Josep F. Mària / Emmanuelle DevuystEl cuaderno «Las minas del rey Leopoldo» analiza el sector minero en la República Democrática del Congo: un país que se estrenó en la comunidad internacional bajo el nombre de «Estado Libre del Congo» (1885-1908), pero que a la práctica era propiedad personal del rey Leopoldo de Bélgica. En 1908 pasó a ser colonia belga, y en 1960 obtuvo la independencia. Desde entonces ha alternado los nombres de RD Congo y Zaire.

En este país, extensísimo (2.345 millones de Km2) y poco densamente poblado (25 hab./Km2) la riqueza natural es inmensa. Y sin embargo la pobreza también lo es: en 2011, la RD Congo fue clasificada en términos de Índice de Desarrollo Humano de la ONU como el país número 187… ¡de 187 países en lista! (De hecho hay media docena fuera de lista). Y esto es así a pesar de la riqueza natural. Las dinámicas de explotación minera explican en buena parte este paradoja, y dan cuenta en buena parte también del sufrimiento de personas como Adon Kalenga (joven artesano minero) o las mujeres del lago Kivu (que sufren la violencia de grupos armados de la zona): personajes reales que abren e inspiran nuestro cuaderno.

En concreto, los minerales del rey Leopoldo son explotadas bajo dos regímenes político-industriales diferentes: las zonas de alto nivel de conflicto y las zonas de bajo nivel de conflicto.

a) Zonas de alto nivel de conflicto: se trata de las provincias nororientales de Norte Kivu, Sur Kivu, Maniema y parte de la Provincia Oriental. Los minerales que se explotan son principalmente el coltán y el estaño, y el modelo político industrial es el siguiente. El mineral es excavado y extraído por los llamados «artesanos mineros»: individuos o pequeños grupos (fuera del marco de cualquier empresa) que usan tecnología muy rudimentaria, explotan minas a menudo de manera ilegal (no tienen la propiedad o el permiso de explotación), están expuestos a altos riesgos laborales, y además no desarrollan la actividad de manera ambientalmente responsable. Una vez han extraído el mineral, lo venden a comerciantes o exportadores, pero durante el proceso de transporte son obligados a pagar exacciones ilegales por parte de grupos armados (rebeldes o unidades del ejército regular congoleño actuando por libre). Estos grupos se financian en buena parte a través de la extorsión a los artesanos mineros.

b) Zonas de bajo nivel de conflicto: se trata de las provincias del Katanga, Kasai Oriental y Kasai Occidental. Se extrae, procesa y exporta cobre y cobalto (Katanga) y diamantes (los Kasai). Aquí la actividad minera es realizada por empresas convencionales, muchas de ellas multinacionales, que se han establecido en el país bajo el amparo del Código Minero de 2002. Los principales problemas de este modelo son los impactos económicos, ecológicos y sociales de la actividad de las empresas (incluida la expulsión de los artesanos mineros que operaban ilegalmente en las minas antes de la llegada de las empresas). En una perspectiva amplia, el principal problema es la falta de sostenibilidad económica de la minería, que es por definición insostenible a largo plazo.

Tras la presentación de estas situaciones, los actores sociales implicados, y especialmente de la forma en que afectan al pueblo congoleño, presentamos vías de mejora de la situación. Estas pasan principalmente por:

a) En las zonas de alto conflicto: una serie de acciones políticas y militares porque sin paz no se puede hacer casi nada a nivel económico, y la implicación de las empresas globales que compran minerales provenientes de la zona en mecanismos de certificación de el origen de los minerales, trazabilidad y diligencia debida.

b) En las zonas de bajo conflicto, por una acción concertada entre empresas, gobiernos y sociedad civil/ONG a fin de ir superando los efectos social y ambientalmente negativos e ir aprovechando las oportunidad de desarrollo que genera la actividad minera.

El cuaderno termina con posibles acciones a realizar desde los países ricos, porque cada uno de nosotros tiene más instrumentos de los que se piensa para cambiar la situación de la Adon Kalenga y de las mujeres que sufren la violencia de los grupos armados en la zona de alto conflicto del lago Kivu.

Finalmente, queremos remarcar que este cuaderno ha sido realizado en nuestros despachos de Barcelona y Bruselas (en ciertos momentos conectados por internet), pero también durante varias visitas sobre el terreno, donde hemos conocido y dialogado con los protagonistas de la historia que contamos. Estamos abiertos a los comentarios y sugerencias de quienes tendrá la indulgencia de leer este cuaderno. Os invitamos a hacerlo porque, al menos nosotros, hemos aprendido muchas cosas todo redactándolo.

***

En el siguiente enlace podéis leer el cuaderno completo: «Las minas del rey Leopoldo».

Más posts sobre la República Democrática del Congo en nuestro blog:

– ¿Qué le pasa a mi móvil?, de Dani Vilaró

– República Democrática del Congo: 10 claves para entender un conflicto olvidado, de Oscar Mateos

– 4 apuntes de urgencia sobre la situación en el este de la República Democrática del Congo y una petición desesperada, de Oscar Mateos

– Tráfico de niños en la RDC bajo la impunidad total: negligencia de las grandes ONGS en defensa de los derechos del niño, de Maribel Sancho

– Katanga Business, de Josep F. Mària

– Mineros artesanos en el este de la RD Congo, ¿”Minerales de sangre”?, de Josep F. Mària

Imagen extraída de: Argentina Indymedia

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Jesuita. Doctor en Economía (UB). Licenciado en Teología (FTC). Profesor de Responsabilidad Social Corporativa y de Análisis Social en ESADE. Miembro de Cristianisme i Justícia. Estudia la contribución de empresas y ONG en el desarrollo, especialmente en América Central y el África Subsahariana. Colabora puntualmente en el diario La Vanguardia y regularmente en la web www.pregaria.cat (apartado Prega/Al cor del món).
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3 Comentarios

  1. Muchísimas gracias por este excelente trabajo. Tal como se dice en el cuaderno, nuestra dimensión política debe de movilizarse. Sin duda tenemos que ser capaces de impulsar a la Unión Europea para aprobar un reglamento semejante al reglamento de la madera (Reglamento 995/2010) por un lado y por otro a fortalecer la legislación y gobernanza de un país destrozado y olvidado por todos menos los que tienen intereses económicos en él.
    De nuevo algo semejante a los reglamentos FLEGT (Forest Law Enforcement, Governnance and Trade) de la Unión Europea para los bosques, por qué no para las minas?

  2. Gracias, Guillermo

    La legislación es importante, pero solo es efectiva si se acompaña con medidas que incentiven cambios de conducta y cambios institucionales. De lo contrario, aprobamos una ley, nos quedamos tranquilos, pero la ley no necesariamente modifica la realidad de las vidas de la gente: en este caso, de los artesanos mineros y de los congoleños.

    Un cordial saludo

    Pep

  3. Hola, mi nombre es Patricia y estoy realizando un trabajo de investigación respecto de la situación en la RDC. Me interesó la información que proporcionaron y sobre todo el hecho de que alegan haber ido al lugar en cuestión para redactar el artículo.
    Y si me permiten, me gustaría hacer algunas preguntas que puedan ayudarme en mi trabajo.
    Según la muy dispersa información que he leído a lo largo de los últimos meses, quienes se llevan la mayor parte de las ganancias por los llamados “minerales en conflicto” son países vecinos como Uganda y Ruanda, quienes sacan ilegalmente dichos minerales de la RDC y luego los venden. ¿es eso cierto? Si es así, y dado que aquí han dicho que son los artesanos mineros quienes efectivamente explotan las minas para luego vender lo que obtienen, ¿acaso son los mismos artesanos quienes los venden a los países vecinos de manera ilegal? ¿Por qué razón harían algo así?
    Desde ya les agradezco cualquier ayuda.

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