Infancia cebo de la publicidad

Infancia cebo de la publicidad

Jesús RenauEl contrato estaba claro. El niño tenía que ir vestido de verano, con ropa de marca y tenía que comer una galleta. Los padres cobrarían una cantidad suficiente , ni poco ni demasiado, porque el mercado está saturado de niños publicitarios y la competencia es notable. Todo, eso sí, en el marco teórico de una exquisita atención a los niños.

De hecho, las cosas fueron de una manera bastante diferente a lo que se había imaginado. Hacía un día de primavera bastante frío. La ropa que llevaba el niño era inadecuada. Hicieron la colección de fotos junto del mar. Y no comió una galleta, sino una por cada foto. Total: importante constipado, dolor de estómago, cansancio… ahora mira al mar, ahora en el suelo, derecho o estirado en la arena... Un auténtico desastre.

Cuando salió a la televisión todos los compañeros de la clase le felicitaron. Te he visto en la tele… A los pocos días unos cuantos euros entraron en la cuenta corriente de la madre y habló toda la familia. Qué guapo, es un niño tan lindo…

Cada vez que veo anuncios de niños o hechos para niños hay una protesta interior que me remueve la conciencia. Entran pronto a la “lógica del mercado”. Son objeto de especulación. Hay un dinero entre medio. Son un buen reclamo publicitario. Ya se sabe vivimos en este mundo. Es lo que hay, y más en tiempos de crisis, etc. La pregunta esencial es otra. ¿Es positivo para el niño o la niña ser un objeto publicitario? ¿Se puede considerar una explotación? ¿Es conforme los derechos de los niños declarados solemnemente por las Naciones Unidas?

Es necesario un debate sobre el tema. No es un tema menor, porque son menores los sujetos convertidos en objetos. La sensibilidad de los padres, los educadores y los ciudadanos debe reaccionar cuando ves y escuchas a niños hablando un lenguaje que no es el suyo, el propio de su edad, y extendiendo una cierta incultura que alquila un tiempo a un niño para utilizarlo de cebo del todo vale para ganar dinero. Pues no todo vale.

Imagen extraída de: Karakeando por la web

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.