Jesús RenauOjos abiertos a lo que está sucediendo, no sólo para captar las calamidades y desastres que produce el perverso sistema del lucro, sino también para captar los signos de los tiempos, los signos positivos y esperanzadores. Hay muchos, lo que hace falta es obligarlos a pasar de la mirada al pensamiento, del pensamiento al corazón y del corazón a la acción solidaria y en red.

A finales del año 2012 el obispo de Lleida comunicó que una parte del edificio del seminario diocesano serviría para acoger familias desalojadas y sin recursos para adquirir o alquilar una vivienda. Esta decisión la tomó después de escuchar a representantes de entidades sociales, y también a un grupo de personas que sufren en su carne y espíritu esta situación injusta de pérdida de la vivienda.

Esta decisión valiente y evangélica, ha recibido la aprobación por parte de mucha gente, y ha generado un efecto contagio: un buen número de personas se han ofrecido voluntariamente a colaborar en la transformación de un edificio, pensado como seminario, en viviendas familiares. Arquitectos, electricistas, albañiles, hombres y mujeres…. se han ofrecido para que la transformación pueda hacerse lo más rápidamente posible. Un medio como Catalunya Religió al informar hace pocos días de la noticia, lo comparaba con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Ahora toca concretar, coordinar y canalizar toda esta oferta de solidaridad.

En el corazón de este tsunami devastador en que se ha convertido la crisis económica, la sociedad civil y también la Iglesia han demostrado una enorme potencialidad. Son las semillas de una esperanza bien real, aquella que el mismo Jesús anunció con palabras bien claras: “El Reino de Dios ya está entre vosotros”.

¡Que sigan multiplicándose los panes y los peces! ¡Que el “modelo Lleida” se extienda! Ya había experiencia en la distribución de alimentos, en la atención sanitaria… ahora también en vivienda. Como una nueva energía del corazón que corra por la red y se traduzca en acciones solidarias que no solamente sean ayudas concretas a gente empobrecida sino que muestren el profundo desacuerdo con un sistema financiero que nos domina despóticamente. Tenemos que seguir luchando desde nuestra limitación para favorecer un profundo cambio de estructuras.

Imagen extraída de: Arte-Historia

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Jesuita. Profesor de Teología Espiritual en el ISCREB. Director Espiritual del seminario interdiocesano. Miembro de Cristianisme i Justícia y del equipo de pastoral del Casal Loiola de Barcelona. Autor de artículos y publicaciones sobre la dimensión social de la espiritualidad y temas educativos.
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