues porque nuestro estado autonómico es inviable económicamente. Esto se puede camuflar durante algunos años, a base de endeudarnos cada vez más, pero llega un momento que ya no te prestan más y el castillo de naipes se derrumba, y más aún cuando nuestras cajas y bancos habían gastado sus recurso y se habían endeudado para financiar una burbuja inmobiliaria sin futuro y los gastos y caprichos de un estado inviable. Si te fijas en el nivel de deuda de España, verás que cada mes es más elevado, siempre sube y nunca baja. ¿Por qué? Está claro que es porque gastamos más de lo que se recauda. Si en una familia los ingresos mensuales son de mil euros, pero los gastos son de mil quinientos, entre otras cosas porque el padre se gasta un montón de dinero en las máquinas tragaperras, entonces esa familia es inviable y terminará en bancarrota si no se suprimen esos gastos. A mí me gustaría que fuesémos como el estado de Texas, que tiene el mismo tamaño que España. En Texas solo hay dos gobiernos, el de los Estados Unidos y el de Texas. En España tan solo deberían existir dos gobiernos, el de Europa y el de España. Si eso fuese así, entonces podríamos pasar con veinte coches oficiales y tener un bajo porcentaje de paro como ocurre en Texas , y no con el 26% de paro que aquí tenemos y los cuarenta y cinco mil coches oficiales, que se decía había en las comunidades autónomas. Cuando en España se producen manifestaciones en contra del gobierno, o de los recortes o que todos tengan trabajo, o que los estudios son cada vez más caros, todo esto el gobierno lo tiene fácil de no atendenderlo diciendo que no tiene dinero o que Europa le pide recortes. Otra cosa muy distinta sería si las manifestaciones pidiesen cosas muy concretas para que en España pudiésemos tener otra vez dinero. Por ejemplo, si las manifestaciones todas piden «No queremos Senado», con buenos modales y sin algaradas «No queremos senado», y toda la sociedad pone pegatinas por todas partes » No queremos senado» o hacemos sentadas diciendo «Dee aqui no nos levantamos hasta que quiten el senado», y una y otra vez hasta que lo quiten. Y lo mismo, pidiendo una y otra vez, un referendun en cada autonomía, para que se se elimine. Estoy seguro que se conseguirían muchas cosas, porque así lo hacían en Islandia y dio resultado. Si consiguiéramos quitar las autonomías y dirigir nuestros recursos a economiá productiva, cualquier partido podría arreglar el país, pero con las autonomías esto no hay quien lo arregle. Lo que no entiendo es por qué los políticos no tienen compasión de lo que sufre la gente y no se ponen a trabajar en esa dirección.

  8. Completamente de acuerdo Jose. Solo que la burbuja inmobiliaria fue financiada sobretodo por la banca privada alemana que presionó al Banco Central Europeo para impulsar esa política que enriqueció a los grandes especuladores y sobretodo dió pié a que con el estallido de esa burbuja ahora nos puedan destruir el Estado de Bienestar con el pretexto de la crisis, y así, que se les baje más los impuestos.

    En todo caso no me cabe ninguna duda de lo que dices de la inviabilidad de nuestro estado autonómico. Y no hace falta irse hasta Texas. Francia es un país más grande que el nuestro, no tiene ningún estado autonómico ni federal, y ya vemos que no tienen nada que envidiarnos a nosotros ni en Democracia ni en progreso

  9. Sin embargo estoy de acuerdo con que haya Senado: porque es la Cámara de Representación Territorial y, por tanto, debería cumplir la función que supuestamente nos dicen que cumplen las autonomías. Del mismo modo que cada diputado debería representar a la provincia por la que salió elegido. Así lo hacía con Asturias en la II República una figura histórica de la política española que había salido elegida diputada por esta región: La Pasionaria. Si cada diputado hiciera eso, cada cual desde su estrategia ideológica, no tendría ningún sentido decir que hacen falta autonomías, y nuestros parlamentarios cumplirían con su obligación de forma más eficaz y con un estado más eficiente y barato.

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