Mariano Pérez de Ayala. Con esta frase se expresaba hace ya algún tiempo José María Mardones. Una fe que fundamenta y da sentido al compromiso por la transformación social y que, por tanto,  encuentra en la política un ámbito privilegiado de acción, ha llevado a Cristianisme i Justícia, CVX-España y el Centro Pignatelli a organizar el curso “Fe y compromiso sociopolítico” que se celebrará en Barcelona del 25 al 29 de agosto.

Bertolt Bertch decía, “el peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa en los acontecimientos políticos. No sabe el coste de la vida, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios. El analfabeto político es tan torpe que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el corrupto político, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Nos motiva combatir la permanente ceguera estructural en que nos movemos en el conjunto de la sociedad  y también en nuestros ámbitos eclesiales y queremos ayudar a reivindicar la lógica de la política frente a la exclusiva y excluyente lógica del mercado; la recuperación del compromiso público, ante tanto compromiso que se agota en los espacios cómodos de la privacidad; descubrir la fe como generadora de cultura política y praxis liberadora; acercarnos a una espiritualidad de la encarnación que actúa en las mediaciones históricas, con ojos abiertos para descubrir la presencia de Dios por los rincones de los mecanismos y estructuras del mundo.

El curso cuyos detalles tenéis en la web de CiJ en un primer momento quiere partir del análisis de la realidad económica, social y política del momento que estamos viviendo, pero también de la realidad concreta de cada uno de los participantes, pues solo desde la “honestidad con lo real” podremos descubrir el qué y el dónde. En segundo lugar, profundizaremos en algunas claves teológicas y del pensamiento social cristiano que nos ayuden a dar y encontrar razones a nuestra tarea; para, en un tercer paso, procurar, ayudados por el compromiso y los testimonios de otros, descubrir los lugares concretos de nuestra actuación.

No buscamos tan solo un tiempo para conocer o saber. Queremos reflexionar, pero también compartir y enriquecernos mutuamente en el diálogo; ayudarnos del testimonio de otros y también dispondremos de tiempo para interiorizar: “sentir y gustar las cosas internamente”, porque creemos en la unión entre el cambio de la interioridad del ser humano y la transformación  de la historia.

Todos los que hemos contribuido a la organización del curso estamos convencidos de su conveniencia y utilidad y de que puede “ayudar” a fortalecer valores y motivaciones y generar compromisos sociales y políticos auténticamente transformadores. Ya solo falta que os animéis y vengáis.

Imagen extraída de: Vida Pastoral

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2 Comentarios

  1. El dinero compra el poder. A veces con intermediarios que lo ejerciten, a veces directamente (Berlusconi). La fórmula que permite el mayor abuso, sea dentro o fuera de la ley, es acumular poder político y poder económico. El dinero compra la voluntad de quien tiene que aplicar la ley, de quien tiene que vigilar su cumplimiento, de quien tendría que denunciar o informar. Hay algunas recetas sobradamente ensayadas para promover la capacidad de corrupción del poder económico. Desregular en nombre de la libertad económica; privatizar lo público, como es el caso de la Sanidad en España, en nombre de la eficacia desplazándolo hacia zonas menos iluminadas; permitir o fomentar la concentración empresarial en nombre de la competitividad; reclutar a la clase política del mundo empresarial en aras de la experiencia, y reclutar a la élite empresarial de entre los políticos, «puerta giratoria»; desprestigiar el servicio público, como ha hecho el gobierno del perverso Rajoy con la enseñanza y la sanidad, y ensalzar la iniciativa privada y el enriquecimiento rápido.

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