“Las nieves del Kilimanjaro”: el valor de comprender la vida

“Las nieves del Kilimanjaro”: el valor de comprender la vida

Sonia Herrera. El pasado 22 de febrero pudimos ver Las nieves del Kilimanjaro (2011) de Robert Guédiguian. Nada tiene que ver esta película con el clásico cinematográfico que en 1952 protagonizaron Gregory Peck, Susan Hayward y Ava Gardner. Ni paisajes africanos espectaculares, ni pasiones desatadas, ni aventuras, ni campamento en las laderas del Kilimanjaro… El título se debe más bien a la canción de Pascal Danel Les neiges du Kilimanjaro, la canción favorita de los protagonistas: Michel (Jean-Pierre Darroussin) y Marie-Claire (Ariane Ascaride).

La película de Robert Guédiguian es una historia pequeña y sencilla (que no simple). Una historia que transcurre en Marsella, sobre gente corriente… Un film transparente, conmovedor y comprometido con la transformación social que narra la historia de una pareja de clase media que ha conseguido una posición más o menos acomodada mediante el esfuerzo y el tesón y cuyas vidas se ven alteradas de repente cuando sufren un asalto en su propio hogar.

Michel, es un líder sindical de la CGT francesa del puerto que se prejubila (renunciando a sus privilegios sindicales) y que ante un expediente de regulación de empleo opta por la que cree la fórmula más justa para que se lleven a cabo los despidos: un sorteo. Un hombre que intenta siempre hacer lo correcto por el bien común, con firmes convicciones y que ha luchado durante años por los derechos de los trabajadores.

Marie-Claire, por su parte, es una mujer que como otras muchas a lo largo de los siglos, ha asimilado el trabajo doméstico (dentro y fuera de casa) como única opción de vida, abandonando todos sus sueños de realización profesional (su carrera de enfermería, por ejemplo) a favor de las tareas de cuidado.

Llevan 30 años casados y, ante la jubilación de Michel, sus familiares y amigos deciden regalarles su ansiado viaje a África, pero un repentino y brutal atraco en su casa acabará de un plumazo con sus sueños inmediatos, trastornando de golpe su cotidianeidad, truncando sus sencillas vidas y sacando a la palestra toda la vulnerabilidad del ser humano. ¿Olvidar o asumir?

De repente la desesperación y la necesidad de los que verdaderamente no tienen nada ni nadie a quien aferrarse, de los excluidos del sistema, de los que viven el abandono en su máxima expresión, se vuelve irónica e incongruentemente contra personas que han dedicado su esfuerzo durante años a mejorar las condiciones de vida de otros, poniendo a prueba de ese modo su coherencia y sus férreos principios; desatando sentimientos encontrados, contradicciones y dilemas morales de la clase media frente a sus miedos y traumas…

Aquí surgen cuestiones interesantes para la reflexión: ¿responde el sindicalismo de hoy en día a las necesidades de la clase trabajadora actual?, ¿qué ha cambiado?, ¿a qué se debe el descrédito de los sindicatos y la desafección general de la población hacia ellos?, ¿es necesaria una renovación sindical?, ¿oscila la clase media entre el aburguesamiento y la pobreza o ese aburguesamiento ha sido una ficción al igual que la “burbuja inmobiliaria”?, ¿hacia dónde nos lleva la precariedad laboral y la pérdida de derechos?, ¿se está produciendo un empobrecimiento de la sociedad occidental y de sus jóvenes?, ¿viviremos peor que nuestros padres?, ¿recuperaremos sus luchas?, ¿puede más la solidaridad que la violencia?

Las nieves del Kilimanjaro transmite verdad y nos habla de valores como la honradez, la responsabilidad, el perdón, la comprensión, la amistad, el apoyo mutuo, la solidaridad más allá de todo rencor o temor…, enfrentándonos a su vez a la complejidad de la vida, contraponiendo sentimientos primarios como la culpa, el amor, la venganza…, y cuestionando la meritocracia (el “hemos luchado por tener lo que tenemos”) como sistema de mejora social en una sociedad desigual que no garantiza las mismas oportunidades para todos/as y que margina sistemáticamente a millones de personas.

El film es, en definitiva, un relato de heroísmo cotidiano ante algunos de los cánceres de nuestra sociedad actual: el desempleo y los despidos masivos, la precariedad laboral, la pérdida de derechos, la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno, la pobreza…

A lo largo del film se hace alusión en varias ocasiones al político socialista Jean Jaurès (1859-1914). Una de las frases que se citan tiene especial relevancia y condensa en cierta forma todo el sentido de la película: “El valor es comprender la propia vida, definirla, y profundizarla, establecerla y armonizarla con la sociedad”. C’est la vie… Compleja, inconstante, sorprende, abrumadora… Así es Las nieves del Kilimanjaro, como la vida misma.

NOTA: Uno de los puntos negros de la película, a mi juicio, es la falta de sentido crítico respecto a los roles de género. La lucha de clase lo ocupa todo y deja de lado la desigualdad de género entre los protagonistas, asumiendo la renuncia y el sacrificio de las mujeres en virtud de la familia como algo deseable y positivo. Y sin embargo, vemos claramente (quizás de manera no intencionada) que cuando la maternidad no es elegida libremente, se producen situaciones conflictivas como el rechazo de los hijos, la insatisfacción personal, la desestructuración familiar, etc.

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