Un mundo que pierde encanto

Un mundo que pierde encanto

Lucia Montobbio. [Editorial Fragmenta/Núvol] «Desencanto y reencantamiento del mundo» ha sido el tema del último Diálogo de Pedralbes. Francesc-Xavier Marín, doctor en Filosofía y profesor de la URL, y Carles Salazar, catedrático de Antropología de la UdL, moderados por Francesc Torralba, Doctor en Filosofía, ponen sobre la mesa este fenómeno.

Si la experiencia de la muerte mengua, ¿también lo hace el sentimiento religioso?

Occidente ha experimentado mejoras en el último siglo: la medicina ha evolucionado, las grandes guerras han finalizado, el incremento en la esperanza de vida se ha hecho patente (de los 50 años de vida, a los 80 y pico), y los índices de mortalidad infantil y el de mujeres que mueren durante el parto son muy bajos. En cambio, antes la experiencia de la muerte era más frecuente: muchos perdían hijos en el momento de nacer o por enfermedad sobrevenida, los hombres iban a luchar a las guerras, y algunas mujeres morían en el parto.

Como explica Carles Salazar, ahora la experiencia de la muerte es más bien externa. Muertes cercanas se experimentan pocas. «Quizás alrededor de los veinte pierdes a un abuelo, y cuando tienes cincuenta años a alguno de los padres …, pasa mucho tiempo entre experiencia y experiencia; antes, en cambio, la muerte se hacía presente constantemente», describe.

Todo ello ha repercutido en el discurso cultural de Occidente: «En las conversaciones, en los medios de comunicación, no oímos hablar mucho de la muerte, el imaginario acepta mejor la idea de una juventud eterna, evita la muerte», continúa Carles Salazar.

Las religiones se preguntan por el sentido de la vida, y también qué hay después de la muerte. Vida y muerte son dos conceptos que se harán presentes en el camino de la persona creyente. ¿Pero qué ocurre cuando la experiencia de la muerte merma? Ésta, según Carles Salazar, es una de las razones por las que la religión ocupa menos espacio en la vida privada y pública de los ciudadanos. Una hipótesis que también defenderá en su libro Antropología de las creencias (Fragmenta, 2009).

¿Se puede discernir entre lo que es sagrado y lo que no lo es?

Fuera de Occidente la religión está viva, no ha experimentado ninguna pérdida. En cambio, en Occidente, Carles Salazar y Xavier Marín están de acuerdo en que se está presenciando un «desencanto». Este es el otro debate que se desprende. Francesc Torralba constata: «El mundo pierde magia, misterio, encanto. La naturaleza ya no es un espacio sagrado. Todas las fábulas desaparecen. ¿Ha habido algún reencantamiento?».

La línea que separa al mundo sagrado del mundo profano está en constante cambio. Hoy en día podríamos encontrarnos un adolescente que se adentra en una iglesia como si se adentrara en un supermercado. Xavier Marín lo explica así: «El ser humano es capaz de sacralizar y desacralizar todo…, lo que para uno era vital, emocionante, imprescindible, pasado un tiempo deja de serlo, se pierde la devoción que será recuperada en otro objeto, persona, realidad… Estamos constantemente haciéndonos, deshaciéndonos, rehaciéndonos, la realidad va cambiando a lo largo de la historia del mundo, y el humano se adapta al cambio, ahora, por ejemplo, podría hablarse de secularización del teléfono móvil».

Ante esto, Francesc Torralba pregunta: “¿Hay algún signo de la realidad que permita discernir lo sagrado de lo que no lo es?“. Él cree que sí, que hay lugares que desprenden un hálito sagrado.

Imagen extraída de: Magazine Latino

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